Un joven de 28 años fue aprehendido este martes por...Leer más
El gobernador Martín Llaryora participó este martes del ciclo Democracia...Leer más
El terremoto que sacudió Colombia volvió a poner en el...Leer más
Comenzó el rodaje de “Tormentas”, el primer largometraje producido íntegramente...Leer más
La Municipalidad de Villa María inició el Plan 100% Cordón...Leer más
En el marco del Día del Árbol, que en Villa...Leer más
[Argentinadas] Día de las infancias: Un capital humano invaluable más allá del lenguaje
A ver, chicos, entre tanta penuria que tienen que sobrellevar los infantes en este mundo que los descuida, ¿es necesario que la ministra, que debe velar por todos ellos se esté ocupando de una palabrita insignificante para un día intrascendente en lo referente al bienestar sostenido de los peques?
Escribe: Raquel Baratelli
Ya que la denominación de su ministerio es poco clara, “capital humano”, la fusión de las áreas que abarca es una ensalada que pocos pueden descifrar, la profesión de la ministra tampoco está del todo en sintonía con el cargo; entonces ¿qué más le da decir niño, niñes, niñeces o infancias?
Me pregunto si habrá algo importante que justifique cambiarle el nombre al día en que se acuerdan de que hay niños en el reino del señor, o es un mero hecho de rebeldía contra el cuco de la “inclusión”, concepto que parece que puede inducir al odio irracional, o una manera de plantar la bandera de la sonsera lingüística, tan arraigada entre el conservadurismo intransigente. Nada más alejado de las funciones propias del capital humano.
En fin, para no entrar en el juego sin sentido de cómo se dice qué, vayamos a lo nuestro.
Ya se están haciendo colectas de juguetes por los barrios para los festejos, como todos los años, muchas instituciones están preparándose para el día en el que los infantes son agasajados, preparando juegos, comidas ricas, ropas y juguetes.

Pocos padres saben a estas alturas en qué fecha será el festejo porque, como todos los años, hay que esperar a ver cuándo se cobra. Pero a no desesperar, siempre que sea en agosto estamos bien, recuerden que hace tiempo que los comerciantes declararon que es el mes de las infancias, así que tenemos el mes entero para comprar regalitos; a menos que a la ministra se le chifle el moño y decida que es “El Día” del niño, o sea, que sólo es un día de festejos.
La cosa es que no nos enredemos con estas nimiedades, viejo, que una palabrita no nos tape el concepto, que un día, una semana o un mes al año que se nos ocurra hacerles fiesta, no nos exime de la responsabilidad frente a la vulneración de derechos de la que son objeto la mayoría de nuestros niños desde hace años.
¿Alguno de nuestros gobernantes se enteró que hay una declaración universal de los derechos del niño?
¿Alguno se ocupó con seriedad de garantizar esos derechos, más allá del Paicor o el AUH?
¿Hicieron algo por defenderlos nuestros legisladores? ¿Algún ministro, incluso la actual, hicieron algo por mejorar la vivienda, proteger la identidad, procurar el bienestar de la familia; garantizaron el acceso a la salud y la educación para todos los niñes?
Basta darse una vueltita por las calles y por las redes para darse cuenta de que estamos muy lejos de sostener que en nuestro país se trabaja en pos de respetar y proteger a todos nuestros peques.

No se trata de festejarlos para convencernos de que nos importan, de sacarles una sonrisa con un juguete y caramelos, la cosa es brindarles la oportunidad de crecer y desarrollarse en igualdad de condiciones, sostenida en el tiempo para que puedan construir su futuro.
Recordar que las infancias, ya sea que les digamos niños y niñas, infantes, niñeces, nenes y nenas, niñes, peques, chiquitines, pibitos y pibitas, son un capital humano invaluable, sustancial para el sostenimiento de cualquier sociedad sana.