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Los secretos del sillón más codiciado de la política: Rivadavia nunca se sentó y ni siquiera existe
La historia lo consagró como el “Sillón de Rivadavia”, pero nada más lejos de la realidad. No solo que no perteneció a esa figura histórica argentina, tampoco se sentó allí alguna vez. El sillón de Rivadavia, en verdad, no existe. Aquí, las certezas.
En ese mítico sillón se sentaron desde Roca e Yrigoyen a Perón, Alfonsín y Menem. También los Kirchner, De la Rúa, Videla y varios genocidas más. Hasta Antonia, la hija de Mauricio Macri, y su perro, Balcarce; y Mirko, el hijo de Marley, posaron para la foto durante la presidencia del fundador del PRO.
Cada mandatario nacional invita a sentar a quien quiere en ese lugar tan simbólico para los argentinos.
A algunos presidentes les ha quedado demasiado grande, mientras que otros se han sentado a sus anchas sin problemas.
En la actualidad, es de uso personal de Alberto Fernández, hasta diciembre próximo cuando se convierta en el asiento principal del futuro presidente, varón o mujer, de los argentinos.

Por supuesto, desde siempre fue la butaca más codiciada por la mayoría de los dirigentes políticos (y de otros ámbitos también, vale decirlo). En este 2023, son varias las figuras que quieren acomodar su anatomía trasera y apoyar sus brazos en la butaca conocida como sillón de Rivadavia.
Pero nada más lejos de la realidad. Este “trono” ubicado en el despacho presidencial de la Casa Rosada es de construcción más reciente: data de 1885 y corresponde a la primera presidencia de Julio Argentino Roca.
Hay otro más antiguo, pero tampoco lo usó don Bernardino. Es el que se encuentra en exhibición en el Museo del Bicentenario y perteneció a Santiago Derqui, que gobernó durante un breve período entre 1860 y 1861.
Aunque originalmente era de terciopelo bordó, hoy luce de color celeste. Fue adquirido en la Casa Forest de París a fines del siglo XIX y ha sido utilizado desde entonces por todos los presidentes de nuestro país.
El marco es de madera de nogal italiana tallada y fue decorado con la técnica dorado a la hoja, con lámina de oro.


¿Quién fue el primer presidente?
Quizás su nombre derive de la creencia que Bernardino de la Trinidad González de Rivadavia y Rodríguez de Rivadavia, popularmente conocido como Bernardino Rivadavia, fue el primer presidente de Argentina.
Por entonces, existían las Provincias Unidas del Río de la Plata y el cargo de presidente no era tal como en la actualidad. Rivadavia sí asumió el cargo de presidente de las Provincias Unidas.
Y cuando renunció, a decir verdad, no solo se llevó el sillón donde se sentaba para realizar su trabajo. También, todos los muebles y objetos que había llevado para ambientar la casa de gobierno de entonces, bastante sencillita, por cierto.
Y, hablando de presidentes, hay varios anotados en la historia argentina. Desde 1827 hasta 1853, cuando asume Urquiza, no hubo presidentes de ningún tipo en la Argentina dividida a muerte entre unitarios y federales.


Así las cosas, nuestro país tuvo cinco primeros presidentes, podría decirse: el primero cronológicamente, Rivadavia; el primer presidente constitucional, Justo José de Urquiza; el primer presidente del país unificado, Bartolomé Mitre; el primer presidente electo sin fraude y por el voto popular, Hipólito Yrigoyen, y, lamentablemente, el primer presidente surgido de un golpe de Estado, José Uriburu.
Varios fueron los hombres y mujeres que se sentaron en el mítico sillón presidencial que aún hoy, con todo lo que representa en materia de poder, continúa llevando un nombre equívoco en el imaginario popular.
Tal vez, uno de los tantos equívocos que son tan frecuentes en la política argentina, y a los cuales nos hemos ido acostumbrando sin mayores problemas.
¿Cambiará eso algún día?