La trampa del aguinaldo: Esa falsa, pero deseada, ilusión del sueldo adicional

Comenzó junio, un mes esperado por todo lo que significa el cobro del aguinaldo. Sobre todo, en épocas cuando la inflación continúa haciendo estragos y los salarios vienen perdiendo la batalla desde hace tiempo. Pero, se trata de una falsa ilusión creer que el aguinaldo es un salario más de los 12 que cobramos anualmente.

Escribe: Julio C. Nieto

En Argentina, el importe del 50% a abonar de la mayor remuneración mensual devengada por todo concepto dentro del segundo semestre del año se conoce como aguinaldo.

Técnica y/o contablemente lo conocemos como sueldo anual complementario (SAC), siendo esta la doceava parte del total de las remuneraciones percibidas en un año calendario y, de acuerdo a la Ley de Contrato de Trabajo, se paga en dos cuotas.

La primera vence el 30 de junio (la cual corresponde a finales del corriente mes) y la segunda cuota el próximo 18/20 de diciembre de 2024.

Antecedentes históricos

Históricamente, en nuestro país el aguinaldo es concebido como una conquista histórica. El primer aguinaldo en Argentina data de 1924, cuando se promulgó la ley provincial 619, en Jujuy, bajo el gobierno de Benjamín Villafañe, de origen radical.

A nivel país, se estableció en 1945, bajo la dictadura de Edelmiro Farrell mediante el decreto N° 33.302 hacia finales diciembre de ese año.

En Argentina, lo que denominamos aguinaldo, lejos está de ser un sueldo más (como comúnmente se cree). Se trata de lo que contablemente se conoce como un pago diferido

La cuestión técnica

Al margen de tales sucesos históricos lo que esconde esta Ley, más allá del relato, es una falsa ilusión de creer que el aguinaldo es un salario más de los 12 que cobramos anualmente.

En Economía (como en contabilidad), la Productividad Marginal se entiende como la cantidad producida de un bien en aumentar en una unidad adicional un factor de producción (en este caso, el trabajo).

Las empresas pagan el valor de esta PMG al trabajo y el aguinaldo no es más que pagar un salario anual dividido en 13 cuotas.

En Argentina, lo que denominamos aguinaldo, lejos está de ser un sueldo más (como comúnmente se cree). Se trata de lo que contablemente se conoce como un pago diferido.

Desde su creación, el SAC se fue licuando progresivamente hasta alcanzar su nivel de equilibrio, dejando de representar un “salario extra” (como sí existe en otros países) pasando a integrar lo que se conoce como Salario Total Anual, que es pagado por los empleadores.

La trampa

La trampa en esta adecuación, está en que el empleador, cuando cierra una paritaria, tiene ya computado ese 8,33% del sueldo de cada mes, llegando a ser para el empresario lo mismo pagar el salario anual en 12 cuotas como en 13.

La fórmula usada para la determinación salarial muestra la falacia planteada:

Diferir el pago de la doceava parte de un sueldo representa más un beneficio para el empleador que para el empleado. Lo que llama a preguntarse si no sería conveniente eliminarlo y sumar ese porcentaje a los 12 sueldos anuales.

Sin embargo, en Argentina, este hecho, se ve reflejado en una conquista de derechos, sin poder ver su letra chica.

Porque como bien sostenía Nietzsche: “A veces, la gente no quiere escuchar la verdad porque temen que sus ilusiones se vean destruidas”.

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