[Argentinadas] La duda nos define: Pretender verdades únicas es bastante ingenuo

Me atrevería a decirles que aquello que nos define como seres humanos es, sin dudas, la duda.

Escribe: Raquel Baratelli

Nuestra capacidad de preguntarnos de dónde venimos y hacia dónde vamos, cómo nació el mundo y cómo funcionan las cosas, la curiosidad y la consecuente búsqueda de certezas, nos han llevado a evolucionar en el desarrollo del conocimiento y de herramientas para sostener nuestra propia existencia.

Sin embargo, siempre existirá entre nosotros esa sensación de que no todo está dicho ni es lo que parece, de que a toda certeza le corresponde una duda que nos llevará a la formulación de más preguntas, a la búsqueda de más respuestas y así sucesivamente hasta el final de los días o mejor dicho hasta el infinito, entidad que, a estas alturas con el nivel de violencia humana y degradación del planeta, vaya uno a saber si verdaderamente existe, o si la finitud de nuestra especie ya está escrita. 

Así las cosas, en esta incertidumbre constante, nuestra vida va yendo, sin rumbo cierto, a donde tenga que ir, si es que vamos para alguna parte. En definitiva, pareciera que toda respuesta a toda pregunta es factible de ser incorrecta.

Y, es que pretender que exista una sola verdad, “completa” … ni las comprobaciones científicas de lo que sea son absolutas o completas porque cada hallazgo supone nuevas preguntas y nuevos caminos para los descubrimientos más profundos.

Por esto, chicos, el reduccionismo y la simplificación en la afirmación de que en todos los órdenes de la vida hay dos posiciones antagónicas e indiscutibles y que toda verdad es absoluta, es por lo menos ingenuo.

Pretender verdades únicas es bastante infantil, sobre todo cuando miramos hacia atrás.

Para cada episodio de la historia y cada hecho comprobado que configura la realidad de las comunidades, coexisten múltiples miradas, las de sus protagonistas, las de sus analistas contemporáneos o futuros y las interpretaciones históricas, cada una con sus sesgos propios, desde una posición diferente.

A ver, chicos, en esta realidad argenta de revisionismos y de permanentes visiones antagónicas, reducir la dictadura militar a medias verdades o verdades completas atrasan.

En definitiva, cada cual es dueño de sentir e interpretar la historia desde su propia mirada, viejo, pero negar hechos comprobados, juzgados y condenados, tales como la represión ejercida por los gobiernos de facto, la tortura y la desaparición de personas, el robo sistemático de bebés y lo absurdo de la guerra de Malvinas, es desconocer, cuestionar  y descartar la validez de valores fundamentales.

Valores como la justicia, la libertad, el respeto por la vida y la condena a todo tipo de violencia, incluso la ejercida por y desde el Estado quien, sin lugar a dudas es quien, debe garantizarlos.

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