La maldición de los Kennedy: cien años de soledad y muerte [Video]

Asesinatos, tragedias y escándalos en una familia glamorosa, polémica y popular

A finales de mayo se van a cumplir 104 años del nacimiento de John Fitzgerald Kennedy, una de las figuras más populares del siglo 20. Y también el personaje central de una familia que parece marcada por el signo de la tragedia. Generaciones tras generaciones padecen la llamada “Maldición de los Kennedy”, donde abundan excesos, accidentes, muertes y asesinatos de toda clase.

Escribe: Germán Giacchero

La bala que le perforó la cabeza a John F. Kennedy, la estrella más glamorosa y popular del grupo, no marcó para nada el comienzo de la pesadilla que los envolvió a lo largo de dos siglos.

Más bien, marcó un hito en el álbum negro familiar que almacena postales de sangrientos asesinatos, suicidios, accidentes aéreos y automovilísticos, excesos con drogas y alcohol, más una dosis de locura.

Su fama, dinero, poder y belleza no pudo torcer el destino fatal de los integrantes más notorios. La maldición de los Kennedy. Sí, para muchos, la familia que parió a un presidente, dos candidatos a la Casablanca, un fiscal general, tres embajadores y varios congresistas, entre otras celebridades, está maldita.

Alcanzan el éxito, llegan a la cima, pero la adversidad les besa la frente y los hace trizas. Aunque, paradójicamente, los hace eternos, los transforma en mitos, y siguen más vivos que nunca, a pesar de todo. Vidas marcadas a fuego por una tragedia sin fin que ni Shakespeare podría haber imaginado.

Foto grupal de una familia signada por la tragedia más allá del paso del tiempo.

JFK

JFK no era el elegido. Su padre, Joseph P. Kennedy, había puesto su mirada en otros de sus hermanos para engrandecer la familia. Era un hombre ambicioso, pero su sed de poder y dinero no pudo ser saciada por los señalados por su varita.

Para el patriarca, Joseph Kennedy Jr. era casi su sucesor natural. Pero la fatalidad le truncó las aspiraciones. A los 29 años, en agosto de 1944, falleció cuando explotó en Inglaterra el bombardero donde se trasladaba para cumplir una misión. Había sido una especie de héroe en la Segunda Guerra Mundial, pero no pudo conocer la gloria definitiva.

Joe, Joseph (el padre de ambos) y John, parte de la reconocida familia.

Su hermano John también combatió en la guerra, pero regresó triunfal luego de salvar a su tripulación en un naufragio en el Pacífico. Su consagración como el 35° presidente de Estados Unidos en 1960 al imponerse al republicano Richard Nixon cumplió de alguna forma el sueño paterno.

Su paso por la presidencia fue turbulento. A su salud debilitada, se sumaron los conflictos internacionales y los frentes internos. Igual, su popularidad continuó intacta hasta su asesinato en Dallas, en el tercer año de su mandato.

Claro que la política no fue su único talento. A la belleza de su mujer, Jackie Kennedy, debe añadirse su predilección por mujeres atractivas como Marilyn Monroe, con quien mantuvo un afiebrado romance.

Tras su muerte, de la cual aún hoy permanecen dudas y sobre la cual se abonan todo tipo de teorías, su figura se convirtió en una marca registrada de la cultura yanqui y en su imagen mítica se apoyó la descendencia Kennedy para no pasar desapercibida.

Minutos antes de que lo mataran a balazos, JFK sonreía junto a su esposa Jackie, en Dallas.

Mirá el video: «A JFK no lo mató una “bala mágica” | Ciencia sin ficción | El País (España)

Las tragedias

De los ocho hermanos de JFK, uno fue asesinado, dos murieron jóvenes en accidentes aéreos y otra estuvo recluida largos años por trastornos mentales. Sus hijos, sobrinos y demás parentela no quedarían exentos de la desgracia que envolvió al clan.

Además de Joseph, su hermana Kathleen, de 28 años, murió en otro accidente de aviación mientras volaba sobre Francia. La mujer había enviudado cuatro meses después de casarse, cuatro años antes de perder la vida.

En 1968, Robert “Bobby” Kennedy, estuvo a punto de ser proclamado como el candidato presidencial del Partido Demócrata, para seguir los pasos de JFK. Pero, las balas torcieron su voluntad. Fue asesinado a los 42 años por un  palestino en el Hotel Ambassador, de Los Ángeles.

Edward “Ted” Kennedy, el único varón de la familia que pudo esquivar los proyectiles, se preguntó alguna vez: «¿Acaso ha caído una horrenda maldición sobre todos los Kennedy?». Encontró la muerte en 2009, tras padecer un tumor cerebral, pero tuvo algunos agites en vida.

El 19 de junio de 1964, el avión en el que viajaba se desplomó y fallecieron uno de sus ayudantes y el piloto. Cinco años más tarde, un accidente automovilístico en el que su auto se precipitó por un puente en Massachusetts dejó como saldo la muerte de su secretaria Mary Jo Kopechne. Ted se declaró culpable de abandonar el lugar del accidente y fue condenado a dos meses de cárcel. La sanción no se hizo realidad. Pero, no pudo alcanzar la presidencia del país. Ese mérito quedó solo para JFK.

Robert “Bobby” Kennedy, estuvo a punto de seguir los pasos de JFK. Pero, las balas torcieron su voluntad.

La descendencia

Los hijos de los Kennedy también tuvieron tropiezos fatídicos. La maldición también los persiguió. El caso más conocido fue el del hijo de JFK, John F. Kennedy Jr., quien murió en 1999, a los 38 años, al perder control de la avioneta que conducía. Su esposa y su cuñada también perdieron la vida. El joven había desoído advertencias de la imposibilidad de viajar por el mal tiempo reinante.

Dos hijos de  “Bobby” también terminaron mal. Michael murió a los 39 años al chocar contra un árbol mientras esquiaba en Aspen. Sus hijos vieron todo. David, a los 28, producto de una sobredosis de cocaína y analgésicos en un hotel de Florida.

En 2011, la hija de Ted, Kara Kennedy Allen, de 51 años, murió inesperadamente de un ataque al corazón, justo después de entrenar en un gimnasio. Unos ocho meses después, la mujer de Robert Kennnedy Jr. y nuera del asesinado Bobby, se ahorcó en el garaje de su casa. Padecía depresión y era adicta a las drogas y el alcohol.

John F. Kennedy Jr. murió en 1999, a los 38 años, al perder control de la avioneta que conducía.

Las más recientes

En 2019, Saoirse Kennedy Hill, la nieta de Robert F. Kennedy, falleció en trágicas circunstancias a causa de una sobredosis. La joven de 22 años no tuvo una vida precisamente fácil y vivió varias experiencias traumáticas.

En abril de 2020, sobrevendría otra tragedia. La policía encontró tras varios días de búsqueda los cuerpos sin vida de Maeve Kennedy Townsend (40 años), nieta de Robert F. Kennedy, y su hijo Gideon McKean, de 8 años.

Al parecer madre e hijo se encontraban jugando en la casa familiar cuando una pelota se cayó al agua. Decidieron subirse a una canoa para intentar recuperarla, pero no consiguieron regresar. Murieron ahogados en las profundidades de las aguas frías de la bahía de Chesapeake, luego de ser arrastrados por el viento y la corriente.

Quizás no sean los últimos. Maldición o no mediante, el apellido Kennedy continuará dando de qué hablar por mucho tiempo más…

Y no precisamente solo por cuestiones políticas.

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