Un hombre de 35 años fue detenido en Villa Nueva...Leer más
La División Investigaciones de la Policía de Córdoba realizó dos...Leer más
El intendente Eduardo Accastello presentó el proyecto de ampliación del...Leer más
La Municipalidad de Villa María informó que durante todos los...Leer más
La institución de Villa María fue beneficiada con un aporte...Leer más
La Municipalidad de Villa Nueva continúa con la transformación integral...Leer más
Mito y realidad: Los caranchos, ¿responsables del origen de las estrellas?
Amado por los pueblos originarios, empezó a tener mala fama con la llegada de los españoles y sus propias creencias.
Escribe: Mg. Hernán Allasia
En el comienzo de los tiempos, cuando todo era oscuridad, Cacaré (ave que generaba desprecio porque comía animales muertos) robó unas brasas de una anciana, la única persona que tenía una fogata. Con los tizones en el pico, Cacaré escapó sin notar que las cenizas se iban dispersando mientras volaba.
Cuando, finalmente, se detuvo a descansar, se dio cuenta de que las brasas antes en su pico, ahora en la tierra: los pobladores habían ido juntando las chispas del suelo y con ellas habían podido encender el fuego para calentarse y para cocinar.
Las brasas también habían tachonado el cielo, formando la Vía Láctea, el camino de estrellas que siempre ha guiado a los hombres.
La leyenda -que integra el imaginario de los mocovíes, uno de los pueblos originarios que habitaban el norte y el litoral de nuestro país- habla a las claras de que los caranchos están en el continente americano desde tiempos ancestrales, mucho antes de la llegada de los españoles.

Ave americana
Son aves sudamericanas. Se las puede encontrar en prácticamente todos los países de esta parte del continente y en la gran diversidad de ambientes que tiene nuestro país, incluso en las ciudades con mucha densidad poblacional.
La carroña es su principal fuente de alimentación, aunque también puede cazar pequeños animales, como cotorras, palomas y ratas.
Actualmente cuando se habla de caranchos, aparece un sinfín de connotaciones, que se aplican incluso a las personas. A quien anda por la vida con la cabellera descontrolada y desprolija, se le dice que tiene “el pelo como nido de caranchos”; a quienes comen de manera ávida y sin dejar ni siquiera los huesos se le dice que está “carancheando”; a los abogados ventajeros, se los conoce como “caranchos”.
Pese a todo, son parte de nuestro ecosistema, no lo olvidemos.
También podés leer:
Fuente/s: Ave carancho en la Argentina: qué hace, dónde vive y cuántos kilos puede levantar (clarin.com)