[Argentinadas] Vientos triunfalistas y la necesidad de mantenernos unidos: Cosas que pasan

Desde que empezó el mundial, quien más, quien menos, nos hemos dejado invadir por un aire de triunfo que se convirtió en una ventolera de exitismo imparable, hasta el balde de agua fría que recibimos en la final. Y así quedamos, chicos, salpicados y bastante despeinados.

Escribe: Raquel Baratelli

Levemente opacada por el segundo puesto mundialista de la Scaloneta, la mente argenta ha quedado de capa caída.

Pasados el mundial de fútbol, las vacaciones de julio, el día del amigo… nos damos cuenta de que el primer semestre del año se nos fue en un abrir y cerrar de ojos.

¡Qué bien hubiera venido un empujoncito de victoria para pasar el invierno! Ahora quedamos desinflados, desesperanzados, hasta un poco descreídos de que la unión hace la fuerza y parece que no quedara nada por qué luchar, como si no valiera tanto la pena tirar para adelante juntos.

Se acabaron las especulaciones, los fixtures, los memes, se terminaron las cábalas. Llegaron a su fin los relatos épicos, los días enteros de análisis de jugadas y comportamientos de jugadores, árbitros y técnicos en canales deportivos.

Pero que no decaiga, viejo, que nos espera otro semestre por delante y más acá del futbol mundialista con sus dimes y diretes, hay mucho por hacer.

Les propongo no perder de vista lo colectivo, mantener viva esta necesidad de unirse con el otro; renovemos este sentido patriótico que encendió la selección con su actitud de entrega, sigamos compartiendo la emoción de pertenecer a una Nación libre y soberana.

Encendida la llama de la esperanza del éxito colectivo, trabajemos codo a codo por un futuro mejor para todos, jubilados, docentes, científicos, discapacitados, laburantes, desocupados, ricos y pobres. Sostengamos los ideales democráticos.

No estaría mal abrazar la celeste y blanca para demostrarnos que hay que darle para adelante, defendiendo nuestros derechos, preservando nuestro territorio con convicción, solidaridad y determinación.

Y sí, chicos, ya lo decían Esopo, Salustio y Homero, “la unión hace la fuerza”.

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