Cuando los “Me Gusta” a otros, molestan: ¿Inseguridad, celos, indicadores de infidelidad?

Escribe: Lic. Noelia Benedetto (*)

«Estoy con alguien en un vínculo cerrado y le pone MG o reacciona a historias de otras personas.

Relaciones mediadas por la cultura pixel.

A algunos les es indiferente, a otros les enoja, inseguriza, angustia, genera ansiedad, celos, lo linkean con indicadores de infidelidad, etc.

Pensemos en qué nos molesta, ¿qué genera malestar de estas situaciones? ¿Hay algo en relación a la exclusividad puesta en juego? ¿A la sensación de aparente “dueñidad” alimentada por el modelo de amor romántico en el que hemos sido socializados? ¿Se contrató esto alguna vez? ¿Se habló de lo que provoca y lo que no? ¿De los fantasmas que se descuelgan alrededor de un like?

¿Realmente tiene que ver con engaño o falta al contrato? Y si es así… ¿De un contrato tácito o explícito? ¿Se cosifica o sexualiza a las corporalidades que me gustan? ¿El like en cualquier foto hace ruido o solo en determinado (traje de baño, ropa interior, foto de la persona sola)? ¿Es lo mismo si se da me gusta a personas famosas o desconocidas que a gente cercana? ¿Y si les pone MG a otras personas, pero a mí no?

Un “me gusta” no es más que un signo objetivo de esta era 2.0 que bajo convención se utiliza para indicar que algo es de nuestro agrado, punto. Después, los significados subjetivos que cada quien le otorgue en las posibles lecturas a esta unidad mínima de expresión se debaten uno a uno.

Qué significa un “like”

Antes de sacar conclusiones precipitadas, puede implicar afecto, apoyo, cierto grado de cercanía, compresión, admiración, atracción, puede tener un sentido fraterno, amical, sexual, estético, sensual, erótico; puede ir con intención de cortejo, seducción por amor al arte, o valoración de cierta categoría de belleza o varios de estos aspectos condensados. Lo mismo pasa con las reacciones, no hay sentidos unívocos. Usamos ¿solo a los efectos de seducir?

Quizás podamos tener una conversación incómoda al respecto de lo que nos produce, cómo nos impacta, qué duele, qué imaginamos y que en ese intercambio surja alguna posibilidad de revisar, recontratar, o bien, si no estoy de acuerdo con que determinadas prácticas se sostengan, también poder irme de ese vínculo.

También es una oportunidad para gestionar nuestras inseguridades, ansiedades y cuestiones no resueltas de otras relaciones quizás.

Para que vean que no es para nada universal recopilé algunos (imposible todos) significados apócrifos del botón “Me Gusta”:

1. Me gusta tu publicación.

2. No me gusta tu publicación, me gustas vos

3. Quiero tener algo sexual con vos

4. Dar celos a mi 🤯

5. Comparto tu alegría

6. Apoyo

7. Te extraño

8. Acceso directo para aparecer en la vida de alguien que no me animo a hablarle directamente.

9. No sé quién sos, pero quiero aparecer en tu radar por si las moscas

10. Te estoy mirando

11. Acabo de recordar tu existencia

12. Contemplo tu belleza o sensualidad

13. Me gusta, me gusta a secas, me gusta sinceramente y de verdad

14. Marcar el terreno

15. Stalkeando metí mal el dedo

Fuera de contexto

Según un estudio de la Universidad de Guelph (Canadá), la descontextualización es la causa de los celos en la mayoría de las peleas de “pareja”, relacionadas con Facebook. Es decir, vemos un «me gusta» a otra publicación que nos molesta e inmediatamente encendemos las alarmas sin preguntarnos o preguntar el contexto específico en el que se inició esa publicación o por qué resulta interesante para nuestro vínculo.

Lo cierto es que la realidad virtual es una realidad en sí misma y si bien las redes dan lugar a generar otros acuerdos, frecuentemente estas dan origen a conflictos entre vínculos, sobre todo prácticas cerradas o mono.

Pero la condición artificial de las redes nos hace comunicarnos en ocasiones de maneras en las que, en vivo y en directo, no haríamos.

¿Qué se juega en el contrato de exclusividad que tenemos cuando algo de nuestra atracción va a la imagen de otra persona? ¿Molesta que lo exteriorice, que quedemos expuestos ante otros?

Contrato que no es eterno

Que contratemos exclusividad sexo afectiva o alguna de ambas no implica que el deseo por otros va a desaparecer automáticamente, eso es una utopía, no vamos por la vida con los ojos vendados.

Señalaron que lo que tiene peso es activar la interacción con otros a partir de ese deseo. Lo que lastima tal vez es la ruptura del acuerdo, o caer en la cuenta de manera tan evidente que la posibilidad de que «tenga ojos solo para mí» es muy ambiciosa. El acuerdo que consensuamos implica qué hacemos y qué no con ese deseo/atracción.

No elegimos qué nos genera malestar, pero si lo que hacemos con él: la prohibición, eliminar contactos, controlar su agregado, o hasta cerrar redes, quizás no es algo que podamos contratar saludablemente (porque contratar se puede contratar cualquier cosa).

Señalando que algo me parece bien o mal también es intervenir sobre las libertades que están operando en la otra persona.

(*) Psicóloga y sexóloga

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