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Ivana Ortiz: De los abusos y la violencia, a tener una visión de Jesús y difundir su fe
Ivana Paola Ortiz (36) es madre de dos hijos y se convirtió al cristianismo después de que Jesús se le apareciera en una visión. Su vida estuvo marcada por el dolor, el sufrimiento, la violencia y los conflictos familiares.
Escribe: Carolina Durand
Su vida está atravesada por el dolor, el sufrimiento, la violencia y los conflictos familiares. Sin embargo, afirma que tuvo un encuentro con Cristo que dio un giro a su vida y desde entonces, se convirtió al cristianismo y lleva el mensaje de Dios, vivir en amor.
Ella misma reconoce que su vida fue turbulenta y que durante muchos años estuvo alejada de Dios, porque no lo conocía. Nadie le supo hablar de él. Sin embargo, estudió teología y aprendió a caminar entre las espinas, defendiendo la palabra de Dios.
Fue abusada de niña, lidió con una adolescencia que la envolvió en alcohol, violencia familiar, rupturas afectivas, soledad, autoflagelación e intentos de suicidios.
“Hoy en día nada me asusta. Todo lo que atravesé, es parte de mi historia y no puedo desconocerlo, pero, aprendí a impulsarme hacia adelante más allá de las adversidades y mis propios errores, soy humana con defectos y virtudes, pero Dios me guía”, relató.
Abanderada y becaria
Cursó la primaria en la escuela Bolivia. Fue la niña más pequeña que ingresó en el PAICOR con solo 3 años. En esa época, ingresaban desde los 6. “Mi mamá ayudaba a las maestras en la escuela y gracias a eso, yo podía comer ahí”.
En la primaria fue abanderada y al ingresar a la secundaria recibió una beca para estudiar en el Instituto San Antonio. “Me gustaba estudiar, pero en tercer año perdí la beca, no pude mantenerla. Los problemas en mi casa me sobrepasaban y mi cabeza no podía enfocarse en lo importante”, asintió.
En el seno familiar de Ivana, no se hablaba de Dios y sus vínculos eran tirantes y tóxicos. “No reniego de lo que constituye mi historia de vida. Mis padres se separaron, mi padre se volcó al alcohol, mi madre lidió con las drogas, mis hermanos entraron en el mismo círculo y una sobredosis nos cambió la vida a todos para siempre”.
“Mi mamá hoy ya no está físicamente, pero su historia de vida también estuvo marcada por violencia y abusos desde pequeña y por eso, no la juzgo”, acotó.
“Hoy en día nada me asusta. Todo lo que atravesé, es parte de mi historia y no puedo desconocerlo, pero, aprendí a impulsarme hacia adelante más allá de las adversidades y mis propios errores»
A los 23 años, en la búsqueda de un giro en su vida y conexión con el universo, conoce la teoría “Corriente de la Nueva Era” o New Age que, refiere a niños que representarían un estado superior de la evolución humana, los niños índigos. El adjetivo índigo, referido al color, surge de la creencia de que estos niños tendrían un aura de ese tono de azulado.

Panteísmo versus cristianismo
A raíz de involucrarse en esta creencia se vuelve panteísta, lo contrario al cristianismo. La diferencia es que el cristianismo afirma que todo lo existente, al ser creado por Dios, tiene cierta sustancia o semilla divina pero no es Dios en sí mismo; en cambio el panteísmo afirma que todo es Dios, negando que Dios exista como ente personal con voluntad propia, siendo así una idea contraria.
“Empecé a estudiar, e involucrarme en la creencia. Me convertí en Chamán, en líder espiritual llegando a la India, Estados Unidos, España, Italia y países latinoamericanos”.
Además, “hacíamos sanaciones y canalizábamos nuestras energías hacia personas que lo necesitaban; y cuando mi corazón estaba endurecido y no creía en nada más, me encontré con Jesús a los 32 años”.
“Mi vida fue una montaña rusa. Mi adolescencia no fue un ejemplo a seguir, y por eso la gente me mira mal, descree, me juzga, habla a mis espaldas, tal como le ocurrió a Jesús”.
La joven sintió que su vida cambió drásticamente. “Yo solo abrí mi corazón un momento, le di lugar y Dios generó el cambio. Yo salía a los boliches, tomaba alcohol, fumaba tres atados de cigarrillos por día, estaba cubierta de heridas, intentos de suicidios y ataduras en el alma”.
Y reafirmó: “En el 2016 estaba meditando en mi casa y en una visión Jesús se me apareció y me dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”.
Desde ese momento, Ivana sintió que la luz y el amor entraron en su vida y se abocó a ayudar a la gente llevando el mensaje de Dios, basado en el amor. “Dios es amor, y la falta de él, deja entrar el dolor, el rencor, la violencia y sobreabundancia de pecado por estar apartados de la fuente, Dios”.
“El cristianismo es caminar como Cristo lo hizo, en el amor. Sentí el llamado de hacerlo y de difundir su palabra a los desesperanzados, más aún en estos tiempos pandémicos”, remarcó.
Su misión
La joven reconoció lo difícil que se vuelve, a veces, predicar el mensaje. “Mi vida fue una montaña rusa. Mi adolescencia no fue un ejemplo a seguir, y por eso la gente me mira mal, descree, me juzga, habla a mis espaldas, tal como le ocurrió a Jesús”.
“Sin embargo, a pesar de que a veces el dinero falta en casa, que llego cansada de limpiar casas, hacer tareas con mis hijos, lidiar con los problemas cotidianos que tenemos todos, siento que esta es mi misión, transmitir el mensaje a quienes están apartados de Dios y lo necesitan en su vida”, explicó.
Además de visitar personas en sus casas, cruzarse en la calle con quienes están apagados porque necesitan mensajes de aliento para transitar sus afecciones, Ivana diariamente utiliza las redes sociales (Facebook, Instagram, canal de YouTube) para dejar su palabra.
“Tengo contacto con personas de todo el mundo y a través de las redes el mensaje se viraliza y llega a muchas más personas. Incluso me han contactado de la emisora 100.5 y les envío todos los días un mensaje de la palabra de Dios, que se repite de manera rotativa”, explicó.
La joven cristiana no tiene una vida de lujos. Su vida es sencilla y mundana, pero, afirma que se siente un instrumento de Dios, y la necesidad de caminar como Cristo, en amor, llevando su palabra. “Me siento vacía si no hago lo que tengo que hacer. El sentido de mi vida es ayudar a otras personas, para eso fui diseñada”.