[Desde Adentro] Karina Bruno: “El rol de intendente no es para cualquiera”

Karina Bruno (52) es nacida en Olivos, Buenos Aires, y villamariense por adopción, ya que a sus 9 años sus padres decidieron radicarse en la ciudad. Actualmente vive con su hermana y su ahijado/sobrino con quien tiene un vínculo muy especial. Es abogada, concejal del PRO, presidenta del Bloque, hincha de Boca y le gusta el rock nacional.

Entrevista: Carolina Durand

¿Cómo es tu vínculo con Agustín?

Hermoso, es muy especial, amor puro. Soy la madrina, es hijo de mi hermana. Somos muy compinches, lo aconsejo, lo acompaño, y sabe que pase lo que pase, no va a tener una mirada juzgadora de mi parte, es lo mejor que me pasó en la vida, tengo claro que no soy la madre, entonces lo mimo mucho (se ríe).

Compartimos partidos de Boca frente a la tele, soy fanática controlada del club, soy pasional, como todo lo que hago, vamos a la cancha, viajamos, tenemos una relación muy linda con Agustín.

¿Te gustan los perros?

Sí. Con mis padres en vida, siempre tuvimos perras hembras y quedó esa costumbre en casa. Ahora tenemos una caniche de 10 años, la llamamos Tina, por Tina Turner; y tenemos una perrita desde hace un año y medio, que la habían dejado abandonada en la UNVM y la llamamos Cora, por el bar “Coronado” (el lugar donde la encontraron abandonada).

Ordená las palabras trabajo, amor, salud

La salud (sin dudas, no hay plata que te salve la vida), el amor en todas sus formas y el trabajo.

¿Creés en el amor a primera vista?

Sí creo en el amor a primera vista y creo en que, a veces, se construye sin darnos cuenta. 

Una historia de amor importante

Prefiero no contar. Igualmente fue hace mucho y no en Villa María. Mi ritmo de vida quizás no me facilitó nada estable. Mi objetivo de vida siempre fue buscar lo que me hace bien y lo estoy.

¿Lo primero que hacés cuando llegás a tu casa?

Sacarme los zapatos y ponerme ropa cómoda. Me pongo pantuflas, zapatillas abiertas en los talones, cualquier cosa que me haga sentir cómoda.

¿Qué música te gusta escuchar?

El rock nacional de los 80, 90. También me gusta Coldplay, U2. Hay mucha música nueva, la escucho, pero, principalmente soy de la generación del rock de los 80.

En la radio, por lo general a la mañana, escucho radios informativas y del plano local; cuando quiero escuchar música para distraerme, sintonizo radio Activa y Olimpo.

¿Extrañás la abogacía?

Un poco, en el día de mañana, cuando la política no sea el centro de mi vida, podría volver a ejercer.

Soy de la generación que vivió la vuelta de la democracia. Recuerdo que estaba en 6° grado, y los docentes corrían las maestras alborotadas… era el anuncio del decreto de la convocatoria a elecciones. Imposible de olvidarse de esos días.

Estudié en la UNC y a los 24 años me recibí. Trabajé en una pasantía rentada en Rentas de Córdoba. Surgió la posibilidad de me convoquen en un estudio allí e incursioné como abogada penalista. En una primera instancia quería ejercer derecho internacional, pero se dio de colaborar en casos penales y me gustó.

Una vez estaba en el locutorio de un penal y me tocó ser parte de un motín, cosas impensables a esa edad que te podían pasar. Aprendí a ejercer la profesión y cuál es el rol que nos toca, en el sentido que no te identifica lo que hacés y tus valores, los abogados somos profesionales que brindan un asesoramiento técnico.

Cuando volví a Villa María, empecé a ejercer sola, no tenía familiares del rubro, de hecho, del lado materno soy la primera profesional de la familia y logré tener defensas importantes. Después dejé la profesión. Sin embargo, continúo con el vicio de mirar los diarios de atrás para adelante y empezar por policiales.

¿Recorrido político?

Cuando se reactivan los centros de estudiantes participé durante mi secundaria en el colegio Rivadavia (el cual amé y sigo amando, pasé momentos muy lindos en esa etapa).

Me fui a Córdoba a estudiar y cuando vuelvo a Villa María, comulgo con el radicalismo y entro como concejal en el período 2003 – 2007.

Ahí conozco a Darío (Capitani) que tenía una banca unipersonal por un partido vecinalista y, en el 2005 hicimos un interbloque (él había contactado con Macri y estaba con Propuesta Republicana en el 2005), y a partir de ahí, no paré nunca de trabajar. Luego en el 2015 con Juntos por Villa María apoyamos a Juan Zazetti y en el 2019 vuelvo a ser edil y presidenta del Bloque.

¿Porque te escindiste de la UCR?

No compartía la forma de quien lideraba el bloque, no me identificaba. Es muy difícil en el Concejo Deliberante ser minoría y si, además, tu entorno te limita.

Con el PRO encontré mucha libertad para trabajar y de hecho nuestra frase cabecera es “lo único que no está permitido, es no hacer”

¿Cuál es la función más importante de un concejal?

Tener conciencia del lugar que se ocupa. Somos representantes de la comunidad, se debe conocer las reglas, las ordenanzas, la ley. Además, lo que uno hace tiene que tener la legitimación del sector a quién va dirigido el proyecto que presente, el pueblo.

Las acciones llevadas a cabo por un concejal deben tener por finalidad el bienestar de la comunidad, mejorar su calidad de vida y sus problemas en relación al municipio que gobierna.

Desde nuestro espacio político, nosotros interactuamos todo el tiempo con las instituciones y la gente para saber sobre qué legislar. No es una experiencia personal la banca, es legislar sobre una realidad concreta.

¿Qué rol ocupás en la en la Universidad Nacional de Villa María?

Soy directora de sumarios hace 15 años, en estos momentos con jornadas reducidas.

¿Diste clases?

No, es una materia pendiente. Me gustaría en algún momento poder hacerlo.

El Comité Economico de la Emergencia Sanitaria fue un proyecto del PRO en pandemia. ¿En qué quedo eso?

Nunca más lo convocaron. Tuvimos algunas reuniones virtuales en el 2020 y después se dilató. No se lograron consensos, porque tomaban medidas propias y no convocaban al debate, es por eso que chocamos con la regulación de las actividades y los criterios sanitarios que aplicaron. Nos ignoraban, no hubo consenso de miradas.

Era el momento de trabajar como un estado presente para contener a los villamarienses pero, no ocurrió. Pareciera que, no se termina de entender que, “a mí” (Karina Bruno) no me responden un pedido de informes, sino a un concejal que representa a un sector de la sociedad. Sin embargo, pedimos informes que no llegan con las respuestas.

¿Por qué no se reforma la Carta Orgánica en algunas lagunas que se presentan a interpretaciones confusas?

La Carta Orgánica está desfasada con la realidad y en tiempo. Cuando se creó, fue producto de un bipartidismo con ordenanzas programáticas que dependían de una regulación posterior. Necesita una reforma general. No obstante, no hay voluntad política de modificarla. Se debería llamar a una convencional constituyente, para decidir si se reforman algunos puntos o en general.

De todas maneras, he presentado proyectos para modificarla y no la aprueban.

Más allá de estar en proyectos políticos diferentes, ¿tenés amistad con Martín Gill?

Nos conocemos desde la secundaria, ambos cursamos en el colegio Rivadavia y, compartíamos actividad dentro de las ramas especiales, se llamaba Cooperación Internacional.

También estuvimos en el centro de estudiantes, en la UNVM cuando él fue Rector. Siempre de alguna forma estuvimos vinculados. No somos íntimos amigos, pero, tampoco enemigos. Nuestras diferencias, son políticas. De hecho, con nadie tengo nada personal.

Tres valores ejemplificadores que tendria que tener un intendente

Primero, estar siempre en la realidad, es decir en la calle, viendo qué es lo que pasa en la diaria. Segundo, dedicación absoluta, porque el vecino no distingue de quién es competencia cuando necesita resolver un problema, se dirige al gobernante. Tercero, capacidad de pensar y planificar el futuro de la ciudad y los vecinos.

¿Sos supersticiosa?

No, pero por las dudas si puedo esquivar pasar debajo de una escalera, lo hago (se ríe). Creo en las buenas y las malas energías.

¿Qué hay después de la muerte? ¿Te lo preguntaste alguna vez?

No lo sé, espero sea algo bueno. Me da un poco de temor desde el lugar de pensar qué pasa con los que quedan en vida. Sí, soy creyente y tengo fe.

El PRO Villa María, ¿cuándo va a definir a quien apoyar a nivel nacional?

Tenemos la suerte de tener la complejidad de tener más de un candidato y muy buenos.  Tanto María Eugenia como Horacio y Patricia, todos tienen sensibilidad, fuerza, coraje y capacidad de gestión. El país necesita una buena gestión para salir adelante de esta situación extremadamente compleja que afecta a todos de una u otra forma.

Desde el PRO Villa María ofrecimos un plan de gestión que, todos los candidatos apoyan y por eso, los hemos recibido. En los próximos meses estará Patricia en la ciudad.

A su vez, ellos apoyan nuestro trabajo y ese es el motivo que le da cada vez más fuerza a nuestra propuesta, nunca fuimos gobierno, por lo tanto, no somos responsables en Villa María de lo que no se hizo bien o de lo que falte por hacer. 

¿Número preferido?

Sí, el 24. Cumplo años el 24 de mayo, pero no es por eso, solo me gusta.

¿Qué te causa felicidad y qué, tristeza?

Felicidad, compartir con mi familia y amigos momentos simples, son muy importantes las relaciones personales. Tristeza me da la realidad cruda que nos muestra la pobreza y el hambre que hay en algunos sectores.

Otra cosa que me produce mucha tristeza, son las cosas de la vida misma que pasan y, que no dependen de mí cambiarlas y eso produce impotencia, a veces bronca, pero, por sobre todo tristeza.  

¿Pensaste alguna vez estar al frente del Ejecutivo?

No. No siento que sea la mejor opción para mí y nunca me lo planteé. El rol de intendente no es para cualquiera. Además de una gran capacidad de gestión, hay que ser consciente de lo que es ser la autoridad máxima, lo que implica para la familia y el círculo más cercano que eso ocurra.

Hace un tiempo en redes, hiciste una publicación sobre la obesidad en un momento que fue un punto de inflexión en tu vida. ¿Desde el sector público hay políticas fuertes en materia de enfermedades como la anorexia, obesidad o bulimia?

No, no hay nada y lo sé por experiencia propia. No se pone en agenda y no se le da prioridad. Se debe trabajar en red porque las escuelas pueden detectar los primeros síntomas al igual que con los casos de bullying.

No hay un abordaje público y se debe articular con una red de contención para que exista una vía pública para canalizar lo que una institución pueda detectar, la familia la misma persona que está enferma.

El posteo lo hice porque uno no se da cuenta que está mal hasta que toca fondo. Personalmente pude entregarme a un equipo de profesionales que me ayudó y porque tuve la posibilidad económica de hacerlo, la gran mayoría no la tiene.

Yo creo en un estado presente para resolver cuestiones centrales como la salud, y lamentablemente hoy está ausente.

Tener las herramientas depende de la gestión de quien comanda el estado y debería ser una prioridad. En una ciudad como esta es imperdonable que no gestionen proyectos de este tipo.

En la política qué tiene más peso, ¿las palabras o los ejemplos?

Debería ser el ejemplo, pero, todo queda en lo que se “dijo” y no en lo que se “hace”. Si no decís lo que hacés pareciera que no se ve. A su vez, lo que se promete, pasa el tiempo no se hace y la gente se olvida, quedan en promesas.

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