[Argentinadas] Locro, empanadas y pastelitos: Aspectos culinarios de las fechas patrias

¡¿Quién de los habitantes de estas zonas no está esperando el 25 de mayo, el 20 de junio o el 9 de julio para comerse un buen locro, unas empanadas criollas y rematar con un pastelito de postre?! Desde que estos días pasaron a ser de los más importantes de la historia de nuestro país, su conmemoración viene ataviada de escarapelas y banderas. Y de rico morfi.

Escribe: Raquel Baratelli

En las escuelas la celeste y blanca brilla en su estandarte mientras suena el himno nacional cantado como un murmullo entre infantes vestidos de damas antiguas, granaderos, vendedores de velas y caballeros con galera, protagonistas de actos representativos que pretenden mantener encendida la llama del sentir nacional. Un pericón por ahí, un malambo y un gato por allá.

En casi todas las localidades del país, los desfiles cívico militares del 25 de mayo, en los que convergen diversas instituciones y agrupaciones gauchas, también son muy esperados.

Pero es en la comida donde se ve reflejado con más énfasis el espíritu patrio. Ya sea en la plaza, en el club, en escuelas, en ferias o restaurantes, los festejos que conmemoran la iniciación de nuestra nación, convergen en el paladar de cada argento con manjares tan patrióticos como los eventos que se festejan.

Grandes locreadas irrumpen en la vida de los ciudadanos, abunda la oferta de humita y pastelitos, comidas que supuestamente ya por 1810 eran muy populares entre quienes habitaban este suelo y que han trascendido hasta hoy. ¿Pero qué fue de la vida de la mazamorra?, postre típico si los hay, un poco insulso pero saludable que por algún capricho del destino fue quedándose afuera de las tradiciones hasta caer en el olvido.

Una pasadita por la data de la historia de la cocina argenta…

Una pasadita por la data de la historia de la cocina argenta, da cuenta de que, entre los postres populares de antaño, la mazamorra y el arroz con leche eran de los más consumidos, y también la ambrosía, configurando junto a los pastelitos de membrillo una carta intercultural muy variada.

Entre los platos salados y los dulces a los que hoy rendimos homenaje en cada fecha patria, la mezcla de culturas es evidente. Un poco de medio oriente, Persia, tamizado con la antigua Roma, Asia e ingredientes españoles, más la presencia ineludible de alimentos prehispánicos andinos, configuran el menú culinario propiamente argento.

Crisol de ingredientes que venimos heredando desde la época colonial, que conforman una verdadera fusión culinaria que supo incluir tanto como conservar, transformar y desarrollar trascendiendo las fronteras.

Dicho esto, olvidemos la disyuntiva del pastelito de membrillo o batata o dulce de leche, dejemos atrás las disputas, recuperemos la mazamorra y disfrutemos de las tradiciones mixturadas.

Viva la Patria, qué tanto. ¡Y que viva nuestras comidas típicas!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *