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La economía del sexo: ¿Hacerlo “por placer” o “por complacer”?
Escribe: Lic. Noelia Benedetto (*)
Muchas veces se piensa al encuentro sexual dentro de los vínculos sexoafectivos como una deuda que saldar; la realidad es que salvo en el trabajo sexual, el sexo no debería ser una moneda de cambio, mucho menos una modalidad para asegurarse o acceder a afecto. A veces intercambiamos sexo por intimidad, amor y compromiso, e incluso para restaurar la paz en las relaciones.
Muy a menudo, acabamos considerando las relaciones sexuales como algo que se tiene que hacer con una mínima regularidad, esto responde a la alonorma, que es una norma social implica que establece que todas las personas sienten atracción sexual hacia otras con determinada frecuencia y/ o intensidad.

Relaciones “para cumplir”
Según un estudio realizado en 2022 en Chile por el Centro Mi Intimidad sobre una muestra de mujeres socializadas con una edad promedio de 36 años, un 56% creía mantener relaciones sexuales “por cumplir”.
De ellas, un 80% mostró una relación estable y poco más de la mitad había discutido abiertamente el tema con su pareja. El 24,2% de las consultadas lo hace por cumplir y el 5,3% para evitar peleas. Además, como resultado de rehusarse a tener sexo, en el 19,6% de los casos sus vínculos se enojan.
Es frecuente que los deseos de cada miembro no concuerden, tengan ritmos diferentes. Ahí entra la capacidad del vínculo de acordar mediante la comunicación asertiva un contrato sexual en función del deseo sexual, atracción y disponibilidad y expresar nuestros deseos, expectativas y temores con el encuentro sexual. Y tener en cuenta que la sexualidad no solo es compartida, también juega el autoerotismo.
No le debe sexo a nadie.
(*) Psicóloga y sexóloga
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