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Caso Lázaro: después de tres días de audiencias, absolvieron a Franco Sosa por beneficio de la duda
El jurado popular y los jueces técnicos, por mayoría, resolvieron absolver por el beneficio de la duda a Franco Emanuel Sosa, quien llegó acusado del delito de “homicidio calificado por el vínculo” en perjuicio de Lázaro Sosa, su hijo de apenas cuatro meses de vida.
El hombre, que está detenido desde junio de 2022, recuperó anoche su libertad.
El trágico hecho ocurrió el 2 de junio de ese año, alrededor de las 18, cuando Franco estaba con su hijo en la habitación de la casa familiar ubicada en el barrio San Nicolás. Según la acusación, la muerte del bebé se produjo -dos días después- a consecuencia de las lesiones que le causaron las fuertes sacudidas que recibió en ese momento. El único adulto que estaba con él, era el padre.
Al comienzo de la investigación, también imputaron a la madre, Stefanía Ayelén Sánchez, quien permaneció más de nueve meses detenida y luego fue sobreseída, dado que al momento del hecho traumático estaba en su casa materna en Villa Nueva.
Precisamente ayer, antes de cerrar el debate, le concedieron la posibilidad de lo que se conoce como la penúltima palabra a la madre de la víctima. “Decime mirándome a los ojos que no mataste a mi hijo”, dijo Sánchez dirigiéndose a quien había sido su pareja.
Agregó que no tiene rencor con quienes la mantuvieron presa casi diez meses y dijo que quiere cerrar este trágico capítulo de la vida para estar en paz.
Después de su intervención, le concedieron la última palabra a Franco, quien dijo que “amó a su hijo” y que le dolió no poderse despedir bien de él.
Cuestionó a la fiscal que instruyó la causa, Juliana Companys, y mirando a la mamá de Lázaro le aseveró que no lo había matado.
Después de eso, los jueces técnicos y los jurados populares fueron a deliberar. Tres horas más tarde, tenían el veredicto.
LOS ALEGATOS:
Alrededor de las 10 de la mañana comenzó la tercera y última audiencia del juicio que había iniciado el lunes. Era el turno de los alegatos.
El primero en dar a conocer su posición fue el fiscal Francisco Márquez, quien sostuvo la acusación y pidió la única pena prevista en el Código Penal para ese tipo de delito: prisión perpetua.
Sostuvo que el dolo (o intención) de matar al bebé quedó evidenciada en cuanto Franco Sosa “no hizo nada para salvar a su hijo durante 15 o 20 minutos”.
Para fundamentar ese argumento, cito a la mujer policía que declaró en la sala, quien señaló que ante la llamada que hizo Franco, ella, como hace en todos los casos similares, procuró guiarlo para que haga las maniobras de reanimación hasta que llegara el móvil. Franco las rechazó, remarcó el fiscal.
También cuestionó que “no le interesó llevarlo inmediatamente al Pasteur”, sino que se limitó a esperar que regrese la mamá del pequeño. “La omisión de acciones para salvar al bebé forma parte del dolo”, dijo.
A la hora de referirse a la personalidad del acusado, citó testimonios que hicieron referencia a hechos violentos. Uno de ellos fue la expareja de Sosa, quien aseguró que “descarga su ira con sus hijos”, afirmó Márquez a los jurados.
Finalmente, al hablar del hecho en sí, explicó que el impacto que le provocó la “tremenda sacudida”, es similar, según los peritos, al que causa un choque en un automóvil que circula a 40 kilómetros por hora o bien, a una caída libre de 1,05 metro de altura.
“La secuencia del hecho fue clara: sacudida, hemorragia cerebral, paro cardíaco y aparición de secreciones”, dijo. Esa secuencia fue inmediata, por lo que no dudó que el pequeño Lázaro murió alrededor de las 18.05 en la habitación donde estaba con su padre.
Después de un cuarto intermedio, fue el turno de Joaquín González, el abogado defensor, quien se paró frente al jurado y cuestionó algunas expresiones del fiscal.
Al referirse al día de los hechos, ironizó diciendo que, “como siempre, Franco se levantó a las 5 de la mañana para ir a trabajar y regresó a las 4 de la tarde. Tomó mates con su mujer, se levantó y dijo: voy a matar a mi hijo”.
“Si lo quiso matar, por qué llamó a los bomberos, a la policía, a la madre del niño y a la ambulancia”, se preguntó.
Abordó el cuestionamiento que se escuchó en la sala a la personalidad “fría” del acusado, lo que remarcaron varios testigos. “Eso no lo convierte en asesino”. También dijo que el hecho de que haya dicho mentiras en alguna ocasión, tampoco lo convierte en un criminal.
“Ningún testigo dijo que Franco es un asesino”, señaló.
Al referirse al hecho, sostuvo que “lamentablemente” no le permitieron citar como testigo a una reconocida pediatra, Marta Cohen, quien refiere a que hay otras patologías que pueden causar la hemorragia cerebral y el resto de las lesiones que se identifican como signos del “Síndrome del Bebé Sacudido”. “No se hicieron análisis para demostrar si pudo haber otra causa que provocara esas lesiones”.
Expresó que el mismo médico forense que afirmó que Lázaro sufrió un trauma agudo compatible con el Síndrome de Bebé Sacudido, “dijo que no se pudo determinar la mecánica del hecho”.
Antes de cerrar su alegato, habló de un caso similar juzgado en Río Cuarto, donde el jurado popular absolvió al acusado, quien era, al igual que en este caso, el padre del niño fallecido.
Consideró en definitiva, que su defendido es inocente y pidió la absolución. Fue el criterio que tuvieron la mayoría de los jurados populares que decidieron que Franco Sosa recuperara la libertad.
Gentileza: El Diario