[Historias] El Palace, el hotel de lujo donde se alojaron Gardel y Perón

Escribe:  Julio Alberto Benítez – benitezjulioalberto@gmail.com

Hacia 1920, don Antonio Maggi y su familia residían en la casa ubicada en la esquina de las calles Mendoza y Bolivia (actual Antonio Sobral) de la manzana 15 del Catastro Municipal, que colindaba con la ex Municipalidad de calle Mendoza y con el ex “Colegio Domingo F. Sarmiento” (actual “Instituto Secundario B. Rivadavia”).

En esos momentos, nuestra ciudad, importante nudo del sistema ferroviario, alto obligado en el camino hacia cualquier punto del país, carecía de algo elemental en las necesidades del viajero: un hotel moderno, de confort, en el que no se echara de menos el hogar, ni el ideal de comodidad que se deseaba.

Don Santiago Balerdi, hombre de negocios y de clara visión, dueño del Plaza Hotel de la ciudad de Córdoba, fijó sus ojos en Villa María, y le compró la propiedad a don Antonio Maggi, quien se mudó a su “Estancia La Negrita”, donde había construido su nueva casa.

Desde Plaza Independencia, se observa de fondo el Palace, en una imagen de los años 50.

La construcción

La Empresa Bruno y Hno., de Córdoba, con la dirección técnica del arquitecto don A. Lo Celso, inició la construcción del hotel en el año 1928. El estilo del edificio es el “Neo Plateresco del Renacimiento Español”, que estuvo de moda en la época colonial (1).

El “Palace Hotel” se inauguró en el año 1930 y por ese entonces se comentó que su construcción se debía a que en la “Estancia La Negrita” se instalaría un Casino y en el Hotel se hospedarían los jugadores que vendrían de todo el país.

Si se observa la amplitud y magnificencia de la sala principal ubicada en la planta baja, como así también la decoración del cielo raso y dependencias, podríamos decir que aquella suposición habría sido cierta.

El Palace en etapa de construcción. Por delante, se ven las barreras del tren.

Como dato anecdótico, es interesante destacar que cuando se demolió la casa de don Antonio Maggi, se descubrió un pequeño túnel, sobre el cual se tejieron toda clase de leyendas. Lo cierto es que en ese lugar funcionaba el lavadero.

Para la decoración y pinturas fue contratado el señor Francisco Schiavone, famoso artista plástico de Buenos Aires, quien se quedó por algún tiempo en nuestra ciudad.

Cómodas instalaciones

El Palace Hotel contaba con todas las comodidades e instalaciones para su perfecto funcionamiento. Se accedía por un amplio hall de recepción, donde estaba la gerencia, contaduría y la caja.

Una amplia escalera conducía a los pisos superiores, función que también cumplía un gran ascensor manejado únicamente por personal debidamente uniformado.

En el primer piso, sobre el hall principal, estaba el Salón Blanco, destinado a convenciones y conferencias.

Empleados del reconocido hotel posan en la puerta de ingreso.

Desde el hall se accedía al comedor, sobre la actual calle A. Sobral, y a la confitería, sobre calle Mendoza, donde se preparaban las tortas y postres, bajo la dirección técnica del señor J. Arijas.

Al lado del comedor había un salón más pequeño donde se realizaban banquetes o reuniones especiales, y contiguo al mismo estaba el pasillo de acceso y salida del personal de servicio y proveedores.

Al lado, la cochera, en cuya parte superior había un lavadero, para la mantelería, ropa de camas, cortinados, etc., montado con los más modernos elementos y maquinarias, grandes lavadoras mecánicas, un secadero totalmente cerrado con circulación de aire caliente y con grandes planchas a vapor. La ropa blanca, vajilla y platería tenían la inscripción “Palace Hotel”.

Tanto en el salón comedor como en la confitería había un palco para la orquesta, que en los primeros tiempos era de Rosario y que actuaba a la hora del aperitivo en el salón confitería y durante el almuerzo y la cena, en el salón comedor. Después, la orquesta era de nuestra ciudad.

En sus salones se celebraba, anualmente, la Fiesta Nacional de los Viajantes, y se realizaban allí los llamados vermouth danzantes para la juventud los domingos por la tarde y los bailes de fin de curso de los establecimientos secundarios.

Una postal de los tantos eventos que se celebraban en el Palace.

En el subsuelo, se podía observar la despensa, donde se mantenía siempre un completo stock de mercaderías, y un gran surtido de jamones de primera calidad.

Los vaivenes

El señor Balerdi vendió el hotel a quien había sido su Gerente, don Blas Alberto de Santos, quien, después, se lo transfirió a un matrimonio español, de apellido Blanco, de Buenos Aires.

Pero este matrimonio no se llevaba bien, vivían en el mismo hotel, pero, separados, y resolvieron que lo administrarían cada uno, alternativamente, por un tiempo determinado.

Cuando le correspondía al señor Blanco era un mal momento para el establecimiento, pues no realizaba ningún mantenimiento, y, además, vendía vajilla, cristalería fina, platería y hasta vendió el ascensor de servicio y la caldera chica.

Cuando lo administraba la señora, arreglaba todo, pintaba y mantenía todas las instalaciones en perfecto estado. Fue ella quien implantó el servicio de señoritas mozas en el comedor, que siempre había sido realizado por hombres.

El interior del Hotel, en los años 60.

Estos lamentables enredos matrimoniales habrían determinado su posterior venta a la familia Bencich, también de Buenos Aires.

Es de destacar que el Palace Hotel en sus comienzos, aparte del personal jerárquico, tenía un encargado en cada sección: almacén, ropería, confitería, cocina, mantenimiento, etc., dando empleo permanente a carpinteros, mecánicos, pintores, etc. y además contaba con salón de peluquería.

Gardel y Perón

En este majestuoso hotel se alojó, en 1933, Carlos Gardel, quien cantó en el salón de la Sociedad Italiana, actual teatro Verdi.

Años después se hospedaron muchos artistas de renombre como el cómico “Semillita” de los años 50, el cantor Luis Mendoza, el campeón mundial de boxeo Pascual Pérez, las orquestas de Juan D’Arienzo, Alfredo De’Ángelis, Franchini y Portier, Tita Merello.

Gardel en Villa María, en un artículo periodístico de la época.

En 1945 y por pocas horas se hospedó el entonces coronel Juan Domingo Perón. En 1958 estuvo por dos días el General Pedro Eugenio Aramburu.

Hacia fines del año 1987, la Municipalidad de Villa María lo adquirió, trasladó allí sus oficinas y demás dependencias, aproximadamente en febrero de 1988.

Desde entonces el antiguo Palace funciona como el Palacio Municipal.

(1) Dato aportado por el arquitecto señor Carlos Pajón.

Fuente: Revista de la “Asociación Española de Socorros Mutuos de Villa María y Villa Nueva” – Año 1932

Fotos: Algunas de las imágenes son de Córdoba de Antaño – Villa María.

Colaboró don Rubén Vijande.

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