Vegetarianos versus carnívoros: Los desafíos de convivir o salir con alguien con gustos diferentes

En una reciente nota publicada en el diario Clarín, titulada “Mi pareja es vegetariana y yo no, ¿qué hacemos?”, la psicóloga villamariense Noelia Benedetto reflexionó sobre la situación y se refirió al desafío de la convivencia y la relación entre personas con hábitos alimenticios diferentes.

¿Cómo es posible para una pareja convivir sanamente cuando, por distintas razones, se tienen hábitos alimenticios tan distintos?

“La elección de lo que comemos o dejamos de comer debería ser muy personal, aunque esté influenciada por cuestiones colectivas, por aspectos socioculturales y algún posicionamiento ético en relación a eso”, explicó la psicóloga y sexóloga Noelia Benedetto, en una entrevista con Clarín.

Según Benedetto hay tres aspectos claves para una sana convivencia: el respeto, el consenso y la comunicación.

“Es cierto que convivir con personas con diferentes elecciones alimentarias implica un desafío, pero también lo podíamos pensar en alguien que conviva con alguna condición que amerite llegar a algún tipo de adecuación, como, por ejemplo, una persona celíaca”, indicó Benedetto.

Si bien se puede poner a prueba esa individualidad, la disposición para generar acuerdos es clave, en especial si no se radicalizan las posturas. “Para que una convivencia sea lo más saludable posible la idea sería poder conservar las dos opciones de alimentación que planteen las personas”.

“Si de repente empezamos a pensar que hay cosas que no pueden suceder dentro de ese hogar y la otra persona que tenga otros gustos tiene que resolverlo afuera, no estaríamos ejerciendo una posición respetuosa al respecto”, señaló la especialista.

No hay que imponer

Además, advirtió que no se debe intentar imponer, persuadir o convencer a la otra persona. “Por ejemplo, puede ser que alguien por su convicción no solo sea vegetariano o vegetariana, sino que no compre ni manipule carne, que no quiera participar en esa cadena de maltrato. Por lo tanto, puede plantear que, al momento de cocinar o de comprar las cosas, no vaya a tener contacto con la carne”.

En ese sentido, la psicóloga resaltó la importancia de que ambos convivientes dispongan respetuosamente de su espacio para guardar y preparar lo que desean comer.

Emitir juicios o reproches sobre el consumo de ciertos alimentos no es saludable para ningún vínculo, expresó la especialista. «La idea no es andar convirtiendo gente o poniéndola en falta si no adhiere”.

Aceptación y tolerancia

Según apuntó, puede que una relación se quiebre si existe una brecha muy importante en este sentido. Al igual que podría ocurrir con otras convicciones políticas, religiosas o económicas.

Pero sostuvo que: «Hay que tener en cuenta este nivel de aceptación y tolerancia de la otra persona hacia mí, y de mí con la otra persona; hay que tratar de no ser irrespetuoso desde ninguna de las partes”.

 “Si no (hay respeto), acá estamos hablando de una simbiosis que puede llegar a ser compleja, en esto de que, si me gusta alguien o si comparto la vida con alguien tenemos que tener una total amalgama de gustos y consumos, digo, eso no va a ser así, eso es forzar una utopía que está muy relacionada con el mito del amor romántico”, finalizó.

En Instagram: @lic.noeliabenedetto

Fuente: Clarín

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