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A 163 años del primer viaje en tren en Argentina
Fue el Ferrocarril del Oeste. En el primer viaje estuvieron Domingo Faustino Sarmiento, Bartolomé Mitre, Dalmacio Vélez Sarsfield, Estanislao del Campo, entre otros.
Escribe: Julio A. Benítez (benitezjulioalberto@gmail.com)
En Argentina no hubo una política ferroviaria definida, ya que los capitales criollos se dedicaron a comprar tierras y haciendas, en especial ganado ovino, dado que Europa demandaba el envío de más lanas, además de carnes saladas y otros productos.
Entonces no se pudo contar con el aporte nacional para la formación de empresas ferroviarias, esos capitales estaban en otra cosa. Por eso, se debió acudir a capitales foráneos, que eran en su gran mayoría de origen inglés, y fueron ellos los que adquirieron todos los derechos, siguiendo por lo tanto el sistema y la política ferroviaria de Inglaterra.
Dado esto, pidieron total libertad de acción. De cualquier forma, fue sorprendente el desarrollo de los ferrocarriles en Argentina, muy anormal en su tendido de líneas, que convergían directamente o por ramales, al puerto para la exportación de nuestra producción agrícola-ganadera.
Luego de la derrota de Rosas en Caseros en 1852, por el General Urquiza, aliado con Bartolomé Mitre, la sala de representantes de la Provincia de Buenos Aires, que se separó de la Confederación Argentina, autorizó al Poder Ejecutivo para que se formara una sociedad anónima, con capitales argentinos, para la construcción del “Camino de Hierro de Buenos Aires al Oeste” (futuro Ferrocarril Oeste), de unas 24.000 varas de longitud (una vara 0.836 Mt.), unos 20 Km.
Los preparativos
El primer presidente de esta compañía fue el señor Felipe Lavallol pero, como se dice en el párrafo anterior, se presentó la primera dificultad: los capitales argentinos no completaban el total de la emisión de los títulos ferroviarios. Es cuando el gobierno debe hacerse cargo de esos títulos, por lo que la empresa que se había proyectado como Privada, pasa a ser Mixta.
La sociedad decide iniciar los trámites con empresas de Inglaterra, para la adquisición de maquinarias, vías, personal, etc. para comenzar con el tendido. Compran la famosa locomotora a vapor, bautizada “La Porteña”, veterana de la guerra de Crimea, de trocha ancha de lm.675 mm. Llega el ingeniero Guillermo Bradge, capataces, 160 obreros especializados, junto con materiales, vías, etc.
El Ferrocarril del Oeste, inaugurado el 29 de agosto de 1857, partió desde donde está ubicado hoy el teatro Colón hasta San José de Flores (Floresta) con un recorrido de 10 Km. y a una velocidad de 24 Km. por hora. Al tren lo formaban 3 coches de madera, de lujo, y 5 vagones de carga, tirados por La Porteña.
Viajaron, inaugurando el servicio, el gobernador de Buenos Aires don Pastor Obligado, Valentín Alsina, Domingo Faustino Sarmiento, Bartolomé Mitre, Dalmacio Vélez Sarsfield, Estanislao del Campo, el cacique José María Yanquetruz con uniforme militar y otras personalidades.
Al día siguiente ya funcionó normalmente y desde ese momento hasta el final de 1857, fue utilizado por 56.190 pasajeros y transportadas 2.257 toneladas de carga.
- Mirá el video:
Payada de Estanislao del Campo
Anastasio el Pollo, seudónimo de Don Estanislao del Campo, compuso esta payada en oportunidad de la inauguración del primer ferrocarril, publicado en La Tribuna del 30 de agosto de 1857.
Cuando advertí que chiflaba
un pito particular
ya se dentró alborotar
mi pingo y toda la gente
porque ¡Cristo! Redepente
nos salió de un corralón
negro y grande un carretón
enllenao de agua caliente.
Más chiflante y más ligero
que una bala de cañón
salió ajuera del portón
haciendo punta el primero
y atao al cuarto trasero
arrastrando un galerón
y en ancas salió en montón
una tropa tan estraña
que no alcanzo a darme maña
pa hacerles la esplicación.
Adelante iba zumbando
el carretón más estraño
que por la punta de un caño
chorro de humo iba largando
ni un alma lo iba tirando
pues ni un guey alcancé a ver
ni llegar puedo entender
cómo diablos galopiaba
cuando naides lo tiraba
sólo el diablo al parecer.
Este brujo carretón
a la juria y relinchando
solito se iba cuartiando
de carretas el montón
pero lo que en la ocasión
me hizo quedar cabilando
jué ver que iba refregando
los asientos en el suelo
y que de altas con el cielo
las toldas se iban tocando.
Caballeros relatores
por no quererlos cansar
diré que jueron a dar
en menos de un Credo a Flores
y yo al ver estos primores
que en mi tierra están pasando
de alegría lagrimando
me colé en el corralón.
Fuente: Página Web – Boletín Oficial – “Historia de los Ferrocarriles Argentinos”

