Demoliendo mitos y «fake news»: La obsesión por el tamaño nada tiene que ver con el placer

Muchas fake news han salido por estos días alrededor del tamaño del pene, y esto es porque el guion sexual normativo imperante es coitocentrista y definitivamente falocentrista. Pero con ejemplos exacerbados como los que ofrece la ficción del porno mainstream.

Escribe: Lic. Noelia Benedetto (*)

Demoliendo mitos: la medida del pene no está relacionada con la altura, el tamaño del pie, de las manos, la regla de la L (por la que las personas de baja estatura, tienen el pene más largo que las altas), el peso de la persona ni el signo zodiacal, como surgió en estos últimos días en las redes sociales.

El tamaño del pene no es importante a la hora del sexo, puede ser valorado a fines visuales, psicológicos y de representaciones sociales, pero no siempre funcionará.

La importancia del tamaño del pene para la obtención de placer es una cuestión más psicológica que física.

Un estudio científico de 2015 en 15.500 varones publicado en la revista de urología BJU International arrojó las siguientes cifras:

  • El largo promedio de un pene erecto es de 13,12 cm. El largo de uno en reposo es de 9,16 cm, y el de uno en reposo estirado es de 13,24 cm.

La uróloga Martina Solé participó de un estudio en Andrología y Fertilidad sobre más de 800 varones argentinos para analizar los mitos y realidades del tamaño del pene y fueron los resultados:

  • La longitud promedio en flacidez es de 11,4 cm, su circunferencia en flacidez de 10,1 cm. y la longitud en erección de 15,2 cm.

La muestra estuvo compuesta por usuarios varones argentinos, mayores de 18 años, que se sometieron a procedimientos urológicos por patologías diferentes al tamaño del pene bajo anestesia general en 4 hospitales (el departamento de Urología en el Hospital Italiano, Buenos Aires; Sanatorio Allende, Córdoba; Hospital Privado de la Comunidad, Mar del Plata; y Hospital Central, Mendoza).

Pero, ¿por qué no importa?

Ghedin aporta: “¿Por qué no importa?, porque la estimulación de la parte anterior de la vagina, en una relación heterosexual hablamos, es la que despierta más sensaciones placenteras y dispara la respuesta orgásmica”.

“Por lo tanto, no se necesita tener un pene de dimensiones grandes, para estimular esa zona que es la primera zona vaginal, que es la que contiene las ramificaciones internas del clítoris. Por lo tanto, la fricción del pene, aunque sea pequeña en esa zona, estimula las respuestas orgásmicas. Desde ese punto de vista neuroanatómico y neurofisiológico no importa el tamaño del pene”, explica.

La importancia del tamaño del pene para la obtención de placer es una cuestión más psicológica que física.

Todo el mundo cree que un pene más largo ofrece mayor placer y excitación sexual, puesto que puede estimular toda la longitud de la vagina, así como el cuello uterino. Error: una vagina mide alrededor de 14 cm, por lo que aquellos penes que superen estas medidas pueden generar dolor y molestias que impidan a la persona con vulva sentir placer.

Muchas personas con pene ansían mayores dimensiones, entre otras causas, para satisfacer mejor a sus compañeros. Sin embargo, uno de los aspectos de la respuesta sexual que más se desconoce es que los 4 a 5 cms. más externos y accesibles de la vagina son los más sensibles, es ese pequeño segmento donde la musculatura pubococcígea circunda la vagina, y se sienten las contracciones espasmódicas el orgasmo, los últimos centímetros son anestésicos o poco sensibles.

Zona de placer

Por otra parte, no hay que olvidar que el placer de las personas con vulva está relacionado con el contacto con el clítoris, la zona exterior de la vulva y la entrada de la vagina, por lo que la obsesión por el tamaño del pene no tiene ningún fundamento funcional o placer, sino sólo estético y a nivel de estereotipos.

La erección, el tamaño y la duración están sobrevaluados, debido a lo que nos vende el porno, a mandatos coitocentristas, o a lo que nos impone el mercado.

Recordemos que no es necesaria la presencia de una erección para sostener una relación sexual, que la misma puede desarrollarse placenteramente sin penetración, que la erección no es más que un reflejo y que el verdadero órgano sexual más importante está entre nuestras orejas.

(*) Psicóloga y sexóloga

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