[Entrevista] Lourdes Astudillo: “Le creo a Fabiola Yáñez porque viví lo mismo con Martín (Gill)”

La expareja de Gill espera que pronto se conozca fecha para el inicio de juicio por violencia de género

En marzo del 2023, Lourdes Astudillo, expareja del actual ministro de Cooperativas y Mutuales de la Provincia, Martín Gill, denunció violencia física y psicológica por parte del funcionario. Gill está imputado por “lesiones graves y violencia de género”. Ya hay un pedido de elevación a juicio por parte de la fiscal Juliana Companys. La causa actualmente, está en manos de la jueza de Control, María Soledad Dottori.

Escribe: Carolina Durand

Lourdes Astudillo (41), madre de 2 hijos (18 y 11), fue pareja de Martín Gill cuando él aún era intendente de Villa María.

Según su testimonio, esa relación duró un año y en ese tiempo solo cuatro meses fueron de relación “sana”. Hasta que, en junio de ese año, él la habría “manipulado” para abortar, ejercido “violencia psicológica” y “engañado con otras mujeres”.

A los pocos meses habría empezado a ejercer sobre ella un “control extremo” hasta llegar a la “violencia física con golpes” y a “arrastrarla por las escaleras del edificio” donde vive.

Cuando buscó ayuda y contención en instituciones que “apoyan a las mujeres” que atraviesan situaciones de violencia, no habría recibido ninguna respuesta.

La causa tiene pedido de elevación a juicio, pero la jueza de Control aún no se expidió.

La denuncia de Fabiola Yáñez por violencia de género contra el expresidente Alberto Fernández impactó a la denunciante de Gill por encontrar similitudes en la violencia que ella asegura “vivió en carne propia”.

La causa tiene pedido de elevación a juicio.

¿Cómo estás hoy, a un año y medio de la denuncia contra tu expareja (Martín Gill)? 

“Hoy me siento más fuerte, gracias a mis terapias, mi familia, mis amigos y mis hijos. Ellos me sacaron del pozo en el que estaba, viví muy angustiada mucho tiempo. No podía entender lo que me pasaba y mi psicóloga fue un gran sostén. Hoy sigo con las terapias y junto a mi abogada, Florencia Vottero, esperando que salga la fecha del juicio y se haga justicia”.

¿Cómo te impactó la denuncia que se hizo pública de Fabiola Yáñez?

“Lo que me impactó, más allá de lo que vivió, fue escuchar el relato tan parecido a lo que yo viví en carne propia, las fotos de los golpes, las palabras. Me llevó a revivir lo que pasé con Martín (Gill).

Le creí enseguida. Cuando vivís en carne propia la violencia, aprendés a reconocer cosas. Durante mis terapias me di cuenta de un montón de cosas que cuando estás dentro del círculo, no te das cuenta, porque ‘lo ves normal’. Yo le creo a Fabiola”.

¿Por qué decidiste ahora hablar con la prensa local y en el 2023, al momento de la denuncia, solo con medios nacionales y luego provinciales?

“Prefiero no responder. Solo puedo decirte que ahora me siento más fuerte y no me quiebro tanto. En ese momento, no estaba preparada. Y el motivo de dar solo una nota (con Diario Perfil) fue por recomendación de mi abogada porque no la dejaban entrar como querellante y se estaba demorando el caso.

Me costó horrores dar esa nota, estaba muy quebrada, no estaba bien y traté de ser lo más clara posible, pero no estaba bien en ningún sentido”.

En tu denuncia hablás de dos embarazos y un aborto…

“Sí. Nos conocimos en febrero del 2022 y en junio quedé embarazada. Me manipuló diciendo que no era el momento, me hizo sentir culpable de lo que implicaba tener un hijo en ese momento conmigo; me convenció de irnos de viaje con mis hijos para conocernos y pasar un fin ‘en familia’ y en ese viaje, me llevó a un hotel, me dio dos pastillas para abortar, sin importarle las secuelas de eso ni siquiera en mi cuerpo, porque terminé con una hemorragia y psicológicamente devastada.

Mis hijos estaban en la otra habitación, no tuvo piedad, no le importó nada. No logro salir todavía, me olvido por momentos y vivirlo es muy fuerte, fue una persona muy mala.

Pasó el tiempo y ni siquiera toda la violencia y los golpes, superan el dolor que siento desde ese día. (Se quiebra recordando lo que ocurrió ese fin de semana).

En octubre de ese año, él empezó a ejercer violencia física contra mí. A la psicológica y a la manipulación ya me había acostumbrado, pasé a normalizar esas situaciones en nuestra relación.

Él me decía que rezaba por el hijo que él mismo me hizo abortar. Ingenuamente pensé que, si le decía que estaba embarazada de nuevo me iba a dejar de maltratar y violentar, pero fue peor. No solo que la violencia fue aumentando, sino que los engaños con otras mujeres fueron cada vez peores. Me decía que yo ‘estaba loca’ teniendo pruebas en mi celular de capturas de sus infidelidades. Y yo seguía sin poder salir de ese círculo tóxico”.

Astudillo con Gill (foto obtenida de sitios públicos de internet).

¿Octubre marcó un antes y un después?

«Entre los hechos de violencia física sí. Otro episodio que fue perturbante -y hasta el día de hoy hay momentos que no soy consciente de lo que pasó- fue cuando él viajó a Portugal.

Habíamos discutido en su departamento porque le encontré mensajes con una de las tantas mujeres con las que me engañaba y como se le hacía tarde para tomar el avión, me dijo que a su regreso íbamos a hablar, que me quedara en su departamento. Y yo, manipulable como era en ese momento, me quedé.

Él tenía un maletín con medicamentos y encontré un blíster de Valium y tomé dos para poder descansar. Cuando me despierto, dentro de la habitación estaba el Dr. Pedro Trecco junto al personal del 107 y la psicóloga Victoria Becco. Supongo que Martín le dijo que fuera. Recuerdo lo mal que me trató Trecco y sus palabras cuando me desperté: ‘¿Qué hiciste pendeja pelotuda?’.

Me quisieron hacer creer que yo me quise suicidar, pero no fue así, solo tomé Valium para dormir. Trecco me dijo que me iban a poner suero solo porque estaba deshidratada y débil.

Esa semana (que él estuvo de viaje) siento que estuve dopada, tengo momentos borrosos. En los momentos de lucidez, lo llamé por teléfono y le pedí que dejara ir a mis amigas al departamento para hacerme compañía y ellas me contaron que yo estaba mal, como ida, pero no recuerdo claramente qué pasó.

Podría haberme ido, más allá de que tenía enfermeros permanentemente vigilándome, pero, yo estaba convencida de que era yo la que estaba mal y eso lo hacía para cuidarme. Era un títere y no podía darme cuenta de la gravedad de lo que pasaba. Mis hijos me fueron a ver media hora y fue horrible. No podía decirles lo que pasaba. Te sentís enferma, loca, realmente te lo creés”.

¿Supiste qué pasó con la viralización por Whatsapp de la denuncia que hiciste?

“No. Nunca nos dieron información. Esa noche estaba con mis amigas cenando y a ellas les llegaba a su celular mi denuncia. Fue horrible esa exposición pública y, además, se filtraron mis datos personales, se violó mi privacidad, fue lo que más me dolió de ese hecho”.

Tu familia vive en Córdoba. ¿Quiénes fueron tus sostenes?

“Mis hijos, mis amigas de Villa María y, a la distancia, mi familia y mi psicóloga. Mi familia la pasó muy mal cuando se enteró, porque lo hicieron después de mi denuncia. Yo no podía contarle a nadie por miedo, vergüenza y porque le creía a Martín (Gill) que lo íbamos a solucionar y que él me iba a ayudar a ponerme bien. Ese año lo transité en soledad.

Mi psicóloga fue quien me ayudó a salir del estado en el que estaba. Me la recomendaron y fue encontrar una aguja en un pajar. Ya había tenido otras, mientras estaba con él y todas le pasaban información de lo que yo decía. Entonces encontrar en quien creer fue difícil.

Nadie sabía nada de lo que me pasaba. Mis amigas me veían mal, flaca, veían los golpes, llegué a pesar 50 kilos, era otra persona, empecé a tomar porque no podía dormir. Él me decía que no hablara con nadie que lo íbamos a arreglar, que estaba loca, y yo me lo terminé creyendo, que era yo el problema.

Y por si todo eso fuera poco,una persona que consideré amiga, le pasaba información de todo lo que yo hacía. La conocí en el 2019, en mi estética. Ella tenía un fanatismo político por él (Gill). Cuando le cuento que estaba una relación, ella estaba todo el tiempo conmigo y después caí en cuenta de que ella le pasaba información de lo que yo hacía. Llegué a pensar que habían puesto cámaras en mi departamento.

Eso también dolió y mucho. Por eso digo que me cuesta confiar ahora en los que se me acercan. En la causa está como cómplice y dio falso testimonio queriendo beneficiarlo a él”.

¿Cuál fue tu clic?

“Cuando me arrastró por las escaleras tres pisos. Ese fue el detonante, más allá de que la violencia física empezó en octubre del 2022. Habíamos discutido, le pedí la llave de mi departamento para que no pudiera entrar más y ahí me agarró de los brazos y me arrastró.

¿Y los vecinos?

“Los vecinos nunca se metieron, lo habían visto en el edificio donde vivo varias veces, porque él tenía llave, pero nadie nunca se metió ni dijo nada. Ese día que me arrastró por las escaleras, parecía que estábamos solos porque nadie se asomó, ni llamó a la policía. Tampoco nadie se metió en el edificio donde él vivía”.

Después de la denuncia, ¿referentes contra la violencia de género se te acercaron para darte contención y hacerte sentir su apoyo?

“No, nadie.Una periodista de Córdoba que está involucrada en estas causas, pero solo para una nota periodística. Después de todo esto, cambié mi personalidad, soy más desconfiada. Al tener tanto poder (él), no sé con quién contar. Yo estaba enamorada de él, nunca pude ver lo que estaba pasando en realidad.

La relación empezó muy linda. Cuando quedé embarazada (junio de 2022) empezó el control. No me dejaba a sol ni a sombra, más allá de que me engañó todo el tiempo. Me lo negaba, me decía que yo estaba mal, lloraba muchísimo y yo le creía.

Tengo un montón de traumas todavía, secuelas de lo que pasó. Cuando me hicieron la pericia, el detalle dice que me dejó traumas de persecución, entre tantos”.

¿Fuiste sola a denuncia?

“Sí, fui sola. No sé por qué fui sola, pero quería frenar todo esto y fui derecho a la Policía”.

¿Vos te acercaste a algún espacio?

“Cuando hice la denuncia en la Policía me mandaron al Polo de la Mujer, pero no encontré apoyo”.  

¿Te sentiste contenida al momento de hacer la denuncia en la sede policial?

“Nunca había estado en ese lugar, no sabía ni cómo entrar. Cuando fui a denunciar me pidieron el nombre y el motivo de la denuncia, y cuando dije a quién iba a denunciar me pidieron 5 minutos y al ratito entró directamente la fiscal (Juliana) Companys y estuve 5 horas declarando.

Necesitaba contar todo lo que me había pasado, desahogarme de todo eso que nunca antes había hablado. Entregué mi teléfono, fotos, videos. Tuvieron mi teléfono 21 días. Lo que presenté hizo que lo imputaran y, actualmente, la causa se eleve a juicio, pero, pasó un año medio casi…”.

¿Le tenés miedo?

“No. Lo que siento es mucho dolor, es rara la sensación. Lo del aborto me marcó para siempre, no lo puedo superar.

Trato de hacer una vida normal. Estuve mucho tiempo al pendiente de sus vehículos, aprender las patentes para ver que no se me aparezca. Sigo teniendo precauciones, es instintivo. No sabía que tiene tanto poder, hasta que pasó todo esto”.

¿Sentís que tiene poder?

“Sí. Tiene mucho poder y mucha gente que lo protege. Lo viví. Martín (Gill) y Alberto (Fernández) eran muy cercanos, vi sus conversaciones al igual que con Massa. Y, a raíz de la denuncia de Fabiola (Yáñez), siento que hasta los mismos modos de manejarse”.

Fabiola Yáñez denunció al expresidente Alberto Fernández por violencia de género.

¿Qué condena esperás?

“No sé si va a ir preso, la verdad quiero justicia por mí y por lo que me hizo. Quiero creer en la Justicia, pero lamentablemente soy consciente de que él puede mover todo, tiene mucha gente que lo está ayudando, por eso aún no salió del Control de la jueza Dottori, el plazo era tres meses. Su influencia política es grande, por eso sigue en un cargo de funcionario. Hasta se creó un cargo para él que no existía”.

¿Tu mensaje para las mujeres que padecen violencia y no puede salir de ese círculo?

“Que se animen a hablar, cuesta horrores y duele, pero tienen que hablar, buscar ayuda en quienes confían. Y si no se animan con el círculo íntimo, buscar una psicóloga y empezar terapias.

Es muy importante esa contención y las herramientas que nos dan para salir de ese círculo vicioso. Es importante para nuestra cabeza tener esa ayuda. Y empezar a sanar tanto daño psicológico que nos deja la violencia”. 

Nota: La denunciante solicitó que no se le realizara fotografías periodísticas en el marco de la entrevista realizada. Se incluyen imágenes publicadas en distintos sitios de internet públicos y otras de su archivo personal.
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