194 Aniversario | Villa Nueva en el recuerdo de su gente: fragmentos de una misma historia colectiva

Infinitos son los relatos, con destellos de risas y lágrimas, al recorrer la historia de una ciudad que guarda sus tradiciones, sus emblemas, sus fiestas tradicionales y sus anécdotas en los rincones de sus esquinas.
Su plaza Capitán de los Andes, su pulmón verde y sus villanovenses que, aun habiendo emigrado a otros pagos, guardan sus mejores recuerdos en la vieja Villa Nueva.

Escribe: Carolina Durand

A lo largo de los pequeños relatos, hay fiestas, calles y lugares que se repiten. Momentos en común, y un sentimiento que permanece en el corazón de quienes apelan a su memoria, para contar un pedacito de la historia de la ciudad.

Volver a los pagos

Sandra Gessi, empresaria

Nació en Villa Nueva y vivió hasta los 17 años, momento de su vida cuando emigró a la capital cordobesa para estudiar y allí formar su familia y profesionalizarse. Sin embargo, su corazón siempre habitó esta ciudad.

Pertenece a una de las familias tradicionales de Villa Nueva. En el 2018 dio a conocer un proyecto comercial, ubicado en Marcos Juárez, frente a la plaza Capitán de los Andes, el Multiespacio PH570.

“El edificio lo heredé de mi familia y siempre supe que haría algo en la ciudad, que de alguna manera podría revivir lo que fue el viejo cine Astoria en los 50, para que puedan apropiarse de tan bello espacio y su historia:  aunque cambie la fachada, quisimos mantener su esencia”, expresó la empresaria.

Su madre fue docente en la escuela Mitre, décadas atrás cuando solo era de varones, y Sandra cursó su primaria en la escuela Bolivia, que por aquel entonces era solo para mujeres. Su padre, Eduardo Guessi, fue empresario e incluso candidato a intendente; y su infancia transcurrió en barrio Centro, frente a la plaza, lugar donde las familias disfrutaban, se reunían, concurrían al cine y a los eventos culturales propios de la época.

“El desfile del 25 de mayo, era una fiesta esperada por todos. En aquel entonces, sobre calle Marcos Juárez, alrededor de la plaza”. “Mi familia fue muy numerosa, mi abuelo tenía 11 hermanos y aunque muchos hijos, nietos y primos emigraron, siempre encontrábamos el motivo para volver a reunirnos, reencontrarnos y organizar grandes encuentros familiares en la querida Villa Nueva”, rememoró Sandra.

Su familia ayudó con la construcción de la Iglesia e incluso en las primeras plantaciones del Parque Hipólito Yrigoyen.

Desfile y carrera de sortijas

Edith Jaime, 64 años, 4 hijos, jubilada.

“Antes, la ciudad tenía muchos bares, donde se pedía el vaso de vino y en algunos se armaban las guitarreadas. Hoy, ya no quedan. Los desfiles de 25 de Mayo, eran además de la fiesta patria, la fiesta popular. Todos se lucían desde la calle Marcos Juárez hasta la plaza y, al término, se hacían carreras de embolsados y carreras de sortijas. Mi padre era bueno en ellas, siempre participaba”, recordó.

“El famoso ‘Chikin’ Agüero siempre andaba por las calles alegrando a todos con sus andanzas y escapadas”. “La ciudad cambió en aspectos físicos, con algunas obras, pero los vecinos seguimos con la misma esencia, saludándonos a media cuadra, preguntando por la familia, recordando viejas casonas y fachadas que marcaron historia en nuestro pago”, contó Edith.

Primavera en el parque

Adriana Molinero, 58 años. Dos hijos, empleada.

“Tenemos libros que cuentan nuestra historia, zambas que acompañan el folclore local, y recuerdo en mi adolescencia, para el día del estudiante, que el parque era el destino de miles de jóvenes que se juntaban a festejar, tanto de Villa Nueva, como de los pueblos vecinos.

Hasta que, con los años, fue desplazado por espacios verdes de Villa María. Las tumbas paradas guardan una historia de amor que todos en algún momento de su vida terminan conociendo y contándola a los cercanos que la desconocen, porque también es parte del folclore villanovense”.

Historia compartida

Los fragmentos individuales, suman la historia colectiva. El Padre Hugo y su catequesis, las tardes de verano y los bombuchazos en la plaza, la vieja propaladora, los acampes en el Parque, las fachadas de viejas casonas, la perfumería, el bar de Doña Elena, la esquina de Moreno, todos y cada uno de los rincones de la ciudad, son un pedacito de la historia que se escribió, se escribe y se seguirá escribiendo en la tradicional Villa Nueva.

¡Feliz Nuevo Aniversario!

Carnaval y baile

Blanca Silva, 74 años. 3 hijos. Docente.

“En mis años de docente, al mediodía, caminaba desde mi casa en barrio Residencial América hacia la escuela Belgrano por calle 9 de Julio, en ese entonces calle de tierra. Las vecinas salían a barrer la vereda y todas saludaban, como resguardando la seguridad también de los niños que entraban al turno tarde con sus guardapolvos blancos.

No importaba si era Juancito o Pedrito, en el barrio nos conocíamos todos y era importante el vecinalismo. Actualmente ya no se ven más”, explicó la vecina.

Además, recordó los viejos carnavales, donde no había competencia, y se hacían en la plaza: “Participaban más de una docena de barrios, se preparaban para desfilar y mostrar voluptuosas carrozas y cuando terminaba, los bailes eran familiares y todos lo disfrutaban de principio a fin”.

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