[Desde Adentro] Concejal Natalia González: “Quizás en los espacios existentes aún no apareció la mujer para liderar la ciudad”

Natalia González (47), abogada, concejal de PRO, madre de Nacho (15) y Nico (12), casada hace 18 años con Mauricio. Fue Coordinadora del Centro de Acceso a la Justicia cuando abrió sus puertas en el 2017. De carácter temperamental, sensible y empática. Incondicional el mate en su vida. Disfruta de simples momentos como lo son las charlas con sus hijos y amigos.

Entrevista: Carolina Durand

¿Cómo se conocieron con tu marido?

En Córdoba, fue en una salida. Estuvimos 3 años de novios y ahora, el 1 de octubre, cumplimos 18 años de casados. Estando de novios decidimos venirnos a vivir a Villa María, su familia estaba en Córdoba, la mía acá y, no nos arrepentimos de la decisión. Cuando llegaron los hijos fue mucho más fácil organizarnos en una ciudad más pequeña con los tiempos, el trabajo y la libertad para ellos de manejarse solos.

¿El secundario dónde lo cursaste?

La primaria en varios colegios. Mi papá (Hugo) por su trabajo viajaba mucho, era militar, y mi mamá (Susana), docente. Estuve en Chubut, Buenos Aires, hasta que decidió jubilarse y nos quedamos en Villa María. A partir de entonces, el secundario lo cursé en las Rosarinas.

Cuando eras niña, ¿con qué soñabas ser de grande?

Policía. No jugaba con muñecas, era más bien de subir a los árboles, hacer carreritas. Tengo 2 hermanas (yo soy la del medio), fui la más terrible. Solía juntarme con los chicos más grandes del barrio y, siempre tuve el sentido de la justicia muy arraigado, una mirada empática con la legalidad y, en la adolescencia, ya tenía en claro mi vocación por la abogacía.  

¿Tuviste alguna mascota incondicional?

Tuvimos una perra de caza muy querida, Greta.

¿Tenés apodo?

Mi papá me dice Tata.

¿A quién le pedías consejos cuando eras adolescente?

De niña a nadie, mis padres eran exigentes en el sentido de protegernos y mostrarnos el camino del esfuerzo y el trabajo.

Fue difícil la adolescencia y mi vejo fue mi oído, me dejaba notitas cortas, que me cuide, que no haga tal cosa o tal otra.

Cuando viajé a Córdoba para estudiar abogacía, me mandaban la caja con mercadería y lo que podía necesitar y, mi mamá me enviaba notas diciendo “te extraño mucho”, mi papá era quien mandaba la carta extensa diciendo, “esforzarte, el mérito vale, el trabajo te va a dar frutos, lo fácil dura poco lo difícil dura mucho”.

Mi familia siempre de una u otra forma siempre fue mi sostén. Mi mamá sin decirnos mucho nos decía todo. Mis hermanas actualmente son mis pilares.

Una anécdota con amigas

Muchas. Una vez, con 2 amigas, nos fuimos de viaje a Villa Carlos Paz, habíamos ahorrado para poder vacacionar unos días en las sierras. Uno de esos días fuimos a la playa, conocimos unos chicos y quedamos en vernos a la noche en un boliche.

Llegamos al hotel para bañarnos, con un calor insoportable y sumado a eso, se había roto un caño y no salía agua fría.

¿Solución? Sacamos agua en un jarro y la soplábamos entre las 3 para que se enfríe y con eso bañarnos y sacarnos la arena (se ríe). Eso denota la calidad de lo que pudimos ahorrar para vacacionar, pero la vivencia y el compartir con amigos no tiene precio.

Tu profesión y la función pública demandan mucho tiempo. ¿Tus hijos lo entienden o reclaman tiempo con ellos?

Sí, lo entienden. Desde que nacieron que yo trabajo. Me ha tocado ir al estudio jurídico con mis hijos y siempre entendieron que su mamá los ama, pero, es necesario trabajar y acomodar los tiempos.

El haber elegido con mi marido instalarnos en Villa María y formar nuestra familia acá, nos permitió que entre un trabajo y otro pueda pasar por casa a verlos o llevarlos al colegio o estar más al pendiente de ellos

En cuanto a la función pública, Nacho (el más grande) es quien está en una edad donde entiende un poco más y a veces pregunta sobre algunas cuestiones, sobre todo en época eleccionaria donde aparecen muchos candidatos en lo regional, provincial y nacional.

Me cuenta sobre lo que les explican sus profesores en historia, lo escucho y le doy respuestas, pero, siempre dándolo la libertad que necesita para sus propios procesos.

¿Te cuesta lidiar con la etapa adolescente de Nacho?

Trato de apelar siempre al diálogo y pongo límites. Siempre pensé que los padres estamos para eso, para guiarlos por el camino correcto, más allá que ellos son responsables de sus actos, pero uno tiene que guiarlo como padres y poner límites.

Los padres también hemos pasado por esa etapa adolescente, rebelde ya la vivimos. Sabemos que es un tiempo. Pero, hay que transitarla.

¿Qué te impulsó a involucrarte en la política?

A fines del 2015, con Macri como presidente, Darío Capitani me invitó a sumarme a su espacio, confió en que podía aportar a su proyecto para la ciudad y desde entonces lo acompaño en la actividad política, en el territorio.

Además de encontrar compañeros, ¿encontraste amigos dentro de la función pública?

Creo que las amistades a una determinada edad es difícil construirlas, mis amigas las tengo hace 20, 30 años, pero sí he logrado establecer nuevos vínculos de confianza dentro del ámbito político del cual soy parte hace 8 años.

Hace muchos años Villa María no tiene intendenta. ¿Por qué pensás que eso ocurre?

Quizás en los espacios existentes aún no apareció la mujer que tenga las características para liderar la ciudad. Hay que tener idoneidades, capacidad de liderazgo, conducción, gestión, visión y animarse a la responsabilidad que conlleva. No obstante, hay muchas mujeres capaces.

¿Qué expectativas demuestra la gente en los barrios ante las próximas elecciones municipales?

Recorremos los barrios hace muchos años para generar cercanía con los vecinos. Un concepto que manejamos desde hace muchos años. La gente llama a un cambio importante porque está cansada de la situación.

Cuando nos abren la puerta de sus casas entienden que hay otras maneras de trabajar desde el ámbito político, compartiendo un mate, una charla, escuchándolos, dejando nuestros números celulares para que se puedan contactar con nosotros sin tanta burocracia.

¿Un animal?

Perro, nosotros tenemos a Jack que tiene 7 años.

¿Truco o ajedrez?

Truco.

Lo que más disfrutas con tus hijos…  

Que me cuenten de sus cosas, la rutina diaria, por suerte a todos nos gusta el mate así que compartimos esos momentos que a mí me encantan. Disfruto cuando tienen la apertura de contarme algo, teniendo en cuenta la edad que tienen, por eso lo valoro más aún.

Con tus padres…

Las comidas de los domingos. Extraño los ñoquis de mi mamá, todos los extrañamos. La extraño…

Con tus amigas…

Juntarnos en una casa, pedir unas pizzas, tonarnos unos vinos y charlar, planificar viajes, reírnos, recordar anécdotas.

¿Una frase de cabecea?

“Por algo será”.

¿Qué vivencia te dejó la coordinación del CAJ?

El Centro de Acceso a la Justicia abrió en la ciudad con la gestión de Darío (Capitani) en el 2017. Mi militancia anterior en derechos humanos, de las mujeres y niños, fue observada desde Buenos Aires para ser coordinadora del espacio. Fue un gran desafío, conformar la institución, adaptarla a la ciudad y lograr un gran equipo de trabajo.

Creo que la gente se apropió del lugar y entendió que allí podía encontrar soluciones, acompañamiento y una escucha activa. El CAJ tiene como objetivo asesorar, asistir y acompañar a personas que enfrentan problemas para el ejercicio de sus derechos, o conflictos interpersonales / legales en cuestiones de familia, vivienda, salud, violencia de género, discriminación o conflictos vecinales.

¿Cómo percibís el rol de la mujer y el reconocimiento de derechos, en la última década?

Creo que, sin duda, la mujer ha peleado para conseguir sus derechos reconocidos, los lugares que ocupa, para destacarse profesionalmente, incluso para romper con el tabú sobre la maternidad. Además, considero que algunos hombres colaboraron para que eso sea posible en materia de igualdad y paridad. 

En lo personal, participo en un espacio donde nunca fue un impedimento por ser mujer, dar mi opinión o expresar mis ideas. Nunca me sentí menos, por ser mujer. 

Vivís en barrio Mariano Moreno. ¿Qué recuerdos tenés de la inundación del 2014?

Fue terrible y muy caótico. El gobierno no dio respuestas. El agua llegó hasta el portón de ingreso de mi casa, pero no entró. Sin embargo, les ingresó a mis vecinos en Mariano Moreno y a los vecinos del barrio Vista Verde, donde tengo amigas y muchos tuvieron que dejar sus casas.

El gobierno debería tener un plan de contingencia para estas situaciones que no son menores y que no sabemos cuándo puede volver a repetirse. Recientemente el río desbordó por la apertura de diques, llego hasta el Municerca 5 y la costanera quedó bajo el agua.

¿Cuál es el plan familiar para un fin de semana de lluvia?

Somos muy tranquilos, no somos de salir mucho. El más chico juega mucho al ajedrez con mi marido; además, Mauricio toca la guitarra, el bajo, y los chicos tienen una batería así que se ponen a tocar música. Otras veces, elegimos una peli, pochoclos o bizcochos, mate y disfrutamos en familia.

¿Cómo definís tu carácter?

Sensible, temperamental y me involucro enteramente con el corazón, creo que eso lo heredé un poco de mi madre.

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