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[Salud] La sexualidad de la China Suárez y el peligro de los diagnósticos mediáticos inventados
Escribe: Lic. Noelia Benedetto (*)
En un lapso de 7 meses se ha patologizado con diversos diagnósticos mediáticos inventados la trayectoria sexual de la actriz Eugenia “China” Suárez, inclusive en manos de profesionales de la salud mental.
La construcción de enfermedades mentales ha sido un dispositivo muy eficaz de control y regulación de conductas de género, tanto de la feminidad como de la sexualidad de las mujeres.

Las normas de género y las normas relativas a la (hetero)sexualidad han sido traducidas a normas médicas. Tanto la adherencia rígida y excesiva a los cánones de feminidad como su “desviación” (las “mujeres difíciles”) han venido acompañadas históricamente de etiquetas psiquiátricas: desde la histeria hasta la moderna depresión u otros trastornos de personalidad de alta prevalencia en mujeres socializadas.

El establecimiento de “lo normal” en conductas sexuales (en cómo deben ser, en intensidad y frecuencia, o hacia quién deben dirigirse) también ha producido en diferentes momentos históricos sus propias categorías nosológicas.
Junto a ello, malestares producto de desigualdades de género se han individualizado o psicologizado convertidos en síndromes o enfermedades mentales.
Malestar disfuncional
En la actualidad, el criterio clave para la patologización es el malestar disfuncional, sin abordar en muchos casos la complejidad multicausal que produce dicho malestar. Junto a ello, la producción farmacológica estimula la imaginación patológica que “inventa o fabrica” enfermedades para dar salida comercial a medicamentos.
Los comportamientos “pecaminosos” o “viciosos” se convertían en “patologías” reguladas por normas y nosologías médicas, y, en ocasiones, en conductas delictivas sancionadas por el Estado-nación. sin abordar en muchos casos la complejidad multicausal que produce dicho malestar. Junto a ello, la producción farmacológica estimula la imaginación patológica que “inventa o fabrica” enfermedades para dar salida comercial a medicamentos.

La deseobediencia
En general, cualquier voluntad de propio deseo por parte de las mujeres socializadas era susceptible de ser patologizada.
Coral Herrera Gómez habla acerca de las personas marcadas como Mujeres que desobedecen. Debido a la connotación negativa que ha tenido durante siglos la figura de desobediencia prefiero hablar de #DESEOBEDIENCIA ya que en definitiva, cuando una desobedece a ciertos mandatos no está haciendo más que ser obediente a sus deseos con el costo que esto implica.
Ya en 1972 Phyllis Chesler alertaba del “doble estándar” de la salud mental de las mujeres, señalando que estas podrían ser consideradas “enfermas mentales” tanto si aceptaban como si rechazaran mandatos de feminidad o aspectos del rol femenino como la dependencia, el sentimentalismo, etc.
La Psiquiatría hegemónica refleja que disponían de una peor salud mental a medida que se acercaban a los parámetros de un hombre sano (independencia, autonomía, objetividad).
Éticamente inapropiado
La psicóloga Silvana Savoini advierte que: «cuando los medios masivos de comunicación nos consultan para preguntar si realmente aquel famoso padece esta “enfermedad” (…) y ahí es donde se torna muy difícil transmitir que aun en el caso de considerar que existe una entidad clínica a la que llamemos así , es técnicamente imposible y éticamente inapropiado opinar sobre algo que afecta a alguien que no sólo uno no conoce personalmente, sino que de ningún modo se tiene acceso a su historia clínica”.
“Y que, por otra parte, aun si se trata de un paciente, con más razón los profesionales estamos imposibles de dar a conocer públicamente tal información confidencial», agrega.
(*) Sexóloga y Psicóloga