A 100 años de otra pandemia que asoló el planeta (con barbijo incluido)

Escribe: Julio A. Benítez (benitezjulioalberto@gmail.com)

Ni la gripe aviar ni la porcina. Tampoco la peste negra o la viruela. La pandemia conocida como la “Gripe Española” mató en todo el mundo, entre 1918 y 1920, a más de 40 millones de personas.

Ha sido considerada como la más devastadora de la historia. Fue un brote de influenza Virus A, que no reconoció fronteras ni clases sociales.

Los investigadores han manifestado que su comienzo se habría producido en Francia en 1916, otros que en China en 1917 y una tercera posición declaró en su informe que fue en la Base Militar de Ford Riley (E.E.U.U.) el 4 de marzo de 1918. Es decir, a 100 años no existe una confirmación científica de su origen.

Tras los primeros casos, la enfermedad pasó a España, donde se contagiaron 8 millones de personas y 300 mil fallecieron. Afectó mayormente a jóvenes de entre 20 y 40 años, con dolor de oídos, cansancio corporal, diarreas, vómitos y como todavía no existían los antibióticos, derivaban en una mortal neumonía.

Parecidos y diferencias

Cien años después, otra pandemia mantiene en vilo al planeta. Y guarda muchas similitudes con aquella. Desde su expansión global hasta los efectos en la salud humana, pasando por las formas de contagio, algunos síntomas y el aislamiento de enfermos en grandes salones, por ejemplo.

Un hospital montado para atender a los pacientes que ya no tenían lugar en los centros de salud (National Archives).

Ese virus, como el que produce el Covid 19, era altamente contagioso y se complicaba con una neumonía. La diferencia principal es que aquella gripe atacaba a niños, jóvenes y ancianos por igual. El coronavirus no se ensaña con los niños.

Incluso, se iban a parecer en la cantidad de muertes. El coronavirus iba a matar a unos 40 millones de personas en toda la Tierra, según algunas estimaciones de expertos científicos que datan de los inicios de la pandemia. El Imperial College de Londres fue una de las instituciones que sostuvo esta aseveración.

Hasta este lunes 24 de agosto, los fallecidos por coronavirus en el mundo suman 810 mil aproximadamente. Si bien la pandemia no ha finalizado, el número es bastante inferior a las previsiones iniciales.

Claro, hay que salvar las distancias históricas, políticas, sociales, económicas y sanitarias entre estos dos magnos eventos para la humanidad.

Y entre los aspectos parecidos, asoma una curiosidad, el uso del barbijo, que en algunos lugares de Estados Unidos resultaba obligatorio.

En la foto de portada, por ejemplo, una mujer tiene un cartel que en inglés dice: “Use barbijo o irá a la cárcel”.

En otra foto se observa auna familia entera, hombres, mujeres, niños y también el gato, curiosamente, usando barbijo durante la pandemia de influenza. Algunos medios llegaron a rastrearla hasta una publicación polaca, pero allí no se indicaba su origen.  Posiblemente, sea Estados Unidos.

Como se ve, el uso del barbijo o tapabocas no es algo novedoso, aunque ahora se haya masificado y convertido en un accesorio cotidiano más para salir a la calle. Por supuesto, a pesar de los detractores de su uso.

Todos con barbijo, incluso el gato. La imagen podría ser de algún lugar de Estados Unidos.

Alerta de gobiernos

Los gobiernos tomaron medidas también por entonces. Veamos el caso de la provincia de Burgos, en España, lo que decía en la portada del “Boletín Oficial Extraordinario.

Los parecidos con algunas medidas actuales son impresionantes. Pasaron 100 años y siguieron iguales.

 “1) La Junta de Sanidad de mi presidencia, en la reunión celebrada en el día de la fecha, adoptó el siguiente acuerdo: Vista la comunicación del Inspector Provincial de Sanidad manifestando que la epidemia de gripe aparecida hace algunos días en la Capital, se está extendiendo considerablemente, invadiendo numerosos pueblos, y produce mucha mortalidad. Esta Junta, teniendo en cuenta lo dispuesto en los artículos 153 y 154 de la “Instrucción General de Sanidad” y en la “Real Orden” del 25 de abril último, acuerda en declarar la existencia de dicha epidemia en nuestra Provincia de Burgos”.

2) “Se recuerda que la infección se propaga por las gotitas de saliva que despide quien tose o habla a nuestro lado y al ser respiradas por quienes lo rodean, que estén enfermos o convalecientes de alguna otra enfermedad, enseguida se contagiarán. 

Tienen que abstenerse, en consecuencia, de permanecer en locales cerrados, mal ventilados, donde se reúne mucha gente como tabernas, bares, cafés, etc. Debe extremarse la limpieza de las casas y tener abiertas todo el día las ventanas de los dormitorios y a la vez ventilar adecuadamente el espacio de la casa donde se permanezca todo el día. Ir al campo el mayor tiempo posible porque el aire, el agua y la luz solar son los mejores desinfectantes en esta ocasión.

Tener adecuadamente siempre la boca limpia y, en una palabra, seguir los consejos de los médicos y desoír a quienes os inviten a tomar alcohol puro y/o consumir tabaco como remedios preventivos, por ser estos mucho más nocivos”.

Firmado: Andrés Alonso López – Gobernador – Presidente – Provincia de Burgos, 4 de octubre de 1918.

En Burgos, España, prohibieron las reuniones en cafés y tabernas.

Desaparición

La terrible pandemia de 1918 desapareció como había comenzado. A partir de fines de 1920 y principios de 1921, se inició una relativa tranquilidad, ya que las muertes fueron cada vez menos, hasta que todo llegó a la normalidad habitual.

En nuestro país, aquella pandemia produjo la muerte de 14.997 personas, según los datos proporcionados por las provincias constituidas constitucionalmente, sin contar con la información de las que eran en esa época “Gobernaciones Nacionales”, como Misiones, Formosa, Chaco, La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.

Fue un caso muy raro, ya que el mismo estado nacional no aportó los datos de muertes ocurridas en dichos territorios, cuya administración era de su incumbencia.

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