Martyna González: “Quiero ser la primera mujer trans que presida un centro vecinal”

Martyna González tiene 32 años, es una mujer trans y militante social en el barrio donde vive, La Calera.  

Conoce de cerca las necesidades cotidianas de chicos y grandes. Por eso, con frecuencia impulsa acciones solidarias, desde dar de comer a varios vecinos desde su misma casa o recolectar juguetes para los niños del sector, hasta crear una escuela de fútbol con el apodo de su papá, Pirincho.

Niños de Barrio La Calera participan en la escuela de fútbol impulsada por González.

Como referente lo tiene a él y también a su mamá, ambos militantes. Recientemente, el Concejo Deliberante bautizó con el nombre de Maris Yda Álvarez al centro familiar y jardín ubicado en el barrio. Y no puede ocultar su orgullo.

Martyna se desempeña en el área de Salud en la Municipalidad de Villa María. Es una de las siete mujeres trans que participan laboralmente en el gobierno de la ciudad en dependencias de Educación, Recursos Humanos y Cultura.

Hasta antes de la aprobación de la ordenanza del cupo laboral trans, que establece que el municipio debe contar con 2% de personal de esa comunidad entre sus trabajadores, eran solo dos.

La vigencia de la normativa quedó manifiesta con los cuatro contratos que fueron suscriptos en noviembre del año pasado, “para brindar mayor estabilidad a las personas trans que ahora forman parte de la planta municipal”, informaba la gestión del intendente interino Pablo Rosso.

Entonces, se prometía continuar avanzando para dar cumplimiento al porcentaje de cupo laboral previsto por la legislación local.

En noviembre de 2020, se firmaron cuatro contratos para incorporar a personas trans al trabajo municipal.

Ocupar espacios políticos

Martyna sabe que es un gran avance, pero que la lucha continúa. Que restan muchos derechos por conquistar porque la realidad del colectivo trans muestra una faceta marcada por el prejuicio, la discriminación, la pobreza, la explotación sexual y la muerte temprana.

Las estadísticas son abrumadoras en este sentido. Superar los 40 años es una meta prácticamente imposible para la mayor parte de los integrantes de la comunidad.

Por eso, sostiene que es necesario participar en política para que sean las personas trans las que motoricen los cambios necesarios.

“Es muy importante que nosotras, las mujeres travestis, trans o no binaries empecemos a ocupar espacios de poder para representar a nuestras minorías, que podamos ver las realidades de un colectivo tan marcado por el prejuicio de los demás durante tantos años”, remarca en diálogo con El Regional.

“Nosotras sabemos que las necesidades son vividas en carne propia y quiénes mejor para contarlas y sentir lo que aquel o aquella a la hora de ir a pedir o exigir un derecho que nosotras, para que podamos estar ahí para representarles”, agrega.

En lo personal, sostiene que le molesta que otras personas hablen por la comunidad trans a la hora de las decisiones políticas. “Estamos conquistando luchas históricas en la Argentina y no podemos dejar que todo el mundo se lleve una lucha ganada solo por las compañeras trans y todo el colectivo LGTB. Hoy se tienen que tomar decisiones con nosotras”.

“Tenemos que ser parte de todos los espacios posibles cuando se trata de ayudar y sumar. No podemos seguir siendo excluidas y que no nos vean capaces de aportar a la sociedad”, acota.

Martyna sostiene que la comunidad trans debe ocupar espacios políticos para continuar la lucha por más derechos.

Centro vecinal y Concejo Deliberante

Su gran anhelo es concretar el proyecto de una residencia destinada a personas trans, donde se les ofrezca contención y acompañamiento en todos los aspectos de su vida.

“Por un lado, para que las compañeras puedan vivir su vejez dignamente y no estén más en situación de calle. Por el otro, para facilitar la formación laboral en industrias, y que dejemos de darles cursitos que no son terminados por las compañeras”, destacó.

Martyna explica que para sumar ideas y proyectos hace varios años que viene formándose con el deseo de ocupar espacios políticos. “El territorio me enseñó que la práctica ante cualquier profesional formado es donde se ve la realidad de todos los días, el accionar con el compromiso social, el comprometerte te marca la diferencia”, apunta.

Una manera de dar batalla por más inclusión, derechos y mejor calidad de vida es la posibilidad de liderar el centro vecinal de su barrio. “Quiero empezar a trabajar en profundidad para el barrio donde vivo desde hace años y ser presidenta del centro vecinal”, anticipa.

Con esa finalidad le gustaría conformar un equipo totalmente inclusivo, con jóvenes con ganas de proyectar. “No importan las banderas políticas que representemos, si no las convicciones que podamos tener para una mejor sociedad”.

“Quiero que sea una lista totalmente vecinalista, que vayamos con las mismas convicciones de ver una comunidad con ganas de progresar y trabajar en equipo”, insiste.

Un sueño más lejano en el tiempo, para el cual dice que se está preparando la lleva más allá de los límites de la barriada.

“A mis 32 años sueño que en Villa María haya una persona trans en una banca en el Concejo Deliberante, para poder luchar por una mejor vida para la comunidad trans y todos los vecinos de la ciudad”, finalizó la militante.

Compartir:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *