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[Alerta en salud] Ocho de cada 10 personas con hepatitis C aún no se trataron para curarse
Un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud advierte que el mundo sigue lejos del objetivo de eliminar esta enfermedad para 2030, a pesar de contar con tratamientos altamente efectivos. En Argentina, la hepatitis C puede curarse en apenas 8 a 12 semanas, con medicamentos cubiertos por el sistema de salud y prácticamente sin efectos adversos.
En el marco del Día Mundial de las Hepatitis Virales, que se conmemoró el reciente 28 de julio, la Asociación Civil Buena Vida llamó a fortalecer el diagnóstico y el acceso al tratamiento de la hepatitis C.
La entidad lo hizo luego de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtiera en su nuevo Global Hepatitis Report 2026 que el mundo continúa lejos de alcanzar la meta de eliminar las hepatitis virales como problema de salud pública hacia 2030, pese a disponer de vacunas eficaces y tratamientos capaces de curar a la gran mayoría de los pacientes.
El dato más llamativo del informe es que, aunque los antivirales de acción directa logran tasas de curación superiores al 95%, apenas el 20% de las personas que podrían haberse beneficiado con estos tratamientos desde 2015 los recibió efectivamente.
En otras palabras, 8 de cada 10 personas que podrían haberse tratado aún no accedieron a una medicación capaz de curarlos en pocas semanas.

La OMS estima además que actualmente existen 11 millones de personas en el mundo que ya fueron diagnosticadas con hepatitis C, siguen vivas y todavía no iniciaron tratamiento, una situación especialmente preocupante porque se trata de pacientes que conocen su condición, pero por distintos motivos no accedieron a una terapia que hoy puede curarlos definitivamente.
Desconocimiento y consecuencias
«Hoy el principal problema ya no es la falta de tratamientos, sino que muchas personas desconocen que la hepatitis C cambió por completo. Hay pacientes que recibieron el diagnóstico hace 10 o 20 años y nunca volvieron al médico porque creen que los tratamientos siguen siendo largos, difíciles, con pocas chances de éxito y muchos efectos adversos”, afirmó Rubén Cantelmi, presidente de la Asociación Civil Buena Vida.
“La realidad es exactamente opuesta: hoy los medicamentos son orales y en apenas 8 a 12 semanas curan a más del 95% de los pacientes, prácticamente sin efectos adversos y cubiertos al 100% por obras sociales, prepagas y por el Estado para quienes no tienen cobertura», agregó.
La hepatitis C suele evolucionar silenciosamente durante años. Como no da síntomas, muchos pacientes ignoran que tienen el virus o lo saben, pero no toman medidas para curarse porque se sienten bien.

La Sociedad Argentina de Hepatología sostiene que «el gran desafío ya no es contar con tratamientos eficaces, sino lograr que las personas lleguen al diagnóstico y accedan a la atención. Cuanto antes se trate la infección, mayores son las posibilidades de prevenir la cirrosis, el cáncer de hígado y otras complicaciones que pueden evitarse».
Impacto sanitario
Según el informe de la OMS, el mundo aún está «fuera de rumbo» para alcanzar las metas de eliminación fijadas para 2030. Aunque desde 2015 disminuyó la cantidad de nuevas infecciones por hepatitis C, fue un descenso de apenas un 8%, muy lejos de la meta internacional de reducirlas un 80%.
El impacto sanitario continúa siendo enorme. Solo en 2024, las hepatitis B y C provocaron más de 1,3 millones de muertes por cirrosis y cáncer de hígado a nivel mundial, aunque las muertes asociadas al virus C disminuyeron un 12% respecto de 2015 gracias al avance de los tratamientos.
«Estos datos muestran que la eliminación de las hepatitis virales no depende de descubrir nuevos medicamentos, porque ya los tenemos. El desafío es encontrar a las personas que todavía no fueron diagnosticadas y acompañar a quienes sí conocen su diagnóstico para que finalmente accedan a la cura. Cada paciente que se trata evita complicaciones graves y también contribuye a cortar la cadena de transmisión», agregó Cantelmi.