La quiebra de SanCor abrió una etapa decisiva para el...Leer más
La Municipalidad de Villa María informó que el Centro de...Leer más
El anuncio fue confirmado por el intendente Eduardo Accastello y...Leer más
El fiscal Raúl Garzón brindó nuevas precisiones sobre la investigación...Leer más
La Justicia de Córdoba designó al fiscal Matías Bornancini, titular...Leer más
La joven judoca villamariense Tiara Tignani fue convocada por la...Leer más
[Historias] Una reunión importante y un amigo con los zapatos de diferentes colores: ¿Le avisás o no?
¿Usted le avisaría en plena reunión importante con gran cantidad de gente y estando distante de su hotel que su amigo tiene un mocasín de cada color?
Escribe: Roberto Alassia
Bueno, esa fue la disyuntiva que nos planteamos ese día de la anécdota en el autódromo de Río Cuarto, con Héctor Pettinari.
Nos había pasado a buscar un amigo, que ya no está, que corría en categoría fuerte a nivel nacional, tempranamente por Villa María.

Llegamos al imperio del Sur, y pasamos a desayunar por el bar del autódromo, y presuroso el hombre en cuestión se puso a buscar una mesa, invitándonos a Héctor y a mí a hacer lo mismo.
Había en el recinto gran cantidad de gente, se corría TC 2000, el auténtico. Aquel que reunía gran cantidad de espectadores. No el del ACT de hoy.
Es ahí cuando bajé la vista y me di cuenta de lo que sucedía. Sus pies calzaban un mocasín negro y otro marrón.
Los medios periodísticos ahí presentes, cuando se dieron cuenta del personaje, llegaron para entrevistas de rigor en el ambiente.
Estaban en ese menester, cuando al oído le comento a Pettinari: “Nuestro amigo tiene los zapatos de distinto color. Qué hacemos, ¿le decimos o no le decimos?
Decidimos no hacerlo, porque pensamos que se iba a poner muy incómodo y la solución era casi imposible.
De dónde sacamos en el autódromo un mocasín igual a uno de los dos que tenía puesto. Él no podía ir hasta su casa, la que estaba distante más de 100 kilómetros de Río Cuarto.
Estuvimos acertados con la decisión, él se movió por todos lados sin ningún tipo de problema.
Volvimos ese mismo día cada uno a nuestra casa, él nos dejó a nosotros en Villa María emprendiendo ese mismo día el regreso a su hogar, totalmente tranquilo, y después de haber pasado una gran jornada de automovilismo deportivo.
Lo que nunca nos enteramos fue si se dio cuenta o no de lo que le había sucedido porque nunca nos comentó nada al respecto.
Una de las miles de historias que guardo en el baúl de los recuerdos sobre las carreras de autos que he vivido desde hace más de 70 años.