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[Historias] La docente de la región que recorre a dedo hasta 80 kilómetros por día en el frío sur argentino (Videos)
Soledad Pereyra es profesora de Geografía, oriunda de Chazón (Córdoba). Instalada desde hace un tiempo en una localidad del norte de Neuquén, recorre hasta 80 kilómetros por día para dar clases en dos escuelas ubicadas en plena montaña. Fue en busca de progreso económico y profesional. Asegura que el sacrificio vale la pena. Un testimonio que representa a muchos otros docentes que hacen patria en los fríos y agrestes paisajes de nuestro territorio argentino.
Escribe: Germán Giacchero
El calendario aún no marca la fecha de inicio del invierno. Pero, en Las Ovejas, una pequeña localidad del norte de la provincia de Neuquén, el paisaje desmiente los caprichos del almanaque.
Ahí afuera, en plena geografía montañosa, el viento sopla fuerte y el frío se siente invencible. Los 12 grados bajo cero que marca el termómetro no son un impedimento para que los habitantes del poblado desarrollen sus tareas cotidianas.
Soledad Pereyra tiene 41 años y llegó al “sur argentino” en busca de mejores oportunidades para crecer en términos económicos como profesionales. Por eso, no le importa, aunque lo padezca, el frío que parece cortarlo todo. Como ella, muchos docentes “la luchan” en ese territorio que se nos presenta lejano, agreste, desconocido.



Cada día puede llegar a recorrer hasta 80 kilómetros entre su casa y las escuelas donde da clases de Geografía, los C.P.E.M. 94 y 95. Para llegar a destino se maneja “a dedo”, ya que no cuenta con un vehículo propio.
La misma modalidad que adoptan muchos de sus colegas para arribar a parajes recónditos, donde el patio de las escuelas suele confundirse con la Cordillera de los Andes, pero el asfalto, la movilidad propia o el tráfico intenso brillan por su ausencia.
Varvarco y Manzano Amargo son sus dos destinos habituales. Del primero la separan 22 kilómetros, del segundo, 40. Claro, solo de ida y por ripio. La distancia se duplica para volver a casa, desde donde sale muy temprano en la madrugada y retorna cerca de la medianoche cuando debe enseñar en el vespertino, algo similar al modo nocturno de nuestra provincia.
Aunque extraña a su hijo que se quedó en la provincia natal, no está sola. “Acá me encontré con muchísimos chicos que estudiaron en el Instituto Superior del Profesorado de Pascanas. El director del colegio de Varvarco, por caso”, aclara.
“La verdad, extraño muchísimo, a mi hijo, mi familia, mi sobrino, la gente del barrio. Pero, es lo que decidí y tengo que aguantarme”, acota.


“Una de las cosas que quiero rescatar del norte neuquino es que la gente es muy solidaria, tengo un grupo de trabajo excelente en ambos colegios, y eso te alienta para llegar con la mejor, a pesar de que a veces paso mucho tiempo esperando, mientras hago dedo. Y me agarra esa nostalgia, pero la sigo luchando. Me vine para poder progresar, es uno de mis mayores objetivos”, remarca la docente.
Un día común se inicia para Soledad a las 6 de la mañana. Debe hacer dedo porque no hay transporte en esa zona neuquina. “Muchas veces me ha tocado más de dos horas para poder llegar a destino. Por eso, por lo general salgo cuatro horas antes de mi horario de clases, sobre todo cuando voy al vespertino”.


La vuelta suele ser dura. “Cuando voy a Manzano Amargo, siempre pido ayuda para que me lleven hasta un cruce. El martes pasado no encontré a nadie porque no había combustible y le pedí ayuda a la Policía para que me acercara hasta el cruce”.
A pesar de la adversidad del clima, la falta de transporte, la distancia de los afectos y el sacrificio personal, la profe no va a aflojar.
“Lo voy a seguir haciendo mientras Dios me dé salud, hasta que un día pueda lograr tener mi propio auto y no continuar en la ruta como lo hacemos la mayoría de los docentes en el sur argentino. Es un sacrificio muy grande, pero lo hacemos porque realmente amamos la docencia”, finaliza.


La nieve, el frío y unas pocas luces suelen ser la compañía en el retorno a casa.
No se trata de romantizar las carencias y las imposibilidades. Tampoco, de sobrevalorar el encanto del sacrificio personal a pesar de las adversidades. Es un testimonio de los tantos más que abundan en nuestra tierra, uno de los muchos que, a pesar de todo, siguen creyendo en un futuro mejor.
Mañana queda mucho por hacer.
1 comentario en “[Historias] La docente de la región que recorre a dedo hasta 80 kilómetros por día en el frío sur argentino (Videos)”
felicitaciones SOLEDAD OTRA CHAZONERA QUE MARCACA UN EXELENTE CAMINO AL FUTURO ORGULLO
DE TI TAMBIEN