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[Desde Adentro] Alicia Peresutti: “Muchas veces fui perseguida por desbaratar prostíbulos y convivía con las amenazas”
Alicia Peresutti es oriunda de Ucacha, tiene 53 años, es docente y escritora. Separada, madre de 4 hijos, Gino (30), Bruno y Piero (27), Yako (19) y Nadia (28) que se incorporó a la familia como hija hace varios años. “Nunca se quiso ir de nuestras vidas”, comienza su relato Alicia, con el mate en mano y sus ojos llenos de lágrimas.
Innumerables hijos y nietos del corazón han forjado su vida. El voluntariado es su esencia. Plantas y cactus rodean su patio. Expresiva como pocas, puede hablar de tristezas, cicatrices, muertes y, sin embargo, mantener la firmeza y entereza de poner en palabras el dolor de otros y cómo eso ha empapado su vida.
Entrevista: Carolina Durand
¿De niña fuiste creyente?
Sí, muy creyente. Mi abuela paterna lo era y me transmitió innumerables cosas y valores. Fue muy católica, pero, de mente muy abierta para su época. Hacía hincapié en el Dios del amor y no del pecado. Fue una mujer clave en mi vida.
¿Dónde estudiaste?
La primaria en varias escuelas rurales, en Ucacha, Idiazábal. Éramos nómades con mi familia, todo el tiempo moviéndonos ya que mis padres trabajan en el campo. Fuimos muy humildes, había mucha pobreza, no accedíamos a nada prácticamente. Iba al pueblo cada 6 meses. Fue duro, pero tuve una infancia feliz. La secundaria la cursé en Etruria y después terminé viviendo en Villa María.
¿Sos apegada o desapegada?
Soy muy apegada a mis afectos, con este cambio de trabajo y tener que viajar a Buenos Aires, me di cuenta de que soy muy apegada y extraño mucho.
¿Cuántos tatuajes tenés? ¿Por qué flores?
Tengo 8 grandes, a los 47 años me hice el primero. En el vientre bajo me hice un crisantemo, significa la vida eterna. Me lo hice por una de las chicas que rescatamos de la trata a la que le gustaban los tatuajes y, porque se suicidó a muy corta edad. Un año fue víctima de trata. Su novio la llevó a Buenos Aires y allí a través de la cocaína entró en el circuito de la explotación.
Sentí que no la representaba ese tatuaje, entonces me hice en el hombro unos cerezos. A ella le gustaban. Estaba llena de vida, pero, su paso por este mundo fue muy fugaz (como los cerezos). No lo soportó y se suicidó en Córdoba, no llegué.
La trata genera un trauma y deja huellas que no cierran. Paradójicamente, todas las víctimas de trata que se han quitado la vida, todas le tenían miedo a la muerte.
En el brazo me tatué una peonia, grande. Es la flor de la comprensión, representa lo que falta mucho en la sociedad. Y así, cada uno tiene una historia.
Un tatuaje es con lo único que no venimos al mundo, pero, sí es con lo único que nos vamos.
Los momentos más dolorosos de mi vida también los he atravesado sola
¿Tuviste miedo a la hora del primer tatuaje?
Sí, tuve mucho miedo y fui sola. Siempre estoy sola en momentos en los cuales tengo que adquirir fortalezas y los momentos más dolorosos de mi vida también los he atravesado sola.

“Vínculos en Red” … ¿Cuál fue la motivación para comenzar a transitar caminos tan dolorosos y de abusos?
La ONG cumple 26 años. Los voluntariados salvan vidas. Yo me involucré en un momento cuando estaba muy enferma y con muchas complicaciones en mi vida. Tenía a mis dos primeros hijos chiquitos. Era docente, salía de trabajar y me iba con ellos a ayudar a las hermanas adoratrices.
Colaboraba con las hermanas, las acompañaba a hablar con las chicas en situación de calle y prostitución. Yo quería hacer denuncias y ellas no, por eso surge Vínculos en Red.
Empezamos como comisión, en 2010 conseguimos personería jurídica para poder hacer la casa emblemática y, en 2012 empezamos a construir. La terminamos en el 2018 en Rucci y Deán Funes, barrio La Calera.
La trata toca muchos intereses. Existe porque hay clientelismo. Hay mucho camino para recorrer y en el cual trabajar para lograr políticas públicas que ayuden a una víctima.
¿Recibiste apoyo cuando empezaste a trabajar con trata de personas?
Recibí mucho apoyo de personas que son creyentes. Apoyo político no recibí porque es un tema que molesta.
Armé toda mi vida alrededor del voluntariado. Traté de buscar trabajos relacionados, pero, lo laboral es transitorio, esto es la razón de mi vida.

¿Te pesa haberles restado tiempo a tus hijos por estar tan compenetrada con el voluntariado?
Un poco. Empecé y eran chicos, mamaron cada situación, cada corrida a las 3 de la mañana, cada llamado, pero, me entendieron… y hasta el día de hoy.
¿Cómo suele llegarte la información de algún caso?
A través de una Fiscalía, de un Ministerio o incluso de familiares. El estado tiene un primer contacto. Cuando se hablaba menos de trata y no estaba visibilizada como tal, me enteraba de boca en boca, por docentes, peluqueras, enfermeras que nos fueron contactando.
¿Cuál es tu cable a tierra para despejar la cabeza y el alma?
Me río mucho. Me sostienen los afectos. Tengo muchos. Me río de ‘tonteras’, pero, sirven para amansar el alma cuando hay mucha tristeza. También me gusta tejer, tejo mucho para regalar.
¿Te gusta viajar (por placer)?
No mucho. Viajo por obligación, me estresa. Tiene que ver con la niñez que nos movimos tanto. Me gusta la carpa en San Marcos Sierras, en el camping municipal. Yo tengo voto de pobreza, vivo con nada y soy feliz. Solo tengo un auto porque lo necesito para moverme en mi trabajo y viajar a Buenos Aires. He viajado 25 veces a Roma, tres a México, pero por trabajo, a exponer sobre la trata, no por placer.
No me gustan los hoteles ni tampoco disfruto de los lujos. Me gusta lo simple, la carpa. Ahora tengo una nueva, hermosa que me regaló una amiga.

¿Cuál sería la melodía de tu corazón?
El tema de Vicentico, “Solo un momento”.
¿Ensalada de frutas o flan?
Flan de vainilla.
¿Qué es lo que nunca puede faltar en tu cartera?
Pinturas, delineador y labial. En Santa Marta, Roma, una vez me levanté rápido, fui a desayunar y el padre Jorge (el Papa) me miró y me dijo: “¿Que pasó que no estás pintada como siempre?”
¿Te gusta el deporte?
No. A veces bailo, tengo una caminadora en mi casa, pero, nada más.
¿Sos coqueta?
Sí, con lo simple y sencillo. Tengo poca ropa y poco calzado, ropero chico. ¿Para qué tanto?
¿Cena o almuerzo?
Almuerzo
¿Sos romántica?
Sí, un poco sí.
Yo tengo voto de pobreza, vivo con nada y soy feliz
Cuando Bergoglio fue elegido Papa, ¿cuál fue tu reacción?
Lloré, estaba asustada y preocupada. Reconozco que fui egoísta en ese momento, mi hijo Yako tenía 9 años, estaba viendo la tele y a los gritos me dijo, “El Padre Jorge”. Fui egoísta pensando que no lo iba a ver más. Por suerte no fue así. Tenemos en común el interés y el dolor por la esclavitud y la trata, además de la fe.
¿Cómo se inició tu acercamiento con Bergoglio?
A través de las Hermanas lo conocí. Viajé a Buenos Aires con las monjas, él trabajaba mucho en las villas y de ahí me fichó. Es un gran observador. Desde que está en Roma he viajado muchas veces, no solo a los simposios sino a verlo a él. Le tengo un afecto inmenso.
Mucha gente me ha pedido poder llegar al Papa y los he llevado a compartir un almuerzo y un momento. La mayoría me lo piden por una cuestión espiritual. El Papa siempre transformó la vida de las personas, como el Papa Francisco y como el Padre Jorge.

¿Cómo llega la noticia para disertar en octubre 2022 en Roma?
En octubre del 2013 fui por primea vez. Me llegó un mail de un obispo para ir a Roma a un simposio mundial y al principio pensé era una broma, pero siete días me quedé en santa Marta. Es por eso que en el 2022 no me sorprendió la invitación.
En realidad, en marzo del año pasado le dije al padre Jorge que sentía que la Academia Pontificia de Ciencias en mi vida había cumplido un ciclo (10 años) y él me dijo que no dejara de ir y transmitir nuestro trabajo.
Una anécdota en Europa…
Cuando viajé a Roma al Encuentro Mundial por La Paz en octubre del 2022, llevé muchos tejidos para regalar y en mi valija no tenía ropa para los eventos y la cena de gala.
Cuando llegué, me percaté que tenía todos chalecos con bolitas, calza y un par de zapatillas que me prestó mi hijo Yako con una mancha de aceite.
Y así fui vestida a la cena de gala con el Papa, con Emmanuel Macron, figuras políticas importantes. Los guardias en la puerta me frenaron cuando me vieron vestida así, parecía alguien de la calle (se ríe).
También a Napoli a trabajar con los inmigrantes y al Encuentro Mundial por la Paz fui con esas zapatillas. Vivo feliz con los votos de pobreza, a muchos les molesta, lo mío fue una elección.
¿Los argentinos valoran que el Sumo Pontífice sea argentino como lo hacen con Messi?
No, la gran mayoría no. Lo politizan, lo ensucian con la política argentina y, le quitan la relevancia mundial que tiene. Anterior a ser Papa fue el Padre Jorge, que laburaba por la gente en las villas de Buenos Aires y en ese entonces nadie le ponía una capa política. Es el Sumo Pontífice de todos los fieles a nivel mundial, eso hay que valorar.
Con el Papa Francisco tenemos en común el interés y el dolor por la esclavitud y la trata, además de la fe
¿Los villamarienses recurren como primera o última instancia a la Defensoría del Pueblo?
Si se generó el problema, es porque las instituciones no dieron respuestas en tiempo y forma. Cuando se generó el problema, ahí recurren a la Defensoría.
¿Cuáles son los mayores reclamos?
Servicios públicos, gas y energía eléctrica son temas diarios.
¿Cuándo asumiste en Nación con que te encontraste?
Son buena gente, me recibieron muy bien, pero, aún nos estamos adaptando a trabajar en conjunto. Trabajamos con 24 delegaciones, Defensorías y otras instituciones de estado, somos muchos.
En Buenos Aires vivo en Acción Católica, es un edificio con oficinas y yo me instale ahí. Para mí está perfecto, no necesito tanto y, por suerte me queda a pocas cuadras del trabajo así que me manejo caminando.

¿Con qué personaje histórico te identificás?
Juana Azurduy, por su lucha, su simpleza.
¿Qué es la corrupción?
Mirar para el otro lado, recibir coimas para quedarse callado, quedarse con dinero que no es tuyo. No la puedo entender. ¿Cómo viven? Cuando te quedás con plata que no es tuya, no está el banco en la escuela, no está el tomógrafo en el hospital, los insumos para la cirugía.
¿Te amenazaron alguna vez?
Muchas veces fui perseguida por desbaratar prostíbulos y por el trabajo en materia de trata de personas. Por el poder político, judicial, conviví siempre con las amenazas. Siempre tuve ángeles terrenales que me han ayudado. Me han acorralado.
¿Cuántas novelas escribiste?
Diez novelas, la primera en 2008. Empecé a escribir para tener un material para las escuelas. Y, de alguna manera, para poner en palabras historias que la gente no quiere ver, sin embargo, pasan.
Si Dios se hiciera presente en tu casa, ¿qué le dirías?
“Qué bueno que viniste” y le pediría “perdón, si no le puse toda la garra que él pensaba iba a poner”. Le pediría disculpas por no haber dado más. Y me sentaría a reírme un rato con él, para darme una caricia al ama.
Puntuación de gestión:
Martín Gill: 9
Juan Schiaretti: 8
Alberto Fernández: 5
Un momento feliz en tu vida
El nacimiento de mis hijos. La llegada de Nadia a mi vida. Ninguno fue fácil, pero simbolizaron momentos de mucha felicidad pese a las circunstancias.
1 comentario en “[Desde Adentro] Alicia Peresutti: “Muchas veces fui perseguida por desbaratar prostíbulos y convivía con las amenazas””
Te felicito Alicia x lo logrado . seguí adelanté.y si nesecitas un hombro aquí estoy