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Hiperconectados: las consecuencias de estar «online» las 24 horas
La cuarentena aceleró el proceso de hiperconexión que venía profundizándose desde antes.
El uso de celulares, tablets y computadoras crece exponencialmente al ritmo del incremento del teletrabajo, el “home office” o el trabajo en casa, las clases virtuales, las reuniones online y el encierro producto del aislamiento social.
Solo para dar algunos ejemplos, el uso de estos dispositivos electrónicos era de 5 horas diarias en promedio, con un chequeo de 110 veces al día. En estos meses, algunas estimaciones señalan un incremento superior al 60%.
En mayo pasado, un relevamiento de la agencia Kickads indicó que el 59% de los argentinos usaba más el celular que antes. Además, un 34% sumó aplicaciones con la cuarentena y un 53% declaró que pasa más tiempo en redes sociales a través del celular.
Otro síntoma de esta nueva normalidad es el encierro y el fenómeno de la conexión 24/7. Es decir, durante 24 horas los 7 días de la semana. Una situación que era visible desde un tiempo atrás, pero que se vio amplificada por la pandemia y las medidas para frenarla.
«La conexión online constante siempre existió, especialmente en púberes y adolescentes. Estaba en paralelo con lo físico. Pero la idea de que sea las 24 horas, los 7 días de la semana, sí se profundizó (al igual que en los adultos), porque todas las actividades están pasando en línea”, explicó la presidenta de la ONG Chicos.net, Marcela Czarny, en una publicación del Diario de Cuyo.
La especialista distingue dos clases de conexión “full time”. En esta etapa de cuarentena, la virtualidad está al palo, pero de manera aislada, encerrados en los hogares. En la previa al aislamiento, la hiperconexión también existía, pero estaba, además, presente el contacto físico, el verse cara a cara con el otro.
Por eso, los adolescentes sobre todo tienen ganas de reencontrarse con sus pares, amigos y compañeros. «Lo que estamos viendo, tanto con expertos que están en contacto con adolescentes como con los adolescentes mismos, es que, en realidad, ellos están con deseo de conectarse de vuelta físicamente», reveló Czarny.
Efectos en la salud
Esta burbuja de virtualidad expandida trae consecuencias en la salud. Conocidas por la mayoría, pero casi siempre ignoradas.
Un informe del gobierno de la provincia de Córdoba alertó sobre los efectos indeseados del uso excesivo de los dispositivos electrónicos.
“La vida digital aumenta la incidencia de trastornos visuales, como fatiga y sequedad ocular, que se manifiesta en dificultades para enfocar, ojos rojos y otras molestias, tanto en personas adultas como en niños y niñas”, afirmó Lucas Casas, del servicio de Oftalmología del Hospital San Roque.
El especialista explicó que la cantidad de veces que se parpadea frente a las pantallas de los dispositivos digitales es menor a lo habitual, “trayendo como consecuencia problemas de ojo seco”.
Además, agregó que pueden generar la manifestación más temprana de las distintas ametropías, como son la miopía, hipermetropía y astigmatismo.
La columna es la otra víctima de la hiperconectividad. Maximiliano Donato, especialista en patología de columna vertebral del servicio de Ortopedia y Traumatología del Hospital Tránsito Cáceres de Allende, explicó que la mayoría de las veces las personas se posicionan de manera incorrecta frente a los dispositivos electrónicos.
“La flexión del cuello puede traer como consecuencia dolores cervicales, cefaleas posteriores, y eso cuando es sostenido en el tiempo va trayendo consecuencias”, alertó.
Por otra parte, pueden aparecer otras problemáticas como insomnio, desgano, dolores de cabeza e irritabilidad, según indican distintos especialistas de la salud.
Las recomendaciones van desde disminuir el tiempo que pasamos conectados y tomar descansos de 10 a 15 minutos por hora de trabajo, hasta hacer actividades físicas, tener buenas posturas corporales y realizar controles en forma periódica.

