[MIRADAS] La baja natalidad: Una oportunidad para humanizar la escuela

La baja natalidad no es solo un dato estadístico ni un fenómeno demográfico abstracto: es algo que ya se siente en las aulas. En Argentina, la caída de los nacimientos —que ronda el 40% en la última década— anticipa una disminución significativa de la matrícula escolar. ¿Cuáles son los próximos desafíos que esta situación plantea?

Escribe: Lorena Bottero (Profesora- Neuroeducadora)

Las proyecciones indican que hacia 2030 podría haber un 27% menos de alumnos en el nivel primario, lo que equivale a más de un millón de estudiantes menos en el sistema educativo.

Este escenario genera preocupación y plantea desafíos organizativos importantes para la educación: reordenamiento de cursos, redefinición de recursos, revisión de estructuras escolares.

Incluso, las clases numerosas de más de 30 alumnos podrían comenzar a desaparecer. Sin embargo, leer la baja matrícula únicamente como una crisis sería perder de vista una oportunidad valiosa.

Menos alumnos no debería traducirse automáticamente en menos calidad educativa. Por el contrario, aulas menos numerosas pueden habilitar más presencia docente, más vínculo y mayor atención a los tiempos reales de aprendizaje.

La pregunta central ya no debería ser solo cuántos alumnos hay en una sala, sino cómo se cuidan los procesos, los vínculos y las trayectorias educativas.

Desde una mirada neuroeducativa y vincular, sabemos que el aprendizaje no ocurre solo por acumulación de contenidos, sino en contextos donde hay seguridad, reconocimiento y acompañamiento.

Cuando los grupos se achican, se abre la posibilidad de fortalecer el clima escolar, sostener mejor a los equipos docentes y humanizar las prácticas pedagógicas.

La baja natalidad puede convertirse en una ventana de oportunidad educativa si somos capaces de leerla con tiempo, cuidado y mirada pedagógica.

No se trata solo de reorganizar números, sino de decidir qué tipo de escuela queremos construir en este nuevo escenario: una escuela más atenta a las personas, a los ritmos humanos y a la calidad del encuentro educativo.

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