Gustavo Sánchez en Villa María: “La reconstrucción del país empieza por recuperar la ética”

Gustavo del Valle Sánchez, técnico aeronáutico e ingeniero en automatización y control, ex combatiente de Malvinas, ex candidato a la intendencia de Cruz del Eje y dirigente del Frente Cívico en esa ciudad, visitó Villa María en el marco de un encuentro político-territorial que dejó definiciones de fondo sobre el presente argentino. Identificado con la conducción del senador nacional Luis Juez, Sánchez combinó en su exposición experiencia militar, formación técnica, lectura y militancia partidaria.

Escribe: Kristela Wielikosielec

Lector de la filosofía griega — Socrates, Platón y Aristoteles—, seguidor de Thomas Mann y de Baruch Spinoza, Sánchez apeló en varios tramos del encuentro a una reflexión clásica: no creer todo lo que se ve ni todo lo que se oye, y ejercer el pensamiento crítico como base de la vida pública.

“Hay una falta muy grande de moral en la política argentina. Tenemos un porcentaje altísimo de inmorales y un porcentaje alto de amorales”, afirmó, marcando desde el inicio el eje conceptual de su intervención. A su entender, la crisis que atraviesa el país desde el retorno democrático responde a “una sucesión de errores que se han venido acumulando durante décadas”. Por eso, insistió: “Luchar para ser la reserva moral de este país es muy importante”.

Tecnología, valores y responsabilidad

En uno de los pasajes más reflexivos del encuentro, Sánchez cuestionó la idea de que los avances tecnológicos transformen la esencia humana. “Las conductas humanas no van ligadas a la tecnología. La tecnología puede avanzar a punto tal de tener un robot que a nos haga todo, pero eso no debe cambiar el hecho de que usted tiene que ser una persona correcta, con altos principios morales”.

Para el dirigente, el debate actual no pasa solo por la inteligencia artificial ni por los cambios culturales, sino por la responsabilidad individual y colectiva. “Nos están diciendo constantemente que la tecnología nos ha cambiado los valores. No”, subrayó categórico, reafirmando que la ética es anterior y superior al progreso técnico.

Estado, familia y universidad pública

Esa misma mirada ética la trasladó al debate sobre el tamaño y el rol del Estado. Defendió la necesidad de una estructura más eficiente y concentrada en funciones esenciales: “El Estado no produce absolutamente nada, pero sí debe garantizar salud, educación y seguridad”.

Sin embargo, al abordar la cuestión educativa, introdujo una reflexión personal que matizó su planteo. Recordó la formación académica de sus hijos y la importancia que tuvo la universidad pública en su desarrollo profesional. Lejos de proponer un desmantelamiento, sostuvo que el orden fiscal debe permitir sostener instituciones como la educación superior estatal, pero evitando estructuras sobredimensionadas o gastos improductivos.

Para el ingeniero, reducir no significa abandonar, sino reorganizar prioridades. En ese marco, vinculó el debate estatal con la cultura laboral: “La Argentina no tiene conciencia de trabajo privado. Siempre la fuente rápida de salida laboral fue el Estado”. Y agregó que el país necesita recuperar competitividad y mentalidad productiva: “Tenemos ingenio, los argentinos somos grandes inventores, pero nos cuesta entender que tenemos que competir”.

Territorio, Frente Cívico y desafío político

La reunión en Villa María tuvo también un fuerte contenido partidario y territorial. Sánchez destacó la labor de Omar Centani, referente local de la territorial del Frente Cívico, espacio que responde a la conducción de Luis Juez y al que él mismo pertenece.

Valoró el trabajo constante de Centani y su equipo en la ciudad, remarcando la importancia de la militancia “cara a cara” y del contacto directo con los vecinos. En ese sentido, insistió en que los dirigentes de la capital y los legisladores deben “bajar al interior”, recorrer los departamentos y sostener presencia territorial.

Esto se desprende del reconocimiento de la dificultad estructural que enfrenta su espacio político. Señaló que el Frente Cívico debe competir contra alianzas mucho más amplias, integradas por numerosos partidos y con años de ejercicio del poder. En ese contexto, admitió que las condiciones no son simétricas y que el desafío es mayor para quienes representan una fuerza con menor estructura.

Aun así, reafirmó su compromiso con la conducción partidaria: “Siempre he sido orgánico. Me sumo a lo que deciden quienes me conducen y trabajo para esa alianza”.

Dirigencia barrial como escuela política

En coherencia con su defensa del territorio, reivindicó el rol de las entidades intermedias y los centros vecinales como semillero de dirigentes. “Lo mejor que le puede pasar a un pueblo es tener un intendente que haya sido presidente de una junta vecinal, porque conoce la raíz del problema y el corazón del barrio”, afirmó.

Para Sánchez, la política se aprende en el contacto directo con la realidad cotidiana. “De las entidades intermedias salen los mejores dirigentes”, aseguró, destacando que en los barrios se forman liderazgos con sensibilidad social y conocimiento concreto de las necesidades.

 La visita de Gustavo del Valle Sánchez a Villa María dejó así una síntesis clara de su postura: ordenar el Estado, sostener la educación pública, fortalecer el trabajo territorial y, sobre todo, recuperar una ética pública que —como enseñan los clásicos que cita— es la base de su vida y de cualquier proyecto político duradero.

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