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[Argentinadas] ¡Qué veranito, papá!
Escribe: Raquel Baratelli
Arrancó el verano, chicos, calentitos los panchos, termómetro al palo, mosquitos insaciables; estampida de precios y las ganas de salir corriendo que se apoderan de nuestro ser.
El año nuevo arrancó con todas las de la ley, vientos, aguaceros y granizadas varias, más inflación inestabilidades de todo tipo… y si de ley se trata, la Constitución bien gracias.

“El León” y sus secuaces lanzaron el rugido que despertó hasta a los pibes de la CGT. En momentos en que el laburante está intentando tomarse vacaciones, ni para la pelopincho alcanza; llegan las ansiadas lluvias, y se pasan de rosca provocando desmanes; los mosquitos felices, no hay repelente que alcance; cuando el turismo empieza a activarse, hay menos vuelos, la nafta se va por las nubes, los bondis cuestan un huevo y el maple de huevos ni te cuento….
Ya lo advirtió Papá Noel, con su trineo a media máquina y el Niño Dios se la veía venir por la escasez de regalos, diciembre anunciaba tiempos de vacas flacas y bolsillos secos.
Ya veremos por dónde anduvieron los Reyes, pero ni con magia, viejo. En fin, escenarios difíciles y este que hoy nos toca, pero la vida es así, chicos, todo vuelve, hasta las peores inflaciones.
Para bien o para mal, el ser Argento siempre se acomoda, es resiliente de por sí y está preparado para bancar lo que venga
Afortunadamente, la mente argenta es resiliente de por sí y está preparada para bancar lo que venga; en momentos difíciles la creatividad sale a la luz, la Fe empieza a mover las montañas de incertidumbre, la amnesia se apodera de la neurona, el panorama se aclara y al tiempito uno se acostumbra y todo se ve mejor.
Quien vacacionara una quincena, chocho pasea un finde; no hay más ahora doce, bienvenido al fiado; aumenta el boleto, las golosinas y el pan, se usa la bici, se cuidan los dientes y se come menos pan; quien trabaja en blanco reza y el contratado va organizando alguna changa; si la carne se va por las nubes y los lácteos vuelan, con papa, fideos y mate alcanza…
Para bien o para mal, el ser Argento siempre se acomoda. Así es la cosa, chicos, en esta Argentina nueva, del “verdadero” y tan ansiado cambio hay que tener paciencia y al que quiera celeste que le cueste, sólo esperemos que quien proponga rascar la olla también la rasque.