[Historias] Anécdotas y secretos del 25 de mayo de 1810

La semana de mayo fue una de las más importantes de nuestra patria, ya que los días previos a la Revolución de 1810 marcaron el nacimiento de nuestro país y están llenas de secretos y anécdotas poco conocidas, ya que aquel Buenos Aires era muy distinto hace 213 años.

  1. Un lugar donde se intrigaba era la vivienda de Nicolás Rodríguez Peña y su esposa doña Casilda Igarzábal, ubicada en la actual calle Rivadavia al 800, adonde concurrían para deliberar, entre otros, French, Belgrano, Viamonte, Martín Rodríguez, Castelli y Vieytes.
  • Ante la noticia que había caído la Junta Suprema en España, todo Buenos Aires supo la novedad, lo que originó mucho alboroto y gran revuelo y magnífica excusa para tratar de calmar los ánimos, fue ir a comer a la “Fonda de los tres reyes”, cerca de la Plaza de la Victoria”. Menú: Sopa carbonatada, albóndigas, pastas, asado carne vacuna, guisos, etc. etc., no apto para estómagos débiles.

  • Por entonces el único periódico en Buenos Aires era el “Correo de Comercio”, dirigido por Manuel Belgrano, en el que un aviso decía ¡Ya llegó a nuestro puerto el primer envío desde España del cargamento de “PARAGUAS”!
  • A Cisneros le gustaba jugar a las cartas, uno era la malilla y el otro el altruquiflor, antecesor de nuestro truco actual.
  • Los infernales se identificaban llevando un retrato de Fernando VII en el sombrero o una cinta blanca en la solapa o ambas a la vez.
  • Uno de los legionarios que mayor temor infundía era Buenaventura Arzac, de casi 2 metros, con muchísima fuerza, que al contrincante del momento de una disputa lo tomaba del cuello y lo levantaba hasta 30 centímetros de piso.
  • En 1810, con la llegada de John Bennautt ya sumaban tres los sastres en la ciudad y ese mismo año, en el único periódico, apareció el aviso “Nodriza se ofrece como ama de leche o para cuidado de bebé”.

  • Virrey Cisneros era medio sordo que se le produjo después de una explosión en la batalla de Trafalgar.
  • Manuel Belgrano, hijo de italianos, indignado por la designación del día 24 de Cisneros al frente de la Junta, lo conminó a renunciar, sino él lo derribaría “por las armas”.

  • En aquellos momentos, en la Plaza de la Victoria, se llevaban a cabo numerosas actividades, como ceremonias religiosas, funcionaba allí el mercado, era lugar estacionamiento de carretas, corridas de toros y hasta ejecuciones y/o cepos de castigo, mientras los niños jugaban a la payana, al gallito ciego y a la escondida y también simulaban jugar a la lotería.

Fuente: historiador-profesor Rodolfo Piovenazo en Revista Billiken.

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