[Opinión] Habemus nuevo presidente, pero «no hay plata»

“Al término de estas tinieblas es inevitable, sin embargo, una luz que adivinamos y que solo tenemos que luchar para que sea. Más allá del nihilismo, todos nosotros, entre las ruinas, preparamos un renacimiento. Pero muy pocos lo saben”. (Albert Camus, “El hombre rebelde”)

Escribe: Cristina Pablos

En un acto democrático, como corresponde, asumió el nuevo presidente Javier Gerardo Milei. Su discurso inicial no fue, como es costumbre, delante de los representantes del pueblo, en el Congreso, sino que le habló directamente al pueblo, congregado delante de la explanada inundando la plaza con banderas argentinas.

Un público eufórico y esperanzado, a pesar de la dureza del discurso. Rescato algunas frases de su alocución. Como Roca, a quien mencionó, igual que a Sarmiento, dijo: “Llegó el tiempo de la paz y la prosperidad. De la libertad y el progreso”.

Fue un discurso conmovedor y demoledor por su realismo: “Recibimos la peor herencia en la historia argentina. Una herencia que nos arruinó la vida”. Repitió muchas veces las palabras “ajuste sombrío” y “No hay soluciones alternativas al ajuste”.

Sacó a luz toda la basura que el gobierno saliente había escondido debajo de la alfombra. Otra de sus frases, emulando a Trump fue: “Hagamos nuevamente grande a la Argentina”. “Hemos decretado el fin de la noche populista”. “El ajuste caerá sobre el Estado y no sobre la actividad privada”.

Debo reconocer que esta aseveración me hace un poco de ruido ya que, al menos en Córdoba, los jubilados, los docentes, el personal de salud y el policial dependemos del Estado provincial, ¿entonces?

Su muletilla fue: “NO HAY PLATA”. Ante cada dura medida a tomar la gente respondía con fervor; espero que ese fervor y fidelidad se transformen en apoyo, paciencia, comprensión y no exijan lo que no prometió.

Somos un pueblo poco afecto a los sacrificios, nos acostumbraron a lo fácil, aunque los de mi generación sabemos mucho de privaciones

Somos un pueblo poco afecto a los sacrificios, nos acostumbraron a lo fácil, aunque los de mi generación sabemos mucho de privaciones.

Un detalle peculiar y que se repite en cada concentración de LLA: la gente juntó la basura que había tirado; espero que esto signifique un cambio cultural.

Para malestar del periodismo -que no ve fácil la relación entre el nuevo presidente y la prensa- no se transmitió la jura de los ministros, algo tan trascendental.

El detalle colorido y vergonzoso que recorrió el mundo fue el Fuck You de CFK en su retirada.

Siempre fiel a su estilo ordinario.

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