Default de los sentimientos

Escribe: Cristina Pablos

La convivencia es lo que hace posible la vida en sociedad. Políticamente hablando, se torna bastante complicada, más cuando una parte de la sociedad tiende a la anulación del otro y sus ideas.

Para completar este distanciamiento con nuestro prójimo llegó la pandemia, y con ella, la cuarentena; con un gobierno que te habla de cadáveres por las calles y que, con sus mensajes, en forma de reto, tiende a que a las personas nos atrape el pánico.

Esto hace que, los adultos mayores o personas de riesgo, se encierren entre cuatro paredes y se sientan cómodas atrapadas por el síndrome de Estocolmo.

Si nos aventuramos a salir a la calle nos encontramos con una ciudad que no era la nuestra; sin gente caminando, sin autos por las calles, con negocios cerrados definitivamente.

Y si nos cruzamos con un semejante nos alejamos lo más posible. Ya no nos animamos a tomar el té con una amiga y si alguien viene a tu casa y te quiere dar sólo la mano, le ponés el codo. Y si no usa barbijo se convierte en el peor enemigo de la sociedad. Hasta a la familia se deja de ver, por precaución.

Mi temor es que, al finalizar esta confusión, hayamos perdido toda empatía con nuestros semejantes, que es lo que nos hace humanos.

Temo a un default no sólo económico (que espero no se dé) sino y, además, temo a un default de los sentimientos y… dejaríamos de ser personas.

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3 comentarios en “Default de los sentimientos”

  1. Coincido plenamente con este comentario sobre el «default de los sentimientos», aunque, y ojalá así lo sea, se trate solamente de una conclusión mía equivocada.-

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