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[El Deschave] El Túnel del olvido… desmemorias del poder
Escribe: Miguel Andreis
Logia El Kosmos
En los primeros días de este año, en este espacio, publicamos una nota bajo el título “¿Por qué no se terminó la obra del Túnel de los hermanos Seco?” Lo que generó controversias y malestar entre varios integrantes del poder comunal que se fueron y que Martín Gill encabezaba. Ahora, él y otros en altos cargos de la Provincia.
La teoría que fundamentó nuestro escrito, exponía en esta ocasión, dichos del ya desaparecido y conocido periodista de nuestra ciudad, Victoriano Godoy. El Negro, como le decían, narraba en una mesa de gastronomía casera, con invitados especialmente por él, ligados a la comunicación, hechos que la historia de la villa se había ido comiendo.
Se trataba de su vivienda, donde por el entonces alejado barrio Botta, se generaba un silencio casi religioso en su derredor. Allí emergían las grandes confrontaciones políticas y cobraban dimensión miserias y grandezas de hombres cuyos apellidos hoy nos marcan las improntas de las calles cuando no de monumentos.
Hechos que no aparecían en letra de molde -no existían las radios-, o en las tan leídas “pizarras”, donde sobresalían las denuncias de uno de los más osados y temerarios, don Salomón Deiver.

Victoriano asumía que aún en su propio periódico, “La Opinión”, no siempre se contaba todo. O al menos se lo atenuaba. Recopilando las distintas exposiciones de Godoy se puede inferir que la lucha de algunos referentes de la Iglesia Católica por entonces, con notoria influencia en las áreas del poder comunal, no eran pocas las veces que tenían como contrapartida las duras respuestas que llegaban desde una de las logias masónicas de enorme peso social, principalmente el “Kosmos” que también tenía exponencial preeminencia en el quehacer político.
No en vano fueron varios los ciudadanos que provenientes de estos últimos, quienes apoyados por los mismos alcanzaron el poder comunal, la intendencia, otros tantos en el Concejo Deliberante.
Por ejemplo, alguien que llegado desde Tucumán con el título de médico, como Eugenio Parajón Ortiz, se destacó por el crecimiento que logró imponerle a Villa María, solo por citar un ejemplo, convenció a los porteños para que el trazo de la Ruta 9 inaugurada (1935) en su mandato, pasara por el centro de la ciudad, lo que le dio un movimiento que pocas urbes lograron.
Sin embargo, entre la masonería, sin duda los más destacados -no los únicos- que alcanzaron exponencial reconocimiento fueron los Hnos. Seco, provenientes de la Provincia de Santa Fe (Repasar los detalles de la nota anterior). Hombres de quienes, se dice, eran tantas sus convicciones que habían extraviado la palabra “temor” en el mismo momento de su nacimiento.
Varios de ellos alcanzaron reputación como empresarios y comerciantes. Uno de los mismos formó parte de la creación de la Bolsa de Valores en Rosario.

El golpe militar de Uriburu y los balazos en el Puente Negro
En el escrito publicado recientemente se dan mayores detalles sobre esta familia tradicional de la villa. Si bien son innumerables las anécdotas sobre los mismos quizás, siempre montados en la ética y la moral democrática, estos radicales a ultranza, formaron parte de un hecho que la ciudad y el tiempo pasó por alto en lo que hace a la reivindicación de la historia.
Esto sucedió el 7 de septiembre –aunque el golpe que destituyó a Hipólito Yrigoyen fue el 6-, que ante las noticias que llegaban del golpe militar y con reseñas precisas que también los uniformados a cabo del teniente coronel Félix José Uriburu, vendrían a tomar Córdoba, es así que decidieron armar una resistencia armada masónica, con independientes que se aliaron fusil en mano.
Una temeraria aventura que se ligaba a sus doctrinas contra la corrupción, el despotismo y la impunidad –(Cuánta falta harían tales conceptos por estos tiempos)-
Uriburu, quien ya había sido presidente anteriormente derroca al constitucional gobierno de Hipólito Yrigoyen. El golpista, tenía en su logística alcanzar Córdoba. Así es como envió un convoy cargado de soldados y oficiales.
El tren, como una manera de evitar atentados se movilizaba por los rieles que llegaban a Villa Nueva, cruzaban el “Puente Negro” –Cortando lo que hoy sería el barrio Santa Ana, y volverían a los rieles que los llevaba directo a la Docta.



La iglesia y sus representantes del Opus Dei
Ni Uriburu ni sus oficiales esperaban la sorpresa con la que se encontraron. En rápidas y articuladas acciones los masones y demócratas, estrategia mediante, armaron precarias trincheras en la cabecera del puente en nuestra ciudad. Si algo no escaseó fue coraje y convicción y fusiles que no cesaban de disparar.
También desde el tren llegaban las respuestas. Durante más de medio día los balazos iban y venían. La máquina retrocedió volviendo al punto de partida. Nunca se supo si hubo víctimas, y mucho menos el número.
Además, siempre en el marco de los relatos orales, se cuenta que no pocos clericales se subieron a los vagones que se identificaban con Uriburu. Agregando en la narrativa que en nuestra ciudad hubo importantes autoridades de sotana que pertenecían al Opus Dei.
Datos que se vuelven difíciles de comprobar. No hay demasiado escrito sobre esta contienda y si las hubiere, no es material simple de conseguir.
Si bien Francisco Seco fue concejal en varias oportunidades, la definición más común era la de los Hnos. Seco. A nivel de honrar la memoria de los mismos, ya sea por su ética y moral, o por lo aportado a nuestra ciudad en cuanto compromiso social hubiese, se decidió con el paso del tiempo ponerle al icónico túnel, único en su tipo desde Buenos Aires a Córdoba: “Túnel Hermanos Seco”.
Transferimos los datos de uno de los más reconocidos: Francisco.
Lo cierto es que las reformas que se proyectaron una y otra vez en el gobierno de Martín Gill curiosamente nunca se terminaron. Allí queda como una rémora de las confrontaciones del pasado el merecido homenaje a una familia masónica con estirpe de honorables ciudadanos.
Nadie ignora la estrecha relación del ex Intendente Gill con la Iglesia. Hubo quienes aseguraban que el mandatario perteneció en su momento al Opus Dei, otros que lo niegan. Lo cierto es que el mandatario saliente se fue del poder comunal y luego de recibir el dinero para construir dicha obra -hablan de dos oportunidades- no finalizó la misma.
Un acto que mínimamente lleva a dudar sobre los motivos de tal negligencia. Diríamos que de negligencia y, mínimamente de interés por aquellos que dejaron su traza en la aldea.
Lo que sí se puede afirmar, es que apenas se hizo cargo del actual gobierno Eduardo Accastello habló con una de sus descendientes (Marita), la misma que en un programa radiofónico pidió, en aquel momento a Gill, que retiraron el nombre al Túnel de Los Hermanos Seco, con justa razón se sentían burlados. El abandono de la obra, sonaba y lo era, una profunda falta de respeto, que no interpretaba la verdadera historia de la ciudad.

Accastello le aseguró en pocos meses se comenzaría con la obra. “¿Será?” Se hubiese preguntado el inefable Negro Godoy.
Claro, en todo caso Gill no es lo único que dejó sin terminar. Solo por citar solamente uno: ¿Qué sucedió con el comentado caso de violencia sexual y secuestro de una mujer pareja suya cuya investigación llevó adelante la Fiscal Companys?
Esperemos que con el devenir del tiempo sigan existiendo los Victoriano Godoy como para que la historia no nos siga pasando de largo…
1 comentario en “[El Deschave] El Túnel del olvido… desmemorias del poder”
Que buen plumerazo le pegaste a mis recuerdos…y lo trajiste a El Negro Godoy!! Personaje periodista de ésa época y andador de nuestras calles cómo pocos. Buenísimo lo del túnel y menos mal que paraste con las obras inconclusas de inmobiliaria Gill, sinó se nos va Febrero. Abrazo