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Soledad, la mamá de Blas Correa: “Schiaretti debe tomar la decisión de terminar con el gatillo fácil” [VIDEO]
María Soledad Laciar es la mamá de Valentino Blas Correa, el pibe de 17 años asesinado por la espalda sin motivo alguno por agentes de la Policía de Córdoba.
A más de un año del trágico suceso, la causa tiene 16 imputados, entre ellos, 13 uniformados. Los restantes son personal de la clínica que no quisieron atender al joven baleado antes de morir.
La causa ya fue elevada a juicio oral, pero aún no hay fecha de inicio. Soledad insiste con las responsabilidades políticas por el homicidio de su hijo y se ha propuesto luchar contra la violencia institucional y los casos de gatillo fácil policial. “Hay un modo de operar, no son casos aislados”, remarca.

El 6 de agosto del año pasado Blas fue ejecutado de un tiro en la espalda mientras iba a bordo de un auto con un grupo de amigos.
La Policía disparó al menos cuatro veces: la bala que le quitó la vida ingresó por la luneta, para impactar en el asiento trasero.
La excusa oficial fue que habían supuestamente evadido un control. Un arma apareció en el lugar del hecho.
Wanda Esquivel, una de los trece uniformados imputados en la investigación del fiscal José Mana reconoció ante la Justicia, que el arma había sido plantada por orden del cabo Javier Alarcón, el principal imputado del caso. El otro es el cabo Lucas Gómez, acusado de ser el tirador.

En una entrevista con Canal 20 Noticias, de Villa María, dejó sus impresiones desde el dolor, la esperanza y la lucha por un mañana mejor para los jóvenes. Con el sueño a cuestas de una policía distinta, que cuide a los chicos y las chicas, no que los mate.
Asegura que no tiene miedo y que luchará hasta el final de su vida para intentar cambiar algo de lo que derivó en la trágica muerte de Blas. Y reconoce que quizás esa lucha es una razón para mitigar el dolor.
El dolor de una madre a la que le han arrebatado de manera cruel y abrupta la vida de un hijo, como a tantas otras madres que no esconden las lágrimas, que no se quedan quietas y que convierten sus días en oportunidades para luchar por una vida mejor.
- Mirá el video de la entrevista:
A continuación, se reproducen algunos momentos salientes de la entrevista:
Nunca más
“Hay un antes y un después. Quien haya perdido un hijo puede sentir lo que siento yo, que es mucha tristeza. Hace unos días, por primera vez entré al chat que tenía con él en Whatsapp. El último mensaje que yo tengo con él es ‘Hijo, ¿volvés a dormir?’, porque si se iba para al centro se quedaba de mamá. Y su respuesta fue “No’. Me brotó el enojo porque ese ‘no’, fue ‘nunca más’. No hubo razón alguna para que la Policía hiciera lo que hizo”.
Responsabilidad política
“Yo estoy convencida de que hay una responsabilidad política en el asesinato. Mucha gente me dice que hay 13 policías imputados y que nunca se llegó tan lejos, pero por eso mismo que hay responsabilidad política.
Porque para mí no es tan grave esos disparos de dos personas desquiciadas, que no sabemos si habían tomado algo, porque los dejaron irse a sus casas y no lo vamos a saber nunca. Lo peor vino después, cuando quisieron plantar un arma, eso revela un modo de operar de la Policía que no es de ahora, viene de hace mucho tiempo”.
Eso el Gobierno lo sabe, y el silencio que tuvo y la continuidad del ministro de Seguridad (Alfonso Mosquera) me hace pensar que esta es la Policía que quiere el Gobierno. Son sus silencios los que me hacen sacar estas conclusiones. En ningún momento me dijeron nada, nadie se comunicó conmigo, lo único que recibí fue un mensaje de texto de Mosquera a los 11 días que había pasado lo de Blas. Me parece una falta de respeto.
No me voy a quedar con la Policía, ellos son empleados de este Gobierno, el que tiene que tomar las decisiones para que esto no siga”.

Los otros Blas
“El caso de Blas no es el único, lamentablemente es emblemático porque muchos de los casos habían ocurrido en zonas marginales, donde la sociedad los veía como alejados. Entre ellos, me incluyo, hago un mea culpa muy grande porque me ha pasado situaciones de justificar situaciones que veía en la tele de pensar la frase ‘Algo habrán hecho’.Y hoy me digo, ‘qué mala persona que fuiste Sole por pensar así’.
Y Blas creo que abrió los ojos de la sociedad por ser un chico de clase media, que iba al colegio, que iba a idiomas, que estaba con sus amigos, que no tenía antecedentes, para pensar que algo estaba pasando. Esta es la razón, triste pero real, por la que mucha gente abrió los ojos y ahora tiene mucho miedo”.
Cambiar para que nada cambie
“Cuando a Blas lo asesinaron, la que hoy es jefa de Policía asume el mando en Capital, y antes de asumir me vino a ver, fue la única persona relacionada al caso que me vino a ver. El 25 de octubre, cuando asesinan a Joaquín Paredes, la nombran como jefa de la Policía.
Pero, estos cambios en la Policía han sido puro maquillaje, se movieron piezas dentro de lo mismo, pero no hay cambios de nada, las cosas siguen pasando”.

Otro caso de gatillo fácil
“A Joaquín Paredes lo sigo nombrando porque fue tremendo. En un pueblo de 800 habitantes en el que estuve hace unos días, donde hubo 112 disparos, y esos policías siguen en sus cargos, hay dos presos, pero el resto sigue igual. Hay familias amenazadas. Me volví tan asqueada, gente que no puede acompañar porque tiene miedo, no se acercó nadie con esa gente.
Esto es un modo de operar que, para que se acabe, el gobernador (Juan Schiaretti) debe tomar una decisión, no la quiere tomar no sé por qué.
Hay otros casos, como el del joven de Villa Libertador baleado por la espalda y los policías que se fueron. Si no hubiera sido por un testigo, nada se sabría. En Colonia Caroya persiguieron a chicos en un auto hasta que chocaron y murieron, y no estaban haciendo nada. No sé qué esperan para hacer algo.
La Justicia
“Creo que quienes lo mataron van a estar de por vida presos, pero acá hay algo muy triste que es plantar un arma, que tiene una pena más baja, pero es más grave que apretar el gatillo.
Creo que 13 son poco, cuando se llegó a un punto se cortó, porque los que seguían eran el jefe de la Policía y el ministro de Seguridad, estoy convencida de que hay responsabilidad penal de ambos.
No pudo ser, ya se elevó a juicio y lo acomodaron todo, los poderes no son independientes, lo vemos a diario. Mi lucha no termina con quienes dispararon, presos. Para que haya Justicia no tiene que pasar más esto, y para que no ocurra debe haber una decisión política, de más arriba”.
El fiscal
“Con el fiscal Mana me reuní al principio y le dije que me mirara a los ojos y que me prometiera que iba a ser todo lo que esté en sus manos. Me dijo que sí. Se hizo una investigación muy grande, el reclamo social hizo que se sintiera comprometido. En general los poderes no son independientes, existen presiones, no lo puedo desconocer, pero no me hace pensar que hizo las cosas mal.
Lo que le reprocho es que ese día no haya ido al lugar en ese momento, también entiendo que como seres humanos nos podemos equivocar. Hay muchas pruebas, tremendas, filmaciones… Se busca en la víctima encontrar a los culpables, pero los responsables son los que dispararon, los que encubrieron, los que quisieron plantar un arma.
Confío en la Justicia, como también creo que hay buenos policías, aunque mucha gente me critique por decir esto. Creo que hay gente buena en todos lados, por eso también lucho. Para que, a través de Blas, la gente conozca al resto de los casos”.
La clínica
“Los de la clínica Aconcagua trataron a mi hijo como un perro, lo arrastraron por el piso, de una manera terrible. Quizás no se hubiese salvado, pero quizás me hubiera podido despedir. A los de la clínica eso tampoco se los perdono. Es muy triste”.
Sin miedo
“Mi lucha de hoy y de toda la vida será esta, no me voy a callar, no le debo nada a nadie, no pertenezco a ningún partido político, les he pedido a todos que hagan algo, porque lo que yo siento no quiero que lo sienta nadie.
Llegaré hasta donde tenga que llegar. Estoy preparando una presentación internacional, a raíz que en Estados Unidos se levantó el caso como uno de los hechos de corrupción de Argentina en el 2020.
Si hay algo que no tengo es miedo, los pibes que quedan, mis hijos, la hija de mi marido, se merecen vivir en una Argentina segura y yo no quiero decirles que se vayan. Hasta que me muera tengo todo el tiempo para luchar, quizás de ese modo busco paliar el dolor”.
