Villa Nueva: Una casa con peligro de derrumbe y una familia a la deriva

Más de cien días de cuarentena por una pandemia, una semana convulsionada política y socialmente en ambas Villas, una vivienda precaria con peligro de derrumbe a orillas del río y una familia cordobesa a la deriva y sin solución a la vista.

Escribe: Carolina Durand

Días atrás, se hizo pública la situación de una familia cordobesa radicada en Villa Nueva, bajo el puente carretero sobre ruta provincial N° 2, donde habitan desde mediados de febrero.

Esta familia vive en condiciones de vulnerabilidad extrema a orillas del río Ctalamochita, en un espacio habitacional precario que les cedió un vecino, quien hace 30 años vive en la zona costera.

Peligro de derrumbe

La secretaria de Desarrollo Social, Vanina Urquiza, sostuvo que la familia, conformada por cinco menores y tres adultos, ha sido asistida por el municipio desde que tomaron conocimiento de su instalación en la ciudad.

“Esta familia emigró de la capital cordobesa a Villa María y al no encontrar dónde vivir ni trabajar, ocuparon la precaria construcción debajo del puente”, informó.

“Hace cinco meses atrás, el lugar no estaba con peligro de derrumbe como ahora, por lo que accedimos a dejarlos quedarse momentáneamente, brindarles asistencia de módulos de comida, agua, e incluso se tramitó la inscripción de los menores en una escuela primaria, para poderlos escolarizar, con el trabajo en conjunto del municipio y trabajadores sociales para poder ubicarlos en condiciones más dignas”, explicó la funcionaria.  

Según la información proporcionada a este medio, “Seguridad Ciudadana ha estado frecuentando a la familia en el contexto de pandemia”, acercándoles  bidones de agua.  ´

En medio de esas asistencias, habrían notado la situación de peligro de derrumbe en el lugar y eso derivó en que el municipio intervenga, apelando a poder trasladarlos nuevamente a Córdoba con familiares, y evitar futuros accidentes.

“Cambiaron de opinión”

“Ellos mismos nos dieron los contactos de familiares en la capital, para nosotros poder montar el traslado y llevarlos a un lugar seguro, porque en medio de la pandemia y la crisis económica del país, no contamos con un lugar local para albergarlos y darles un hogar”, comentó.

“Pasadas las horas, manifestaron su negación al traslado y no tuvimos opción que dar aviso a la Fiscalía de Segundo Turno, a cargo de Juliana Companys, para que intervenga. Sobre todo, porque son ocho vidas las que están bajo esa construcción y si no accionamos podríamos tener consecuencia nefastas”, remarcó Urquiza.

Antes de tomar esta medida extrema, Urquiza aseguró que enviaron a profesionales para que valoren el lugar de manera competente en lo edilicio, y fue determinante para proceder a intentar sacarlos en lo inmediato.

“Consultamos al COE por la situación de la pandemia y los permisos para viajar y desde Alta Córdoba, nos dieron el  consentimiento para llevarlos allí”, aclaró.

De esta última aseveración, llama poderosamente la atención, que el COE contemple una posibilidad de  traslado a una zona roja, a una villa de la cual la familia intenta dejar atrás por el grado de violencia y drogas que allí acontece.

“Nunca dijimos de llevar topadora”

Desde el municipio también negaron haber hecho alusión a derribar el lugar con una topadora y echarlos a la calle de un día para el otro. Actualmente, la titular del área de Desarrollo Social, aseguró que seguirán asistiendo a la familia, hasta tanto la Justicia resuelva el proceder del desalojo.

“Una vecina les da particular”

 La familia, con Beatriz (27) y Javier (44) a la cabeza, una hermana de 21 de Beatriz (Rosalía), y 5 menores de 9, 8, 6, 4 y 2 años (3 nenas, 2 varones), terminó en Villa Nueva porque en la capital cordobesa no pudo encontrar un lugar digno para vivir, un trabajo y un clima propicio para la crianza de los menores.

El interior cordobés podría haber generado otras alternativas para esta familia, pero la pandemia terminó por  echar por la borda todo intento de mejores alternativas.

Beatriz explicó que en el verano vinieron a visitar a una amiga a la ciudad y al verla tan tranquila, con su río, “la diferencia con la Villa Nylon donde ellos vivían, rodeados de violencia, drogas y violaciones”, no dudaron en querer quedarse aquí.

Un vecino dejó que se quede en la precaria vivienda, ya que él está en el lugar hace 30 años, pero su vivienda no corre peligro de derrumbe.

“Cuando decidimos asentarnos en la ciudad, fui yo quien pregunté si en la escuela Ctalamuchita me aceptaban a los 5 y me dijeron que sí. Pero por la pandemia solo fueron 2 semanas a clases, así que la maestra me acerca las tareas, y como yo no sé explicarles, hay una vecina del barrio Ctalamuchita que una vez por semana les da particular”, aseveró.

La familia descartó volver a la villa de emergencia de Córdoba capital donde vivían.

No sería una opción volver a Córdoba

La familia descartó desde un primer momento volver a Córdoba, ya que es un lugar muy dañino y cruel para que crezcan los menores. Beatriz sostuvo: “Violan a los menores, corre mucha droga y ni la policía ni el estado intervienen”, y ese sería el motivo por el cual allí no volverían.

“Si nos dan ladrillos, nosotros conseguimos las chapas, la mano de obra y nos levantamos algo para vivir a unos 20 metros del lugar donde habitamos ahora”, indicó.

En esa zona de la ribera no tiene potestad el municipio para la autorización de construcción. Además, allí no existen servicios y no estarían las condiciones de seguridad necesarias para los niños. Dos de los cinco menores, tienen discapacidad.  La niña mayor, madurativa-cognitiva, y el varón menor, motriz.

Entre los vecinos que analizan la situación, están los que culpan al municipio de insensibles, los que piden que se les dé un lugar para vivir y trabajo, quienes aluden a que podría caérseles el techo encima si no los sacan del lugar, los que priorizan la misma situación en residentes de la ciudad, y un sinfín de cuestiones que apuntan a un mismo hilo conductor, la problemática de vivienda y trabajo. 

Será la Justicia la que determine cómo deberá proceder el municipio ante la situación de esta familia, que quedó a la deriva en medio de una pandemia.

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