[Historias] El sexo tántrico a los setenta…

Se dice que el mismo tuvo sus orígenes en la India antigua entre los siglos 5 y 9 después de Cristo como una corriente espiritual. Sostenían que de esta manera se lograba la mayor energía sexual como un camino para alcanzar la iluminación entre cuerpo y consciencia. China y el Tíbet, lo instalaron, posteriormente Occidente. Ritual donde los monjes no estaban ausentes.

Escribe: Miguel Andreis

La odisea del Pelado (RG)

Situación acontecida al conocido “pelado” R.G (74), comerciante de la villa que en los últimos años se le vaciaron las estanterías y los bolsillos también, se dispuso a invitarme un café para contarme su experiencia en un extraño rubro de la sexualidad.  

Hace meses yo había publicado una nota sobre este placer no muy difundido en nuestra aldea. ¡Aunque Ojo, que tiene sus fieles cultores…!

Buscó una mesa bien alejada de otras. No entendía el porqué de tantos resguardos y prevenciones. Nadie debía oír su relato. Llegué a pensar que me ilustraría sobre un atentado contra el gobierno.

R/G siempre fue un tipo al que le gustaron las minas. Diría que un adicto. Remarcando que en su concepción de la sexualidad que “aquellas interesantemente bellas o indescriptibles bagayos, al final son iguales”. Le daban lo mismo. “Sostenía que el hombre al momento del éxtasis /léase orgasmo/, unas y otras le producían el mismo placer”.

“La diferencia -agregaba- es cuando las observas volviendo del baño desnuditas, pero ahí tus apetencias ya están relajadas… Entonces poco y nada importa – tal su teoría -”.

Hasta ese momento de mi parte continuaba sin entender el motivo de su convite. Mayor aún, conociendo su actual realidad económica, de un muy buen pasar económico hace pocos años, a la actualidad, casi caído del sistema y rasguñando la pobreza, invitar un café debía volverse en una inversión casi de alto riesgo.

Interpela: “¿Vos colorado de dónde sacaste los datos para tu nota sobre el sexo tántrico?”

Respondí que una pareja me asesoró en su culto. Lo desconocía absolutamente. Apenas si tenía alguna información sobre sus orígenes…

Me susurró que el próximo mes cumple 75, que se le escapó la libido y solo en sueños alcanzo erecciones, “pero las mujeres siguen siendo mi pasión”. Creo que los pocos mangos que puedo manotear es para comprar todos los elixires que ofrecen por las redes sociales uno y otro hijo de puta.  Todas mentiras. Versos berretas respaldados en muchos casos por conocidos y promocionados médicos que viven en la tele. Me dicen que es la Inteligencia Artificial los que hablan por ellos, pero igual es una sanguinaria estafa para los vetustos como nosotros que siempre atesoramos la esperanza de recobrar el vigor de otros tiempos, aunque sea por unos minutos.

Ya en la desesperación de la impotencia, chateando, apareció una dama de Rosario que me comenzó a hablar del sexo tántrico… aclarándome que no era necesario la penetración y, ahí me entusiasmé. Justo para mí, pensé”.

Interrumpo, ¿Llegaste a intimar?

“Bueno, lo que se dice intimar, intimar a la vieja usanza te diría que NO.  Media Hipona la dama y, me resaltó que era rutinaria en la práctica. Sinceramente me despertó expectativas. Me salvaría de masticar Viagra como chicles. Me avisó que vendría a la villa principio de mes. Cumplió. La esperé en la terminal. Siempre guiado por una foto que debió ser cuando hizo la primera comunión. Vestido largo, colorinche, ancho hasta los pies, rostro pasable y ningún atisbo, salvo las manos, de observar algo más de su anatomía.

A primera vista daba los sesenta con yapa, me insinuó como al pasar si le podía ayudar con el pasaje de vuelta. Algo me hizo ruido. Asentí con la cabeza. Sentí que estaba a un paso de recobrar mi juventud. Mi curiosidad me desbordaba. Nos cruzamos al ACA a tomar un cortado. Ella le sumó un lomito. Ya me entraba las ganas de llorar. Catorce lucas su caprichito. Muy directamente deslizó si vamos a un Motel que sea confortable, de primera. Pensé en el Élite, claro que recordé el medidor de combustible, andaba ya con luz roja. Rogué que me alcanzara para ir y volver. Después vería”.

¿Bueno, cóntame cómo se desarrolló la batalla? ¿Hubo penetración o besos en partes pudendas…?

“Qué… Nooo. Apenas entramos bajó la luz casi a la oscuridad total y comenzó a desvestirse. Ni un mísero beso hasta el momento. Eramos dos siluetas casi fantasmales. Yo venía midiendo el tiempo ya  que, por las dudas, me había tomado un Viagra de 100.  ¡Nada de nada!

Posición de monjes

“Me hizo sentar en perspectiva de meditación oriental, con las piernas cruzadas tocándonos. Pidió que comenzará a acariciarla en todo el cuerpo -menos su sexo-, me llevó mis manos a sus senos flácidos y largos que llegaban a la altura del ombligo. Me imagine un cosquilleo entre los dedos. Tuve la sensación que mi atributo varonil se iba disminuyendo camino a convertirse en un inservible e invisible pedazo de carne. Por suerte la media luz algo me cubría. Me insistía que la tocase por todos lados. No menos de hora y media estuvimos en dicha posición. Mis meniscos estallaban. Ella murmuraba un canto y giraba la cabeza. Pensé que se había transformado en lechuza.

En un momento me espantó de la manera que gimió. Fue una puñalada con sonido de placer que se prolongó por largo rato. Yo impávido a ocho leguas del placer. Me besaba los ojos, la boca la nariz. Pensé en dispararme. Huir. Si alguien en ese momento me preguntaba mi género no hubiese sabido qué responder.

Se tiró sobre mi como si llegase de trepar el Aconcagua. Encendí la luz y ahí comprendí que la hija de puta se había masturbado todo el tiempo mientras yo casi la despelechaba acariciándoles los senos, piernas azules de várices y creo que también llegue al hígado y riñón , pero además sentía pudor escalofriante por mi flacidez más flácida que nunca.

De regreso a la villa, en un enojoso silencio nunca dejé de pensar en toda la guita que me gasté por vivir una experiencia de sexo Tántrico…”

El pelado RG… tenía su rostro como si hubiese perdido una pelea por KO, cara larga y cerca del sollozo sentenció… “De mi parte se pueden ir al carajo con esas experiencias foráneas… voy a seguir insistiendo a lo criollo nomás, si el muñeco no se enoja las mujeres te entienden más… en todo caso, llegar a la vejez y pasar por esos apuros no es otra cosa que una indeleble razón del paso del tiempo… Eso es la puta vejez Colo…”.

Y recuperando su humor, poco, pero humor al fin preguntó: “Si sabés de algún geriátrico que no sea tan caro, avísame”.

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