[24 de Marzo – 45 años] Un grito de Justicia que también se sintió en Villa María

El Juicio de La Perla

El 25 de agosto de 2016 será recordado como un día histórico para Córdoba y el país. Los genocidas que impusieron el terror, la oscuridad y la impunidad en la última dictadura recibieron merecidas condenas por los delitos de lesa humanidad cometidos. La sentencia en la megacausa de La Perla abrió paso al desahogo, la luz y la Justicia.

Eduardo Requena, Ester Felipe, Luis Mónaco y María Sosa estuvieron y están más presentes que nunca.

Los desaparecidos de Villa María que figuraban en la megacausa “La Perla” tuvieron Justicia tras 40 años de oscuridad, en la que los genocidas navegaron en la más completa impunidad.

Se hizo Justicia también para otros villamarienses y villanovenses que padecieron el terrorismo de estado en los centros clandestinos de detención La Perla, Campo de la Ribera y el Departamento de Informaciones de la Policía de Córdoba.

Delitos que fueron juzgados en la megacausa que tuvo la sentencia final del Tribunal Oral Federal I el pasado 25 de agosto.

El día cuando de alguna manera se acabaron las injusticias para víctimas con nombre y apellido de ambas orillas del río Ctalamochita. Desde Villa María (nombrados por el fiscal Facundo Trotta), Horacio Dottori, Martha Zandrino, Roque Luna, Cornelio Torres, Mario Balderramos, Omar Mignola y Carlos Diez contribuyeron con sus testimonios para sellar el veredicto de los 43 acusados sentados en el banquillo a lo largo de los casi 4 años durante los cuales se prolongó el juicio.

Desde Villa Nueva, Edgardo Acuña, Pedro Pujol y Salvador Carrasco también hicieron su aporte con los relatos en primera persona del horror padecido. Sumaron sus voces a las casi 600 personas que declararon en la causa que juzgó los delitos cometidos contra 716 personas, de las cuales 279 se encuentran desaparecidas. Entre ellas, los cuatro villamarienses.

Menéndez y 27 represores fueron condenados en el juicio de La Perla.

Fin de la impunidad

Hubo más de 340 centros clandestinos de detención en tiempos de la última dictadura en todo el país. El paradigma de estos campos de concentración de tortura, sometimiento y muerte fue la antigua sede de la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada). En el interior del país, La Perla, sobresalió como símbolo del terrorismo de estado.

Las detenciones ilegales se iniciaron antes del golpe del 24 de marzo de 1976 y se prolongaron hasta finales de 1978. La negación sistemática de las desapariciones de personas como de la existencia de los centros clandestinos como La Perla o La Ribera, entre tantos otros, fue una muletilla descarada y constante de los autores del genocidio.

Pero, al final, se hizo Justicia. Unos 40 años después de la noche más oscura y tras poco más de 30 años de democracia, tiempo en el que algunas leyes como las de Obediencia Debida y Punto Final, más los indultos de Carlos Menem, garantizaron la impunidad de represores, torturadores, asesinos y cómplices militares y civiles.

El 25 de agosto de hace casi 5 años será recordado como una jornada histórica. De esos que los almanaques se empecinan en remarcar para que se guarden para siempre en la memoria colectiva. Fue el día de la Verdad. Y también el de la Justicia.

A los genocidas no se les pagó con la misma moneda, claro. Es que no hubo venganza.

Al final, con lágrimas en los ojos, sacudones en el alma y el corazón aguijoneado por tanto dolor sofocado, lo que hubo fue, simplemente, Justicia.

Villamarienses en la causa

Eduardo Requena, Ester Felipe, Luis Mónaco y María Sosa son los nombres de los villamarienses desaparecidos vinculados con la megacausa de La Perla. Un breve recordatorio de quiénes fueron estas víctimas del terrorismo de estado.

Eduardo

Maestro, dirigente, participante del congreso constitutivo de la Ctera, el 26 de julio de 1976, al atardecer, Eduardo Requena entró al café Miracles (Córdoba capital). Un grupo de civil lo estaba esperando. Se lo llevaron. El testimonio de otros secuestrados determinó que fue visto en el Centro Clandestino de Detención «La Perla».

Tres meses después, unos civiles, que se identificaron como pertenecientes al Tercer Cuerpo, asolaron su casa y sus pertenencias. Soledad (a la derecha en la foto), su compañera, fue detenida y luego salió del país. De “El Gallego”, nunca más se supo nada.

Quienes asesinaron y desaparecieron cobardemente a Eduardo Requena no podrán hacer desaparecer nunca su ejemplo, su pensamiento ni su compromiso con la vida, como fundamento de su acción social.

Ester y Luis

Era psicóloga. Trabajó en la maternidad de Córdoba y en el Hospital de Villa Nueva, entre otros. Luis era periodista, camarógrafo y aficionado a la fotografía. Trabajó en Radio Universidad y Canal 10 de Córdoba. Fue delegado del Círculo Sindical de la Prensa de Córdoba (Cispren). Los dos militaban en el ERP. Estaban casados y tenían una hija, Paula, de 25 días.

Fueron secuestrados por separado el 11 de enero de 1978 en Villa María, en un operativo del Tercer Cuerpo de Ejército, al mando de Luciano Benjamín Menéndez. Según testimonios, estuvieron durante varios días en La Perla, donde fueron fusilados. Su hija, Paula, quedó con sus abuelos paternos.

María

Fue secuestrada en Córdoba el 10 de enero de 1976, cuando todavía no estaba declarado el terror, pero la Triple A sembraba muerte en todo el territorio nacional.

Ella fue hija de Jerónimo Sosa, “Jeromito”, como lo conocían todos en Villa María, uno de los fundadores del Club Alumni.

Desde pequeña, Marta mostró vocación de servicio y estudió el magisterio convencida de que la educación era una herramienta poderosa para el desarrollo.

Con su título de maestra quiso seguir estudios en Córdoba, para perfeccionarse en la Universidad. Tenía 32 años cuando la secuestraron. Y un hijo, que debió criarse con su tía en Villa María.

Fuentes: Desaparecidos.org; “Un cacho de memoria” (de Omar Toscano) y archivo propio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *