Dos muchachos en la Capital: Córdoba será gobernada por segunda vez consecutiva por dos exintendentes del interior

Ninguno tiene la tonada nativa cordobesa ni el acento de Córdoba capital. Hasta fueron calificados como “foráneos” en una nota de un destacado medio provincial. Aun así, se las arreglaron para llegar al Palacio municipal y gobernar la segunda metrópolis argentina. Daniel Passerini fue intendente de Cruz Alta, mientras que Javier Pretto gobernó La Carlota. Además, el intendente electo de la capital provincial, es el actual vice del municipio cordobés.

Escribe: Germán Giacchero

Daniel Passerini era intendente de Cruz Alta, cuando un llamado lo hizo detener su marcha hacia la ciudad de Córdoba hace unos 18 años. Viajaba junto con su hermano y se tiró a la banquina. Del otro lado estaba nada menos que el entonces gobernador José Manuel de la Sota.

El “Gallego” lo invitaba a formar parte del gobierno y el médico cruzalteño aceptó sin titubeos. Al año siguiente, se encontraba trabajando también para la candidatura provincial de Juan Schiaretti.

Tiempo después, el “Gringo” le preguntó si ya había realizado el cambio de domicilio. “Mirá que tenés que ser intendente de Córdoba”, le disparó. Varios años después, un 23 de julio de 2023, un Passerini exultante contaba este itinerario con la sonrisa cómplice del gobernador.

Passerini y Pretto con el gobernador Juan Schiaretti.

Su principal adversario en la contienda electoral, el radical Rodrigo De Loredo, hacía unos minutos acababa de reconocer su derrota. Lo hizo de manera curiosa, aunque acertada, antes de la publicación de los primeros datos oficiales, que se hicieron desear un poco.

De “venir al pedo” a los “pituquitos de Recoleta”

Era momento de celebrar en el búnker de Hacemos Unidos por Córdoba, lo que no se había podido concretar en las ajustadas elecciones provinciales del 25 de junio pasado. El gobernador electo, Martín Llaryora, se sacaría las ganas de gritar y decir todo lo que tenía guardado luego del discurso de Passerini.

“Los pituquitos de Recoleta” fue una de las expresiones llaryoristas que pasarán a la posteridad, en alusión a los dirigentes porteños de Juntos por el Cambio que llegaron a apoyar a De Loredo, como Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich.

El candidato perdedor también dejó una frase que quedó para el recuerdo: “Los hice venir al pedo”, bromeó mirando a los dirigentes nacionales que estaban custodiando sus espaldas en el escenario de la derrota. Entre estos, los “pituquitos”, al decir de Llaryora.

Los candidatos electos celebraron con dirigentes y la militancia.

Antes de Passerini, el que abrió la boca fue Pedro Javier Pretto, compañero de fórmula como viceintendente. Hasta poco tiempo antes de aparecer al lado del intendente electo capitalino actuó como presidente del PRO, donde fue uno de los nombres barajados para ocupar puestos de privilegio en candidaturas.

En su discurso triunfal, le dedicó unos segundos al espacio donde no se sentía cómodo y agradeció la propuesta de Llaryora y Passerini para sumarse el binomio que gobernará el segundo distrito más grande del país.

Ninguno tiene el acento de Córdoba capital, pero se las arreglaron para llegar al Palacio municipal y gobernar la segunda metrópolis argentina.

Del interior, hermano

Por segunda vez consecutiva, Córdoba será gestionada por dos dirigentes del interior provincial. Y no solo eso: ambos ocuparon el sillón principal en otros municipios. Passerini en Cruz Alta y Pretto en La Carlota.

La primera vez de esta situación inédita se cumplió con Llaryora, quien ya había actuado como intendente de San Francisco, y el propio Passerini en su rol de viceintendente.

Un hecho que además de inédito resulta llamativo: dos hombres del interior que gobiernen una metrópolis de millones de habitantes, luego de haber gestionado para localidades que no superan los 20 mil.

Una virtud del armado político, pero también una demostración de la carencia de oferta de dirigentes capitalinos con la capacidad, reconocimiento y responsabilidad para afrontar un desafío de esta clase.

Llaryora y Passerini, los actuales jefes políticos de la capital.

La biografía política de Passerini apunta que actuó como intendente de su pueblo en dos ocasiones, fue legislador provincial durante dos periodos, ministro de la Solidaridad y de Desarrollo Social en dos gestiones distintas de De la Sota.

Pero, antes de ser el segundo de Llaryora, había pedido internas acompañado por el delasotismo y se precandidateó como intendente. Finalmente, desistió y ocupó la segunda posición en la fórmula ganadora en 2019.

Ningún dirigente con tonada típica de la tierra del ferné y el cuarteto ha podido alcanzar este logro en las últimas dos décadas

Pretto, a diferencia de su compañero, cambió de camiseta en algunas ocasiones. Militante de la Ucede, fue mandatario municipal de La Carlota durante 12 años acompañado por el peronismo en buena parte de ese trayecto.

De ahí pasó a ocupar una banca como legislador por el peronismo, pero cambió de rumbo y se convirtió en una de las cartas mediterráneas del PRO. Tras ese primer salto de sello partidario, llegó hasta la Cámara de Diputados de la Nación, convertido en un alfil del entonces presidente Mauricio Macri.

Pretto fue un dirigente destacado del PRO y volvió a formar parte del peronismo.

Presidente del PRO en el plano provincial en dos ocasiones, ocupaba ese puesto cuando junto con otros dirigentes y militantes decidió retornar a las fuentes y embanderarse en Hacemos Unidos por Córdoba. Ahora, el carlotense es el viceintendente electo de la capital cordobesa.

Un logro para ambos, que expone sus virtudes para llegar a ocupar el primer plano en territorio capitalino, algo que ningún dirigente con tonada típica de la tierra del ferné y el cuarteto ha podido alcanzar en las últimas dos décadas.

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