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[Música e Historia] Sur, paredón y después… Una postal de la nostalgia
“Ya nunca me verás como me vieras”
Escribe: Leo Muñoz
Tango
La letra de “Sur” trae a la memoria la imagen perpetua de Buenos Aires en las primeras décadas del Siglo XX, rebelde al paso del tiempo en los acordes del tango, asomando nostalgiosa entre los adoquines en que rebotan las gotas de la lluvia, o en el cristal empañado de algún viejo cafetín.
El recuerdo de algún lejano amor cuya marca permanece imperecedera en un rincón del corazón, discurre en el sur de la geografía porteña de entonces.


Homero Manzi, santiagueño de nacimiento, escribió la magnífica letra, sobre ella Ernesto Sábato habría dicho que cambiaba toda su obra por tener el privilegio de ser el autor de “Sur”.
El Gran “Pichuco” Aníbal Troilo puso música a la poesía, grabando en 1948 la emblemática versión original con Edmundo Rivero. La letra presenta algunas pequeñas variantes según sus grabaciones.
Sur
Varios lugares, algunos con ubicación definida, son mencionados en “Sur”. San Juan y Boedo está precisamente en el centro de Boedo, al sur está Pompeya, el ferrocarril (“terraplén”) y en los límites de Pompeya los bañados (“la inundación”).
Según la gran enciclopedia virtual, “la esquina del herrero, barro y pampa” podría ser Centenera y Tabaré (mencionada en “Manoblanca” de Manzi) o Inclán y Loria en Parque Patricios, cerca de donde vivió su adolescencia Manzi, esquinas en las que había herrerías.
Estudiosos de la “música ciudadana” señalan que “la luz de almacén” correspondería a un almacén de Pompeya del padre del caudillo radical Francisco Rabanal.
San Juan y Boedo
En San Juan y Boedo funcionó el “Café Aeroplano”, luego el “Nippon”, el “Canadian” y actualmente es el “Café Homero Manzi”, declarado Sitio Histórico Nacional por Ley 24704 en 1996.
En 1947 decía Manzi a su amigo Francisco García Jiménez al respecto del tiempo del nacimiento del tango: “Desde la barranca de Boedo hacia el sur, se presentían Pompeya y Puente Alsina, con sus portones y sus chimeneas y sus inundaciones; y hacia el norte, el último pedazo de Almagro, escenario de José Betinotti, el pequeño muchacho zapatero que inventó, vaya a saberse cómo, la primera canción de Buenos Aires. Y al otro lado, Cochabamba arriba, las calles anchas y los árboles verdes y hasta retazos de alfalfares y quintas misteriosas. Y por San Juan, ganando río, el San Cristóbal bravo, lleno de mostradores y de escudos de comité y de canchas de taba y de peleas a cuchillo”, recordado por Isaac Otero en su web “Crónicas de la emigración”.
“Sur” (H. Manzi, A. Troilo)
San Juan y Boedo antigua, y todo el cielo,
Pompeya y más allá la inundación.
Tu melena de novia en el recuerdo
Y tu nombre flotando en el adiós.
La esquina del herrero, barro y pampa,
Tú casa, tu vereda y el zanjón,
Y un perfume de yuyos y de alfalfa
Que me llena de nuevo el corazón.
Sur,
Paredón y después…
Sur,
Una luz de almacén…
Ya nunca me verás como me vieras,
Recostado en la vidriera
esperándote.
Ya nunca alumbrará con las estrellas
Nuestra marcha sin querellas
Por las noches de Pompeya…
Las calles y las lunas suburbanas,
Y mi amor en tu ventana
Todo ha muerto, ya lo sé…
San Juan y Boedo antiguo, cielo perdido,
Pompeya y al llegar al terraplén,
Tus veinte años temblando de cariño
Bajo el beso que entonces te robé.
Nostalgias de las cosas que han pasado,
Arena que la vida se llevó
Pesadumbre de barrios que han cambiado
Y amargura del sueño que murió.