[Argentinadas] ¿Qué se come en casa? El gran problema de cada día

Escribe: Raquel Baratelli

Eran otros tiempos aquellos, cuando Doña Petrona C. de Gandulfo, ecónoma de profesión, presentaba sus recetas de cocina en televisión, estofados que no escatimaban en manteca para sellar carnes, postres rebosantes en crema y bizcochuelos que no ahorraban huevos, que quedaron plasmadas para la posteridad en su famoso libro, manual que incluía consejos para una buena ama de casa.

Los actuales, son tiempos de intereses culinarios refinados y comida saludable, cuando los cocineros son chefs, gusta la cocina gourmet de pasos y hablamos de maridajes entre los platos, pero a la hora de comer en casa, ¿qué comemos?

Como no todo es placer en la vida y alimentarse no es sólo cuestión de placeres, hay que ponerle el pecho a la comida diaria. Pensar en dos comidas, más el desayuno y la merienda, seleccionar lo mejor para el niño, el anciano, la dama o el caballero; congeniar horarios de alimentación, que la vianda para el cole o la oficina… el laburito de pensar cada día en el qué, cómo, cuándo y dónde se come, no es tarea para inexpertos.

Toda alimentación saludable, dicen los que saben, debe ser variada, rica en nutrientes, con bajo contenido de grasas, sodio y azúcar. Un poco de cada cosa y listo. Sin embargo, si bien la variedad hace al gusto, no todos los productos son lo que parecen.

Si bien la variedad hace al gusto, no todos los productos son lo que parecen

Ojo con los alimentos procesados, contienen conservantes, azúcar, sal y todo lo que hace mal, lo mejor es cocinar en casa, cuidando la salud y el bolsillo.

Hablemos de carnes: ¿vacas libres y felices o confinadas al feedlot? ¿Chanchos de chiquero o limpios, pollos con hormonas, pescados de ríos turbios?

Qué onda con la leche y los huevos porque si provienen de animales estresados no van.

Dicen que el estrés del animal se transmite a la persona que ingiere sus productos; los huevos de gallinas anémicas no alimentan y la leche de vacas sin terneros pierde nutrientes.

No vendría mal comer más cerdo, por el colesterol, viste, pero sin barro de chiquero el chancho se aburre y podría contagiar desgano a quien lo coma; comamos pescado por el Omega 3, aunque podría traer microplástico o químicos o bacterias del agua.

¡Vamos los cereales, todavía! pero la soja es transgénica; el arroz viene muy lavado, maíz, trigo y lentejas pueden tener restos de pesticidas.

Hasta las frutas y verduras de estación, si no son de quinta, dudale.

Al final, comamos todo hervido durante tres horas para eliminar toxinas y demás yerbas malas… ¿pero en qué olla? Si es de aluminio, traslada metales pesados a la comida; de teflón, ni hablar, tiene un componente venenoso; si es enlozada o con antiadherente cerámico habrá que analizar el material de fondo, suele ser aluminio; es necesario buscar ollas de acero inoxidable, pero del quirúrgico…

Al final, chicos, las mejores ollas son las de hierro fundido, esas, que hay que alzarlas de a tres personas y hay que cuidarlas para que no se oxiden. En fin, los pollos y los huevos deben provenir de granjas, frutas y verduras de huertas orgánicas.

¿Te gusta la leche, el queso y el yogur? Agenciate de una vaca preñada o de una cabra que es más chica; ¿querés cereales, pescado o carnes rojas? que Dios te ayude.

Y ahora, viejo, decime ¿qué se come?

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