Covid19, un flagelo importante y una exacerbación del temor…

Escribe: Fernándo Garófalo

Médico Veterinario

Los argentinos, casi como una perspectiva cultural histórica, tenemos en nuestro ADN, el de opinar de todo y de todos. Con conocimiento fehaciente, o de puro pico nomas. Podemos formar la Selección de Fútbol mucho más eficientemente que el más exitoso de los entrenadores. Que el Lole Reutemann perdió, su gran carrera en Argentina, porque le faltó valor; que Boca es el mejor equipo del mundo y River es un pecho frío. En honor a la verdad no tenemos ni idea. Posiblemente alguien diga lo mismo por este escrito que lleva mi firma sobre el Covid 19.

Los daños del mismo hombre

El hombre ha destruido en gran manera sobre los ecosistemas naturales. Campos o bosques. Entre otras cosas disminuyendo la posibilidad de alimentación en las distintas especies silvestres. Nos encontramos que algunos de los agentes etiológicos cambian de huésped, ya que son zoonóticos (que se trasmiten a los humanos) donde florecen nuevas enfermedades.

El COVID 19 es un virus nuevo, para el que no tenemos defensas, no existen vacunas o medicamentos que actúen específicamente. La ciencia desde que se conoció la aparición del mismo ha trabajado denodadamente contra el tiempo. Los antídotos aún no están al alcance del mundo. Al desconocer cómo se desarrolla la epidemia, casi al unísono se despiertan las hipótesis. Se la compara con otras epidemias de la historia. Tomaron de una de ellas, la importancia del distanciamiento de las personas.  Herramienta importante.

Este virus no tiene otro reservorio, siendo diferente al Dengue o al Zica, que tienen los mosquitos como agentes. Se determinó que se trata de un virus relativamente pesado, por lo que se aconseja mantener distancia de otra persona superior a 1,5 metros.  Otros virus llegan a esparcirse hasta 15 kilómetros. A éstos últimos se los conoce mucho en veterinaria.

El numerador en la ecuación matemática de la epidemiología, tiene una estrecha relación con la concentración del virus  e inversa con la carga inmunitaria de defensa poblacional,  influencia de la vacuna y la cantidad de terapéuticos necesarios para combatir ese agente.

Todo se dimensiona a través del factor tiempo en el intento de encontrar alguna cura, cuando la ciencia carece de respuestas. El transcurrir de los días la acción del agente aumenta considerablemente, ergo, la epidemia se vuelve insostenible, como paso en Italia, España o Estados Unidos.

Medidas positivas

El hecho de cerrar los aeropuertos, por donde entró el agente, hace que los casos se pudieran focalizar, sumado a la cuarentena obligatoria. No obstante, no hemos sido muy pulcros en este contexto de la obediencia.

Así comenzó un debate entre los científicos ¿Barbijo si, barbijo no? Se perdió un tiempo fenomenal. Error de las autoridades de darle tanta ventaja al virus al  no tomar como obligatorio el uso  del barbijo, cuando se está en contacto con otras personas. Se dejó sin barreras el avance del “bichito”. Todo terminaba en discusiones de televisión. El distanciamiento es fundamental, aún mucho más que quedarse en la casa.

El interrogante que nos sobrevuela es ¿Qué capacidad tiene el virus de mutar? Si no muta, los recuperados sirven para recuperar los infectados, pero si muta, un recuperado puede enfermarse nuevamente.

Una mutación y un virus diferente es lo mismo. Los anticuerpos ya no podrán defenderlo de esa nueva versión. Aquí surge otra pregunta, ¿Las defensas generadas al curarse son para siempre o por un tiempo?

Las epidemias tienen un desarrollo que se representa por un modelo matemático, en la cual el aumento de los contagiados tiene una elevación que puede ser lineal, como es hasta este momento en Argentina o logarítmica como es en Estados Unidos, la diferencia son los muertos.

Continuamos con otras incógnitas

¿Se logró manejar la replicación viral en la población?, ¿La cantidad de testeos refleja la realidad de la replicación viral? Todo parecería que sí, o sea el numerador está controlado, ahora, y sin irnos del contexto de la pandemia ¿La economía soporta más tiempo el Aislamiento Social obligatorio?

Es sabido, que la exposición a bajas dosis funciona como una vacuna natural donde los sistemas de defensa generando inmunidad activa. Posiblemente  tengamos más contagiados asintomáticos, que los detectados como portadores.

Si las personas están dentro de su casa, ¿cómo va a ser expuesta a una dosis mínima del agente? Si no hay vacunas y no hay exposición, no hay aumento de las defensas. De esta manera seguiremos recluidos y sin defensas vaya a saber cuánto tiempo.

O sea, es como que la concentración viral no crece, pero no hacemos nada para defender la capacidad de resistencia poblacional. hay poco virus, pero nada de defensas.

Muchas recordarán cuando chicos andábamos descalzos y en el barro, pleno invierno, agua helada. Nos retaban nuestros padres, pero era la manera de generarnos las defensas contra cualquier virus.

El encierro y la paranoia

Seguir con el encierro no nos permitirá desarrollas las defensas. Aumenta el mal humor de la sociedad. La paranoia. La paralización productiva que nos llevará a un contexto de descalabro económico tan o más dañino que la propia pandemia.

Entiendo que nada será fácil, pero es posible si tomamos algunos elementos como una salida organizada del aislamiento, todos con barbijos o tapabocas, distanciamiento, aperturas de comercios resguardando cantidad de personas y espacios. Comenzar a naturalizar este flagelo. 

Claro que el COVID 19 ha causado muertes, pero es preciso indicar que otras enfermedades, como gripes, neumonías, epoc, y tantas más, generan una cifra de mortandad que, si las conociéramos realmente, viviríamos debajo de las camas.

Por otra parte, tampoco ha sido acertado permitir que cada provincia con sus respectivos caudillos, manejaran las mismas a su antojo, entre otras cosas prohibiendo la circulación de una geografía a otra, olvidándose de los que indica la Constitución Nacional. Tristemente han olvidado que esto es un Aislamiento Social Obligatorio, no hemos perdido nuestros derechos constitucionales. Los perdemos a todos, cuando se dictamina el “Estado de sitio”; es de esperar que esa decisión no llegue nunca.

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