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[Historias] Rivadavia, los ingleses y la primera deuda externa argentina
Escribe: Julio A. Benítez – benitezjulioalberto@gmail.com
Bernardino Rivadavia había nacido en Buenos Aires el 20 de julio de 1780. Fue integrante del Cuerpo de Gallegos con el grado de teniente durante las invasiones inglesas de 1806 y 1807.
Fue alumno del Colegio de San Carlos sin llegar a recibirse, dedicándose a tareas mercantiles con renovado éxito y reconocido como buen político, fue enviado con Manuel Belgrano a Europa, en 1814, para cumplir gestiones diplomáticas.
Bernardino Rivadavia regresó de Inglaterra muy entusiasmado por las doctrinas económicas y políticas vigentes allí, cuando la revolución industrial ya se había iniciado y progresado con un ritmo sostenido.
Deuda y engaños
El 1 de julio de 1824 se produjo el primer pedido de auxilio financiero y desde ese momento Argentina quedó como “Eterna Deudora de la Banca Externa”, ya que, cuando Bernardino Rivadavia cumplía funciones de Ministro de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, pidió un préstamo en Londres, por un millón de libras esterlinas.


En esta situación se puede decir que existieron dos cuestiones paralelas, considerando que este préstamo fue impuesto como parte de la estrategia geopolítica de dominación de Gran Bretaña, para condicionarnos económicamente e impedir nuestro crecimiento como Nación Independiente, respondiendo de tal manera a las necesidades inglesas de asegurarse nuestra subordinación colonial, más que a las verdaderas necesidades locales.
El argumento para pedir ese préstamo se presentó con el supuesto propósito de iniciar las obras del puerto de Buenos Aires, fundar ciudades y comenzar con la instalación del agua corriente en la ciudad, trabajos estos que nunca se iniciaron.
Estafa en camino
Aprobado por Congreso el asunto de la solicitud del préstamo por un millón de libras esterlinas a Gran Bretaña, se formó un “Consorcio” que integraron Guillermo y Juan Parish Roberston, Braulio Costa, Miguel Siglos y J. Pablo Sáenz Valiente para ir a negociar a Londres por un 70% de su valor real.
La estafa era tan evidente que el principal banquero inglés, Nathan Rostschild, se abstuvo de participar y finalmente se negoció con la Baring Brothers y el préstamo fue acordado con la garantía de rentas y con tierras de la provincia de Buenos Aires.

Descontada la “Comisión del Consorcio”, 120.000 libras esterlinas, más intereses y “servicios adelantados”, quedaron un saldo de 560.000 que era lo que debía recibir Buenos Aires por el millón que se adeudaba.
Cuando el gobierno reclamó el envío del dinero en efectivo, la Baring envío 2 mil monedas de oro, 62.000 letras de cambio (papeles), proponiendo “Prudencia al tener que enviar dinero a tan larga distancia” y quedando ese saldo de 560.000 depositado en su banco en Londres, pagando a nuestro país el 3% anual… y ellos cobrarían el 6% sobre un millón.
El principio del fin
Esa primera deuda se fue pagando en 14 cuotas, la última en el año 1904, cuando el general Julio Argentino Roca había asumido como presidente de la República por segunda vez, 1898-1904.
Y, a través de tantos años, desde aquel 1824, los distintos gobiernos habrán tenido que realizar nuevos pedidos de “Ayuda financiera extranjera”, situación que seguimos sufriendo, gracias a don “Bernardino Rivadavia que fue el iniciador indiscutible de nuestra “Eterna Deuda Externa”.
Fue el primer presidente argentino, que después se había ido vivir a París y regresó en 1934 y en el puerto lo esperaba su esposa y su hijo Martín, pero Juan José Viamonte, que había sido designado Gobernador Interino, los expulsó a los tres a Montevideo, donde por problemas políticos no pudieron quedarse y se exiliaron en Cádiz.
Allí falleció el 2 de setiembre de 1845.
Sus restos fueron repatriados en el año 1857 y se encuentran en el Mausoleo de Plaza Miserere, ciudad de Buenos Aires.
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Fuente: www.lagazeta.com.ar