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Desgracia con suerte…
“Siempre que llovió, paró;” “al mal tiempo buena cara”; “fue una desgracia con suerte”;” podría haber sido peor”… Frases salidas de un librejo de autoayuda, entre otras, que supuestamente “ayudan” a pasar los malos tragos con buena onda, se repiten hasta el cansancio cada vez que alguien sufre una tragedia y como” lo único que no tiene remedio es la muerte”, se cree fervientemente que podría haber sido peor. Ciertamente siempre hay alguien que la pasa peor que uno, pero hay gente en este mundo que verdaderamente ha sido meada por los rinocerontes, sin culpa alguna ha nacido para el churrete, de esos a quienes les pasa todo y tienen más vidas que un gato, que siempre salen adelante fortalecidos, que pase lo que pase no emitirán ni una queja, amparándose en la desgracia con suerte. Perdió el bondi o el trabajo, lo atropellaron en la calle, le robaron el sueldo, le remataron la casa, se le murió el perro, se agarró un virus… pero capaz que ese bondi chocaba, en ese laburo lo explotaban y ya conseguirá uno mejor, le robaron pero no lo golpearon… siempre encontrarán lo positivo. Tanta buena onda resulta sospechosa, viejo ¿Habrá alguna posibilidad de que esa capacidad pudiera contagiarse? Ese tamiz positivo por el que mira la vida un optimista resiliente, no forzado, es insultante para los tipos a los que no les pasa nada, pero siempre andan mal, para quienes la vida es difícil de sobrellevar y están a punto del infarto ante la mínima dificultad; para quienes una desgracia es desgraciada, siempre que llovió todo se inundó y nada podría haber sido peor.
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