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Ciclón del 99…
“El despertar del martes 2 de noviembre de 1999, fue muy triste, apenas si el sol nos quiso regalar una sonrisa o un consuelo, como queriendo darnos fuerzas para volver a empezar. La ciudad quedó destrozada, desolada, amargamente lastimada.
El viento del lunes nos pegó con todo, en todas partes, nos destrozó mortalmente miles de árboles, volteó carteles, rompió vidrieras, voló techos. Las fotos muestran el desastre por doquier, por ejemplo la plaza Independencia aparecía a la vista simple de los vecinos como si fuera un bosque. Y en cada rincón de la ciudad, de Villa Nueva y la región que nos rodea, cada poblador sufrió la furia del viento muy de cerca. Una tapia caída, una antena, un techo, muchos árboles en la cuadra.
Las sensaciones vividas se fueron, de a poco, soportando, pero al llegar la noche sin luz… ¿Qué hacer? Nada lamentablemente, esperar el amanecer.. Los daños materiales en nuestra ciudad fueron innumerables, pero el mayor daño estalló en nuestros corazones al ver esta mañana una ciudad desolada y triste. Cada villamariense cedió por la fuerza del viento y muchos coincidimos en afirmar que lo vivido difícilmente podamos olvidar.
Quedarán para la historia y en el tiempo, todas las imágenes desoladoras que se destacan del desastre. Solamente en el sector de la Fábrica Militar, quedó todo obstruido al tránsito, allí se calcula que cayeron unos 400 árboles. El sector del Anfiteatro Municipal también sufrió los embates del viento, lo mismo que en el centro y todos los barrios. Lo raro de la situación vivida es que el Servicio Meteorológico no haya adelantado lo que podía suceder, ahora con los adelantos tecnológicos que cada fenómeno natural suele anunciar con exactitud.
Los Bomberos Voluntarios de nuestra ciudad, tuvieron esa noche más de 400 llamadas y trabajaron haciendo un gran esfuerzo, con 80 efectivos y todas sus unidades en la calle, atendiendo llamados y/o para prevenir posibles caídas de postes, árboles que quedaron a media caída o por alguna tapia por vencer su vertical. Entre tantas cosas que produjo el vendaval, y que llamó la atención, fue la voladura del globo de la Plaza de las Américas, cuyos pedazos llegaron a casi dos cuadras.
La zona de la costanera, de punta a punta, sufrió severísimos daños y quedó prácticamente desmantelada. Y continuando con la recorrida general, se pudo comprobar que no hubo sector de la ciudad y de Villa Nueva que no escaparon del desastre. Un galpón lindero al parque Pereira y Domínguez no soportó la fuerza del viento y sus restos cayeron sin ninguna resistencia. En la ciudad cayeron unos 2.000 árboles, muchos de ellos arrancados de raíz y otros rotos o quebrados, algunos tenían más de 20 años de antigüedad. Es posible que la gran cantidad de árboles dañados fue porque las raíces sufrieron el ablandamiento por la gran caída de agua durante dos días, de otra forma muchos de ellos podrían haber quedado de pie”.
FUENTE: “El Diario Especial” del martes 2 de noviembre de 1999.
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