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[Desde Adentro] Celeste Scarafía: “La vida política siempre me gustó, pero trabajo desde afuera”
María Celeste Scarafía tiene 46 años y nació en Arroyo Cabral. Es mamá de Emilia (14) y Enzo (13), y esposa del intendente de Villa Nueva, Natalio Graglia. Profesora de educación física, Teatro y licenciada en Educación. Presidenta de la Asociación Civil ADESIN y, además, propietaria de un comercio, “Suspiros Lencería”. Le gusta el mate amargo, tejer, salir a correr y disfrutar de su patio por la mañana temprano.
Entrevista: Carolina Durand
“La política es una vocación y la función pública un trabajo más. Mantenemos el círculo de amistades de toda la vida y eso nos permite seguir siendo los de siempre con los mismo afectos y valores”
Del 1 al 10, ¿cuánto cambió tu vida desde que Natalio (Intendente de Villa Nueva) ingresó en la función pública?
No mucho, diría que un 6, sobre todo por la exposición. Ambos tenemos los mismos amigos personales de siempre y con los años hemos hecho amigos en común. La política es una vocación y la función pública un trabajo más. En cuanto a familia y amigos mantenemos el círculo de toda la vida y eso nos permite seguir siendo los de siempre con los mismo afectos y valores.
¿Cómo comenzó su relación?
Éramos jóvenes. Él era coordinador de las fiestas de la UTN y yo del Profesorado Gabriela Mistral de Las Rosarinas en la época cuando organizábamos eventos en conjunto en Loft. Una vez organicé una fiesta sin avisarles y él se enojó porque dijo que no los incluimos y empezamos con el pie izquierdo sin conocernos. (Ríe)
Con el tiempo nos encontramos en Embalse, yo fui como planillera de árbitros y él con su equipo de la UTN a jugar. En ese momento limamos asperezas y comenzamos una relación. Convivimos y luego nos casamos. El Civil fue en Villa Nueva en la Casa de la Cultura, el casamiento por iglesia y la fiesta en Arroyo Cabral.

¿Dónde cursaste tus profesiones?
Cursé el Profesorado de Educación Física en la Gabriela Mistral de Las Rosarinas, cuando terminé el secundario, egresé en el 98. En el 2012, con Enzo y Emilia pequeños hice el Profesorado de Teatro y en 2020 la Licenciatura en Educación. Di clases 18 años en la secundaria de Cabral hasta que hace unos años dejé 22 horas que daba allí. Lo hablamos en familia con Natalio y decidí renunciar porque viajaba todos los días, era un desgaste muy grande, sumado a los chicos, la casa y demás actividades.
Me quedé dando clases de teatro en los PIT, escuelas donde tuve un aprendizaje enorme. Fue un gran desafío y aprendí con y de los alumnos muchísimas cosas. Ellos fueron accediendo y se fueron involucrando con la materia y los trabajos de una manera muy enriquecedora.
¿Cuál es el espacio de tu hogar que más disfrutás de manera personal y cuál el que compartís mayormente con tu familia?
Me gusta muchísimo levantarme temprano y disfrutar de mi patio. En las mañanas suelo estar sola y aprovecho mucho estar conmigo misma y conectada con la naturaleza. De hecho, salir a correr para mí es terapéutico. En verano tengo un circuito por la ciclovía de barrio Las Rosas hasta la costanera de Villa María de mañana y en invierno, a la siesta.
El comedor es el lugar donde comparto con mi familia, para ver la tele, almorzar, hablar de nuestras actividades, es el punto de encuentro para todos.
Una anécdota familiar
Una vez volviendo de Chile, cruzamos por un paso alternativo porque nos dijeron que el paisaje era más lindo. Fuimos con otro matrimonio amigo, cada uno en su auto. De repente se nos perdieron las montañas porque pasó un alud y se llevó todo.
El barro daba hasta la mitad de las puertas del auto. Salimos en plenos Andes con valijas. Natalio vio una casa a lo lejos y allá fuimos. Mis hijos tenían 6 años. Enzo perdió las crocs y metí el brazo entero buscándola, todo era incertidumbre, los niños no entendían nada. Fui todo el camino rezando porque se nos acercaba la noche.
Llegamos a una cabaña de Vialidad Nacional y una pareja que estaba allí nos contó que estaba cortado el paso de ambos países y que estábamos al medio, atrapados.
Cayeron otras familias en la misma situación y de repente éramos 14 personas atrapadas en el medio de la nada, sin agua, sin comida. Yo saqué los chocolates que habíamos comprado para llevar de regalo porque teníamos hambre. Quedaban 8 fetas de milán y Enzo que no tenía noción de la situación en la cual habíamos quedado atrapados, se comió 6 sin percatarse que era lo únicos que nos quedaba y que no sabíamos cuando íbamos a poder salir de ahí.
Para ellos era una estadía más, pero, Natalio y yo estábamos muy preocupados.
No dormí en toda la noche. A la mañana siguiente Natalio salió caminado para buscar ayuda y pasaban las horas y no volvía. Tenía miedo de que se haya perdido, hasta que en un momento a lo lejos vi que era él y se me volvió el alma al cuerpo. Quería ir por un camino que había encontrado hasta que lo convencimos de volver a los autos y ver de qué manera sacarlos del barro.
Gracias a Dios, una pareja que vivía en la zona con unas lingas nos dio una mano, pudimos sacar los vehículos y arrancaron. Volvimos a Chile y recién entonces, después de un día nuestras familias tuvieron noticia de nosotros. Ahora lo cuento con gracia, pero en su momento fue un momento muy traumatizante.


¿Te gustaría tener más hijos?
El tema está hablado y no está en los planes otro hijo. Natalio sí quería tener un tercero, pero, Emilia y Enzo se llevan 13 meses, entonces los primeros 10 años fueron abocarme al 100% a ellos y ahora que están grandes empiezo a tener otros proyectos.
Si ocuparas cargos públicos, ¿cuál sería el área en la que te gustaría trabajar y por qué?
La vida política siempre me gustó, desde chica participé en los centros de estudiantes de la escuela y espacios que he transitado. Si me convocaran para cubrir un cargo público me gustaría Educación, porque me siento con herramientas para aportar en un proyecto y a la gente.
Otra área que me gustaría es Desarrollo Social, porque la Asociación Civil No Gubernamental, ADESIN, de la cual soy presidenta, ha tocada las fibras más sensibles de mi cuerpo y desde el rol político podría ayudar y trabajar más profundo y a largo plazo para cambiar la vida de sectores que tenemos en la ciudad que son muy vulnerables.
Igualmente, uno tiene la posibilidad de trabajar desde afuera, sin estar dentro del círculo político interno ni expuesto. De hecho, es lo que vengo haciendo.
¿Cómo hacés para lidiar en tu rol de esposa, madre y mujer, para que no te afecten los comentarios malintencionados que recibe tu marido por ser funcionario?
He aprendido a lidiar con todo tipo de agravios. Siempre es angustiante, porque están mis hijos, mi familia, mis amigos, que no están envueltos en política y, las malas intenciones provocan daños colaterales en ellos. Nunca deja de angustiarte. En lo personal soy muy sensible y reaccionaria y en eso me ha ayudado mucho Natalio en aprender a contenerme y no ser tan efusiva.
Cada vez afecta menos y empezás a tomarlo de quien viene. Por cada persona que genera un bastardeo por el trabajo político de mi marido, hay 50 personas que conocen la realidad de las situaciones y eso termina superando para bien las situaciones de angustia.
Como madre me afecta más aun, porque mis hijos no tienen la culpa de las decisiones de exposición pública de los padres. En la escuela hay niños que reproducen lo que escuchan en sus casas y eso ha lastimado a mis hijos, pero nosotros en familia siempre hablamos y ellos ven el día a día que su papá trabaja incasablemente, no toma, no fuma, hace deportes y que para ellos siempre está presente.


Un defecto y una virtud
Una sola que aplica de ambas maneras. La sensibilidad. La considero una virtud porque me ayuda a empatizar y accionar enseguida ante situaciones que me atraviesan todos los días.
Mujeres sin trabajo, con hijos, sin tener para comer y, esas injusticias que la vida nos muestra a diario, me sensibilizan y me hacen accionar rápido para buscar la manera de ayudar y no solo quedarme con la tristeza y el dolor del otro sin hacer nada concreto.
Y la considero un defecto porque a veces me sobrepasa y reacciono mal cuando siento que no puedo dar soluciones a gente que te llama porque realmente no tiene dónde más acudir y ponen sus esperanzas en que les des una mano y los ayudes.
Un hobby…
Tejer. Lo hago desde chica. Para mí, mi familia amigos y en ocasiones hago para regalar. Tengo escarapelas argentinas que suelo regalar y este año hice unos pequeños muérdagos.
¿Qué encontraste en el teatro que no te dio otra rama del arte?
Un conocido actor uruguayo dice: “Hago teatro porque la vida no me alcanza”. Hago teatro desde los 6 años, mis padres hicieron teatro y yo a los 14 era ayudante de un profesor en Cabral que, a los 3 años dejó de dictar clases y quedé dictando los talleres. El teatro es vida para mí y aunque me decidí a cursar el profesorado a los 36 años, me siento atravesada por la profesión desde siempre.

