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Dime cómo hablas…
…Y te diré cuál es tu ideología.
Escribe: Cristina Pablos
A los kirchneristas los hace tan particulares esa exquisita manía que tienen por cambiar todo, a su gusto y medida. La estatua de Colón por la de Juana Azurduy. La violencia doméstica por la violencia de género. Los feminicidios por femicidios. Los aborígenes por pueblos originarios.
Tenemos el idioma castellano o español que es uno de los más ricos del mundo con 300.000 vocablos y más de 534 millones de hispano parlantes. Lo supera el árabe, con 12 millones de vocablos y, por su puesto, por encima de todos, el chino, con más de 1000 millones.
De esa riqueza lingüística una persona medianamente culta usa 1000 palabras. Los adolescentes encierran sus pensamientos en sólo 200. Y, encima, todos los días los dirigentes quieren cambiar las reglas de juego.
Ahora, con el “lenguaje inclusivo”, los docentes les hablan a sus alumnos en ese pseudo idioma pero, al llegar a sus hogares, los jóvenes y niños escuchan a sus padres hablar de otra forma. ¿A quién le hago caso, a mis padres o a la seño?
Romper las reglas de un sistema determinado, como lo es el idioma, con el pretexto de zanjar desigualdades ancestrales, rompe más de lo que repara.
Nosotros, cuando chicos, hablábamos en jeringoso, pero sólo entre la barriada. “Todos y todas” es redundante; sin embargo, existe la AUH (asignación universal por hijo: no hija ¿?).
Según el decálogo K, ¿deberíamos decir el “cónyuge” y la “cónyuga”? o ¿“el perro y la perra son los/las mejores amigos y amigas del hombre y de la mujer? ¿“hombres a caballo” y/o “mujeres a yegua”?
Para completar esta ridiculez, en un Juzgado de Buenos Aires, un aviso en la puerta estaba dirigido no “a los magistrados y magistradas”, sino a “les magistrades”.
El Banco Central, que debería ocuparse de ver cómo se queda sin reservas, se tomó su tiempo para repartir entre sus empleados una circular, obligándolos a usar el “idioma inclusivo”.
Bueno, al mismo presidente le escuché decir, en un discurso, “todos, todas, todes, chiques y adultes”. Seguro que también, con esa frondosa inventiva que tienen los K, le van a encontrar el sexo a los ángeles.
¡Son de terror! Quiero aclarar que “presidenta” está aprobado por la RAE (Real Academia Española) aunque “la presidente” es suficiente para marcar el sexo de quien gobierna o preside.
1 comentario en “Dime cómo hablas…”
Totalmente de acuerdo, es un invento para distraer mientras lo más importante se diluye y los dirigentes tomas decisiones fundamentales total los demás están distraídos en lo insignificante.