[Leyendas Urbanas] La bruja del parque de Villa Nueva

Escribe: Profesor Luis Luján

Johana Bollo y Maximiliano Moreno comentan muy amablemente que durante muchísimos años el Parque de Villa Nueva era el lugar ideal de encuentro para el día del estudiante.

Siempre el veintiuno de septiembre, más de cinco mil almas correteaban por allí con juegos de pelota, canasta, bicicletas, y mucha juventud por delante.

Era un clásico cada año, pero con el correr del tiempo todo se fue apagando y hoy, casi nadie frecuenta ese parque en el primer día de la primavera.

Es un parque con mucha historia y en él existe un monolito recordando al viejo Paso de Ferreyra. Pero también hay otras referencias allí que uno quisiese olvidar, como el viejo banco del parque.

También hay otras referencias allí que uno quisiese olvidar, como el viejo banco del parque

A principio del siglo XX, más precisamente en 1909, curiosamente para la apertura de la primavera de ese año, una mujer muy conocida por la vecindad debido a las prácticas de las ciencias oscuras que ella realizaba, caminaba por ese parque en horas de la noche recordando, según algunos dichos, a su esposo que había fallecido dos meses antes.

Comentaron algunas personas que, desde la pérdida de su marido, ella caminaba todas las noches en camisón por el parque, y que parecía como si estuviese sonámbula. La mujer vivía a escasos metros de la entrada principal del parque, se decía que su casa estaba situada por la calle Italia, de esa ciudad.

La mujer caminó directamente hacia ese banco, el más antiguo del parque, y allí se sentó y comenzó a llorar amargamente, y al parecer su corazón le jugó una mala partida y falleció en esa noche de septiembre. Según dicen las malas lenguas, todo el parque se cubrió de una intensa niebla y los espíritus del más allá vinieron a buscarla.

Desde entonces ese banco se llenó de misterio. Nadie osaba en sentarse allí desde que se enteraron que la bruja de Villa Nueva había fallecido justamente ahí.

La madera del banco comenzó a secarse y se partió en dos, motivo por el cual debieron reemplazarla por otro asiento, pero igualmente así, nadie acudía a ese espacio.

El niño apareció ahogado al día siguiente. Todos culparon al alma malévola de la extinta mujer.

Al año siguiente, al conmemorarse el primer año del fallecimiento de esa mujer, un hecho terrible acabó con la paz de los lugareños. Un niño se había extraviado en el parque y, según algunos curiosos, manifestaron que lo vieron por última vez jugando sobre el reconocido banco de la bruja, como así lo llamaban. El niño apareció ahogado al día siguiente. Todos culparon al alma malévola de la extinta mujer.

Todos recordaron aquel hecho con mucho temor, y fue así que durante una década los vecinos temieron disfrutar las tardes en el parque, pero el tiempo fue pasando y todo quedó en el olvido.

Años más tarde, cada primavera llegaba con miles de alumnos de todas partes que rebosaban el parque de alegría. Algunos alumnos del Pío Ceballos recuerdan que siempre se reunían a festejar el día el estudiante frente al banco en cuestión, sin conocer la historia que pesaba sobre ese espacio, pero recuerdan bien que durante los cinco años que festejaron allí, ese banco estuvo ocupado por la misma mujer que vestía un camisón blanco.

Recuerda uno de esos jóvenes, que ese último año decidieron burlarse la mujer tratándola de loca ya que sabían que ésa sería la última vez que frecuentaría el parque un veintiuno de septiembre. Llegado el anochecer, decidieron comer un asado allí, y como la mujer permanecía en el banco observando todo lo que ellos hacían, dos de los muchachos se dirigieron a ella para solicitarle que les dejase el banco disponible para ellos, pero la mujer no les respondió.

Entonces ocho de los varones, con un toque de arrogancia, fueron a expulsar por la fuerza a la mujer, y ése fue el final de un hermoso día de picnic. Según recuerdan algunos de ellos, cuando estuvieron frente a la extraña le dijeron de muy mala manera que se fuese de allí o ellos mismos la arrojarían al agua del río.

Una espeluznante carcajada asustó sobremanera a los intrépidos amigos que abandonaron velozmente el lugar

La mujer, ante la mirada atónita de los estudiantes, comenzó a elevar su cuerpo como si levitase en el aire, mientras sus ojos se volvieron rojizos, y una espeluznante carcajada asustó sobremanera a los intrépidos amigos que abandonaron velozmente el lugar dejando todas sus pertenencias.

Tras comentar lo sucedido, regresaron al lugar con la policía, pero no hallaron nada, ni siquiera un solo elemento de ellos. Desde esos comentarios regresaron a la memoria de los vecinos aquel suceso de la muerte de la bruja de Villa Nueva.

Actualmente, el banco es un altar de sacrificios de animales, y ritos extraños en culto a aquella mujer.

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