Crisis del gas en Argentina: alta demanda, menos importaciones y tensión en el norte

El sistema de abastecimiento de gas natural en Argentina enfrenta un escenario de creciente tensión de cara al invierno, en un contexto marcado por el aumento de la demanda, la caída de las importaciones y limitaciones en la capacidad de transporte.

Uno de los factores centrales es la fuerte reducción del gas proveniente de Bolivia, históricamente clave para abastecer al norte argentino durante los meses más fríos. En los últimos días, los envíos se redujeron a niveles prácticamente nulos, lo que obliga al sistema a depender casi exclusivamente de la producción local.

En paralelo, la demanda muestra una tendencia ascendente impulsada por las bajas temperaturas. El consumo residencial, prioritario dentro del sistema, crece de manera significativa por el uso de calefacción, mientras que también aumentan los requerimientos de la industria y de las centrales termoeléctricas.

Si bien la producción en Vaca Muerta alcanza niveles récord, el principal problema no radica en la generación de gas sino en la capacidad de cubrir los picos estacionales de consumo. Durante el invierno, la demanda puede superar ampliamente los niveles promedio del resto del año, generando cuellos de botella en el sistema de transporte.

La situación resulta especialmente sensible en el norte del país, donde el Gasoducto Norte —que conecta regiones como Salta, Tucumán y Córdoba— presenta mayores niveles de exigencia ante la menor disponibilidad de fluido.

Ante escenarios de escasez, el sistema prioriza el abastecimiento a los hogares, lo que puede derivar en restricciones para industrias, estaciones de GNC y generación eléctrica. En algunas provincias del NOA ya se registraron advertencias y cortes puntuales, lo que encendió las alarmas en el sector productivo.

En este contexto, Córdoba se mantiene bajo seguimiento. Si bien cuenta con cierta ventaja por su conexión con otros sistemas de transporte provenientes de Neuquén, su integración al mismo esquema que abastece al norte la ubica dentro del área de riesgo ante eventuales faltantes.

El desafío para las próximas semanas será determinar si la combinación de producción local y logística alcanza para sostener la demanda invernal sin afectar el normal funcionamiento de la industria y el sistema energético en general.

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